Los viajes gráficos de Guy Delisle

A veces las palabras se quedan cortas para describir, o más bien mostrar, ciertos aspectos de sociedades cuyas culturas se nos escapan de la razón humana. Esto no ocurre con Guy Delisle, el dibujante canadiense que nos acerca, a través de sus viñetas, al corazón de ciudades asiáticas cerradas al mundo y a sí mismos.
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Buceo en Malapascua: los thresher sharks (tiburón zorro)

Uno de los mejores lugares de buceo en Filipinas es, sin lugar a dudas, Malapascua. Esta pequeña isla, situada al noreste de Cebu, ofrece a los buceadores un amplio abanico de especies marinas tropicales que dificilmente se pueden ver en otras partes del mundo. Sobre todo si nos referimos al thresher shark, un tiburón de 3 a 4 metros y unos 300 kg cuya principal característica es su cola de metro y medio. Impresionante, en serio.
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Las mejores caipiroskas de fresa de Madrid

Amantes de los cócteles ¡atención! hemos encontrado las mejoras caipiroskas de fresa de Madrid, más concretamente en La Latina, ese barrio en el que es imposible no salir con la barriga bien llena. Pues bien, ¿qué mejor que bajar las tapas con un buen cóctel de frutas naturales? Los que sois de Madrid seguramente os sonará: La Taberna Chica, un minúsculo bar girando Cava Baja (en Costanilla de San Pedro, 7), donde sirven unas exquisitas caipiroskas de fresa de las que se puede comer hasta la fresa partida con la cuchara.
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Entrevista a Enric González

Historias de Londres, Historias de Nueva York e Historias de Roma. De propina, Historias del calcio, un retrato de la sociedad italiana a través del fútbol. Con estos cuatro libros el periodista Enric González se ha revelado como un fantástico escritor de viajes por su capacidad para dibujar ciudades de una manera personal pero universal a la vez. Ninguno de ellos es una guía, pero todos son capaces de transmitir sus sensaciones y, lo que es mejor, despertar las nuestras si hemos estado allí…
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Buscando a Nessie

57 14 23.58N, 04 32 26.13W

Llegamos a Inverness una tarde lluviosa de un 25 de agosto de 2009. La capital de las Highlands era una ciudad pequeña que servía de albergue a todos aquellos que se acercaban hasta las tierras altas de Escocia para ver a Nessie. A pesar de seguir en verano, hacía frío y a las seis de la tarde ya era casi de noche.

Habíamos viajado en coche desde Edimburgo y, a pesar de haber tenido viaje suficiente para llamar y reservar habitación en alguno de los hostels de la ciudad, llegamos allí sin reserva y con la esperanza de que algún B&B tuviera habitaciones.

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Con la suerte de la primera vez que las cosas no se planean pero salen bien, encontramos cuatro camas en uno de los hostels de la ciudad que se encontraban al lado del castillo. Era un hostel pequeño pero, que al igual que el resto de albergues de backpackers, era acogedor y barato. Nos llamó la atención de que tuviera hora de cierre, pues normalmente éstos suelen estar abiertos toda la noche.

Sin embargo, a pesar de ser una capital, Inverness era una ciudad bastante triste y apagada. Puede que la lluvia no invitase a salir a recorrer sus calles, pero por ellas a penas se veía gente. La mayoría de los viandantes estaban todos parados frente a una pequeña iglesia en la que tres escoceses tocaban la gaita, mientras que dos chicos de origen hindú tocaban los bongos. Se trataba de una boda entre un escocés y una india, por lo que resultaba gracioso ver a todos los invitados, tanto escoceses como hindús con kilt y los típicos complementos tradicionales; Las mujeres, en cambio, vestían elegantes túnicas típicas de la india. Aquella mezcla de culturas, de invitados y de música se convirtió en un espectáculo que atraía a todos los que por allí pasaban.

De camino al hostel nos encontramos con un restaurante español “la tortilla asesina” sin sorprendernos lo más mínimo, ya que desde que habíamos salido del coche no habíamos hecho más que cruzarnos con turistas españoles en nuestro camino.

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A las 9:00 de la mañana del día siguiente ya habíamos puesto rumbo al lago Ness. La chica de recepción, con cara de sorpresa al revelarle nuestra intención de querer bañarnos en el lago, nos recomendó que parásemos en una de las playas que había en el extremo norte de éste. La carretera que llevaba al Lago Ness era estrecha, llena de vegetación y a penas te cruzabas con más coches durante el corto trayecto.

Una vez llegados a la playa, paramos el coche y nos pusimos el bañador. La playa estaba desértica, ningún turista había llegado todavía, aunque lo que más nos sorprendió es que en la hora que debimos de estar allí parados sólo llegaron un par de coches más. No era una zona muy transitada para ser un destino que parecía de lo más turístico.

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El agua, limpia y transparente, estaba en proceso de congelación. Fue poner un pie en su orilla y empezar a paralizarse todo el cuerpo. Nuestro propósito (y uno de los sueños de mi vida) era meternos enteros, así que sin pensarlo mucho nos adentramos en el lago. Para ser sincera, no duramos mucho: una sesión de siete fotos y un vídeo con voz entrecortada del frío y que daba fe que allí estábamos. Una vez fuera, no sentíamos ni los 5 o 6 grados a los que debíamos de estar y agradecimos como la llovizna caliente caía sobre nuestro cuerpo desnudo.

Una vez tuvimos los vaqueros, el jersey y el abrigo puesto, nos llamó la atención la vieja caravana que se encontraba a nuestro lado aparcada. La puerta estaba abierta y en su exterior había una mesa llena de figuritas de Nessie con un cartel con el precio de cada una. Nos acercamos a mirar aquellas figuras cuando, al lado de la mesa, pudimos ver una noticia que hablaba sobre el inquilino de aquella caravana.

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Allí vive Steven Feltham, un escocés que había dejado a su novia y a su familia para irse a buscar a Nessie. Feltham estaba convencido de que el monstruo existía, por lo que tenía un enorme telescopio a la entrada de la caravana con el que se pasaba horas mirando al lago.

Aquel hombre, que vivía allí desde hacia algo más de veinte años, pasaba ya la mediana edad, era frío, de pocas palabras y no parecía muy amigable. Cuando nos acercamos a preguntarle acerca de su vida, corrió a esconderse en su caravana. Esperamos un rato largo a que saliera para que al final sólo quisiera indicarnos dónde se encontraba la estatua de Nessie.

Seguimos conduciendo por la orilla del lago, sin apenas ver nada de la cantidad de vegetación que se abalanzaba sobre la carretera, hasta llegar a una pequeña área de servicio en donde proyectaban la historia del Lago Ness. Aunque muchos escoceses insisten en que es cierto que Nessie vive en aquellos casi 40 Kilómetros de longitud y 2 kilómetros de ancho, para otros la la explicación es que los dos hombres que aseguraron ver al monstruo habían ingerido grandes cantidades de Whisky y que habrían sufrido algún tipo de alucinación.

nessie Buscando a Nessie

El Lago Ness, al igual que otros lagos de la zona (decir que Escocia se compone de lagos y castillos básicamente, además de destilerías), tenía su propio castillo. A la altura de la mitad del lago, aproximadamente, estaban las ruinas del Castillo Urquhart, en donde nos volvimos a reencontrar con todos aquellos turistas españoles que habían desaparecido desde la noche anterior en Inverness.

Para entrar al castillo había que pagar, aunque las vistas eran impresionantes. Quizá esta sea la única parte turística del Lago Ness, ya que el resto de orillas, playas y carreteras que lo rodean están prácticamente desérticas.

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A contrario que cualquier otro destino turístico, que suelen estar masificados, viajar por las Highlands es un reencuentro con uno mismo. Una aventura por la naturaleza que te permite disfrutar del sonido de las gotas de lluvia golpear suavemente sobre sus lagos, u oler las hojas mojadas de sus árboles. Como sabor me quedo con una vaso de Whisky solo, ya que rebajarlo sería un sacrilegio.

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Un comentario a Buscando a Nessie

  1. [...] El Lago Ness está a unos 7 kilómetros al suroeste de Inverness, por una estrecha carretera rodeada de vegetación. Os recomendemos que, si queréis daros un baño en él, preguntéis en vuestro hotel donde está la playa del Lago Ness, ya que éste es el lugar más indicado para darte un chapuzón. Y sí, el agua está congelada, pero es una vez en la vida [...]

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