Historias de Londres
"¿A quién quieres más?, ¿a mamá?, ¿a papá? Pues según para qué, ¿no? Con las ciudades pasa un poco lo mismo. Pero no del todo. Si pudiera elegir, viviría en Londres."
Es un poco pretencioso pensar que se conoce perfectamente una ciudad en la que apenas se ha estado un año en ella. Sin embargo, viva mi ignorancia, yo lo pensaba hasta que, hace una semana, me regalaron una de las obras de Enric González “Historias de Londres”. Mi chico, una vez más, había acertado de pleno. ¿Tan cansina soy con Londres? Este libro, de tan sólo 147 páginas, y digo sólo porque se me ha hecho excesivamente corto, muestra una cara de Londres desconocida por la gran mayoría de nosotros. Todavía no logro comprender cómo, después de tanto amarla, nunca ahondé en su historia, ni cómo, el distrito en el que viví durante gran parte de mi estancia en la capital británica, en las hojas de González se me presenta como un área casi desconocida.
Historias, hay muchas, sobre todo para aquellos que aún continúan allí. Sin embargo, las historias que encierra la ciudad en sí son fabulosas y brillantes. Hay varias de ellas que me han llamado la atención, por no decir todas. Después de tantas tardes de lluvia y sol en Hyde Park, nunca llegué a saber que el lago The Serpentine es el único tramo no soterrado de un afluente del Támesis, el Westbourne. Y, aunque busqué locamente al Peter Pan, de J.M. Barrie, escondido entre una de las zonas más boscosas de los Kensington Gardens, su historia, alejada de la visión que Disney nos ha inculcado, cobra, en las páginas del periodista catalán, la relevancia que nunca se le ha llegado a dar. ¿Sabias que el Capitán Garfio estuvo inspirado en una persona real? Su nombre, sin embargo, nunca llegó a ser revelado dada su popularidad.
Historias de Londres hace un alto en el distinguido barrio de Notting Hill para explicar la tradición de sus carnavales. Una fiesta que, a pesar de celebrar el fin de las redecillas entre etnias, lo cierto es que hoy en día sigue siendo igual de violento que su origen. Todo turista, o residente en Kensington, habrá percibido la relevancia que el Rey Alberto tuvo en esta área de Londres, que incluso quiso convertirla en el centro de la ciudad. No lo consiguieron, ni él ni su amada Victoria, aunque lograron lavar su cara y convertirla en una de las zonas más distinguidas de la capital. Hoy en día está considerada como la pequeña Francia.
Enric no se olvida del metro de Londres, tan presente en cualquier vida londinense. Lo increíble resultó ser la otra historia de que existen otros túneles en la ciudad cuyo uso es muy distinto al del metro: el de correos, el Banco de Inglaterra y Harrods. Un auténtico misterio que incitan a la imaginación a construir nuevas historias de una realidad. Sin duda, su capítulo más espeso, el dedicado al centro de Londres, es el más interesante para comprender la sociedad actual londinense. Gracias a su posición como corresponsal de El País, Enric nos muestra lo que hay detrás de esas paredes góticas de bronce: toda una toma de decisiones consideradas como una “dictadura parlamentaria”, ya que el poder judicial, legislativo y ejecutivo van de la misma mano. Asimismo, nos descubre secretos de la Cámara de los Comunes, en donde ni la corona británica es bienvenida.
Enric González no cayó allí por casualidad, sino que ya amaba la ciudad incluso antes de conocerla. Y es que, quién podría resistirse a un encanto como el de Piccadilly y su Cupido, que causó más de un rompecabezas a su escultor, cuya idea original como monumento a Shaftesbury distó mucho del resultado y fue el centro de las críticas de los ciudadanos. Cierro el libro, la historia se ha acabado. Un enorme vacío me invade de tal manera que sólo hay una cura posible, volver. En Historias de Londres hasta la contraportada emociona, pues Enric González lo tiene muy claro: Barcelona, Madrid, Londres, Nueva York, París, Washington y Roma… Sin embargo, me seco las lágrimas y leo “Hubo otras ciudades después y otras pasiones, pero ningún amor es como el primero. Y ninguna ciudad es como Londres”. Sobran las conclusiones, incluso la opinión personal de la que, a estas alturas, nadie podría tener dudas.
Historias de Londres, Enric González, 2007
Sobre el autor
Enric González es un periodista catalán, nacido en Barcelona en 1959, que ha trabajado como corresponsal de El País en ciudades como Londres, París, Nueva York, Washington, Roma y Jerusalén, donde reside actualmente. Además de sus famosos libros de Historias de Londres (editado en 2007), Historias de Nueva York e Historias de Roma; también es autor de Historias del calcio y Todas las historias, que reúne en un tomo los tres libros anteriores. Actualmente lo podemos leer en El País, donde sigue cubriendo la revolución árabe y otros asuntos de Oriente Próximo.











[...] que pasa tras leerse cualquier texto o libro de Enric González, que son altamente adictivos. Tras Historias de Londres ha caído en mis manos otras de las obras maestras (una más entre todas, pues toda hoja que toca [...]
[...] reseñas y comentarios de Historias de Londres de Enric González en Meridiano 180, Viento del sur, lluvia de abril, El baluarte de la hispanidad, Los libros de mi vida, Nos vemos en [...]
[...] los caminos llevan a Roma; la corresponsalía de Enric González también lo hizo. Después de Londres y Nueva York, el periodista catalán vuelve a deleitarnos con un libro lleno de historias que [...]
[...] Historias de Londres, Historias de Nueva York e Historias de Roma. De propina, Historias del calcio, un retrato de la sociedad italiana a través del fútbol. Con estos cuatro libros el periodista Enric González se ha revelado como un fantástico escritor de viajes por su capacidad para dibujar ciudades de una manera personal pero universal a la vez. Ninguno de ellos es una guía, pero todos son capaces de transmitir sus sensaciones y, lo que es mejor, despertar las nuestras si hemos estado allí… o incluso si todavía no lo hemos hecho. Actualmente cubre la corresponsalía de Jerusalén para El País, periódico con el que ha trotado por medio mundo y en el que ha firmado centenares de columnas, no solo de viajes sino de casi cualquier cosa, como la deliciosa Un asunto marginal en el suplemento Domingo. [...]