Diario filipino: Malapascua
Si existe el paraíso, entonces éste se llama Malapascua, una pequeña isla al noreste de Cebu a la que únicamente se puede acceder en barco. Y ahí es justamente donde comienza nuestra aventura, en la llegada.
Diario filipino: Sagada y Banaue
Despues de nuestra terrible experiencia en zombiland, por fin llegamos a Sagada y Banaue, dos pequeños pueblos del norte de Filipinas conocidos por sus arrozales. De hecho, las Terrazas de arroz de Batag, en Banaue, son consideradas como la octava maravilla del mundo. Hace unos años estaba incluída entre las 7 naturales, ya que todos los cultivos a desnivel eran creados a mano y se veían de un verde intenso. Actualmente algunas de las parcelas están abandonadas, ya que al ser familiares, algunos jóvenes de la zona han ido a estudiar al extranjero o a trabajar fuera.
Diario filipino: Manila
Manila
Hasta ahora no había conocido ciudad en el mundo que no me gustara. Lo sabéis. Hay ciudades con encanto, otras algo más corrientes, industriales, grandes, viejas, pequeñas, sucias; podría estar poniendo adjetivos hasta el infinito pero, en el fondo, todas ellas tienen algo que las hace especial. Manila no. Bueno, tiene que es la única que me ha hecho huir horas después de haber llegado. Como para no.
El calendario maya no predice el fin del mundo
21 de diciembre de 2012, ¿os suena esta fecha? ¿Y a quién no? Los más dramáticos y sensacionalistas llevan anunciando desde hace unos cuantos años que, ese día en concreto, se acaba el mundo. ¿Por qué ese día? Quien lo interpretó así, al parecer, se basó en el calendario maya que, lejos de predecir el fin del mundo (ni ellos mismo pudieron predecir el fin de su civilización), lo que indica es el fin de ciclo para éstos.
Las galletas de la fortuna chinas
El Fin de Año chino tuvo lugar el pasado 23 de enero, aunque por Asia aún se sigue celebrando. Es el año del Dragón, tal y como pone en el paquetito que acabo de recibir de Natalia, una de las chicas de Open 2 Europe quienes el pasado mes de mayo me invitaron a ir con ellos al IFA Berlín gracias a Haier, la marca de electrodomésticos. Es la primera vez que las pruebo, por lo que no pude resistirme a ellas. Y, aunque he prometido dejar alguna para mis amigos, no se cuánto me durará la bolsa ahí, ya que están buenísimas. ¿De dónde viene esta tradición?
Entrevista a Enric González
“Lo que más me gusta de una ciudad nueva es que en ninguna esquina me asalta un recuerdo”
Historias de Londres, Historias de Nueva York e Historias de Roma. De propina, Historias del calcio, un retrato de la sociedad italiana a través del fútbol. Con estos cuatro libros el periodista Enric González se ha revelado como un fantástico escritor de viajes por su capacidad para dibujar ciudades de una manera personal pero universal a la vez. Ninguno de ellos es una guía, pero todos son capaces de transmitir sus sensaciones y, lo que es mejor, despertar las nuestras si hemos estado allí… o incluso si todavía no lo hemos hecho. Actualmente cubre la corresponsalía de Jerusalén para El País, periódico con el que ha trotado por medio mundo y en el que ha firmado centenares de columnas, no solo de viajes sino de casi cualquier cosa, como la deliciosa Un asunto marginal en el suplemento Domingo.
Ayer mismo contactamos con él para pedirle que nos concediese una entrevista y, sólo tres horas después, ya teníamos sus respuestas, esta foto y un abrazo en el buzón de entrada.
Historias de Roma
Dicen que todos los caminos llevan a Roma; la corresponsalía de Enric González también lo hizo. Después de Londres y Nueva York, el periodista catalán vuelve a deleitarnos con un libro lleno de historias que desnudan la capital de los césares. Una ciudad dominada por el desorden y el caos diario y que ha servido como escenario a numerosos hechos históricos cuyos restos aún perviven. De lo primero, seguro que los que hayais estado en ella, aunque haya sido por un tiempo muy breve, os habréis percatado. Sólo hace falta intentar cruzar por Piazza Venecia. Aquí se me viene a la cabeza la frase más repetida en mi primer viaje a Roma: No miréis atrás, cruzad lo más rápido posible. Y es que uno hasta teme por su vida cuando se trata de pasar al otro lado. No hay semáforos, los coches, motos, bicicletas y peatones luchan por salir de allí como pueden ante las órdenes de Il Vigile, una figura esencial en todo el desorden que González recupera recordándonos aquella película italiana de Alberto Sordi de los años 60. Lo que muchos no sabemos, tras esa breve visita, es que la vida allí es igual de caótica en todos los aspectos, sobre todo en los trámites burocráticos, que siempre son muy largos y complicados (cabe destacar la anécdota del paquete que Enric intenta enviar a Madrid)














