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Qué visitar, dónde dormir y restaurantes recomendados

Verde, frondosa, con montones de lagos y castillos por todos los rincones, así podríamos describir la increíble Escocia. Sin embargo, querer abarcar toda la nación, sería escribir páginas y páginas pero, como no hay espacio suficiente para ello, nos centraremos en uno de los muchos recorridos que realizan los turistas que tienen la suerte de visitar este paraíso.

El mapa de Escocia tiene muchas peculiaridades. Una de ellas es la división que han realizado los escoceses sobre él: Escocia del sur, donde se encuentra la capital, Edimburgo; el centro de Escocia, por encima de Glasgow; y las Highlands (las tierras altas), que llegan hasta el círculo polar. Otra peculiaridad es que el lado oeste del país está lleno de islas y de fiordos.

Edimburgo

Nuestro recorrido comienza en Edimburgo, situado en la costa este y a orillas del Fiordo de Forth. Es la segunda ciudad más grande de Escocia (después de Glasgow), la capital del país y donde se encuentra la sede del gobierno escocés. Esta ciudad, que hace que retornemos a la Edad Medieval, no sólo te encandilará por su hermosa arquitectura, sino también por toda la historia que discurre por sus calles, monumentos, pubs o cementerios.

Durante las últimas semanas de agosto, Edimburgo celebra su Festival Internacional, conocido también como Fringe. Sin duda, esta es una de las mejores fechas para poder visitar la capital de Escocia, ya que la ciudad se llena de artistas callejeros, cómicos que ofrecen monólogos gratuitos en pequeñas cafeterías, conciertos y mucho, mucho teatro.

Durante esta época es conveniente reservar el alojamiento con bastante antelación, ya que al ser un festival bastante importante a nivel internacional, la ciudad estará a rebosar de gente de cualquier parte del mundo. Lo mejor de todo es que muchas de las actuaciones son gratuitas, por lo que se puede disfrutar del arte sin necesidad de que tiemble la cartera.

A pesar de ser la capital, Edimburgo es una ciudad bastante pequeña, por lo que bastarán dos o tres días para que te la recorras entera. Si quieres ver más información sobre la ciudad, pulsa aquí.

Alojamiento y comida en Edimburgo

La ciudad de Edimburgo está llena de hostels para jóvenes, por lo que no resultará difícil encontrar sitio en ninguno de los que estén en el centro de la ciudad. Sin embargo, te recomiendo que, si hay sitio, te alojes en el Castle Rock, situado justo detrás del castillo y a tres minutos andando de la calle principal Lawnmarket. Una noche, la habitación te puede salir por sólo 13 euros, además dispone de cocina que, en el caso de que estés más tiempo, también ayuda a ahorrar.

Para comer hay un montón de restaurantes de comida rápida, ya que al igual que en Inglaterra, la comida tampoco es que sea un manjar. Sin embargo, Escocia tiene su propio plato típico que está buenísimo. Se llama Huggies y es una especie de carne picada pero que (explicado a la española) sabe a morcilla, normalmente te lo sirven con puré de patatas y te ofrecen la opción de añadirle salsa de Whisky. La verdad es que merece la pena probarlo, ya que es un plato único de allí.

Existen un par de pubs conocidos donde mejor cocinan los Huggies, se trata del pub Maggie Dickson´s o, en el que está a su lado, The Last Drop, ambos situados en la plaza de Grassmarket. No son los sitios más baratos pero, según la gente de allí, es donde están más ricos.

Comienza la ruta

Lo mejor para moverse por toda Escocia es alquilar un coche, ya que si sois varios no os saldrá mal de precio y os podréis mover a vuestro antojo. Podéis alquilarlo en Arnold Clark, pues es uno de los sitios más económicos y normalmente suelen tener alguna oferta.

Una vez que se tenga ya el coche alquilado, nos ponemos en marcha rumbo al Lago Ness, pasando por pueblos como St Andrews, Perth, hasta llegar a Inverness. Luego bajaremos por Isla de Sky, Fort William, Oban, Stirling, hasta llegar nuevamente a Edimburgo.

Si salimos pronto de Edimburgo, nos dará tiempo a llegar a Inverness ese mismo día. Aunque la capital de las Highlands cuenta con varios hostels en donde puedes pasar la noche, si sois muchos os recomendamos que reservéis primero, pues aunque parezca que estáis en donde se acaba el mundo, como capital (que sea diminuta no le quita el título), está llena de turistas.

St Andrews

St Andrews es un pequeño pueblo pesquero cuyo nombre debe de sonar a todos los amanetes del golf, ya que fue aquí donde se inventó este deporte. Aparentemente, da la sensación de ser un lugar bastante tranquilo, al menos en los meses de verano, pues ni es grande, ni se ve que haya muchos sitios de recreo. Sin embargo, además de por el golf, St Andrews también es conocido por contar con la Universidad más antigua de Escocia. Los pocos edificios que hay en el pueblo corresponden a diferentes facultades dispuestas al borde de los acantilados y cuyas vistas dan al mar. Además, esto ya no sé si es cierto o no, se rumorea que en una de estas facultades estudió el príncipe William.

Lo más llamativo de St. Andrews es el enorme cementerio que se encuentra en el lateral del pueblo y que da al mar; una impresionante iglesia en ruinas, de la que a penas queda más que parte de su monumental estructura y cientos de lápidas que sobresalen del suelo, algunas incluso bastante actuales. Se nota que es un pueblo deportista, ya que hay más de un panteón dedicado a golfistas que, posiblemente, por la envergadura de las imágenes esculpidas en las tumbas, puede que fueran jugadores relevantes en su tiempo. En St Andrews hasta su playa es famosa, ya que en ella se rodó la mítica escena de la carrera en la arena de la película Carros de fuego.

Perth

Conocido como The Fair City (La ciudad hermosa), Perth está en el camino hacia Inverness por la A-9. Se trata de uno de los destinos turísticos más populares de Escocia y está a orillas del río Tay. No es muy grande, pero se corresponde perfectamente con su nombre, ya que esta ciudad es preciosa. Aquí podrás visitar su antiguo teatro, la Galería de Fergusson (del célebre artista escocés John Duncan Fergusson) y la sala de conciertos Horsecross. Muy cerca de aquí está también el Palacio Scone, donde se celebran carreras de caballos.

Aunque por el camino os encontraréis con varias señales que anuncian un desvío hasta Aberdeen, no os recomendamos que vayáis, ya que esta ciudad es bastante fea y no hay gran cosa que ver. Y, siguiendo el recorrido, a pocos kilómetros de Perth, posiblemente pasaréis al lado de Dundee.

Inverness

La capital de las Highlands es una ciudad bastante pequeña. Su centro neurálgico se compone de unas pocas calles, repletas de tiendas, iglesias y algunos restaurantes. Además de poder equiparte con unas Katiuskas (muy recomendadas si no llevas calzado adecuado para el barro) para ir al día siguiente hasta el Lago Ness, en Invernes también puedes visitar el Castillo que se encuentra a un lado de la ciudad y muy próximo al río Ness.

Aquí puedes pararte a hacer noche pues, como capital cuenta con bastantes alojamientos. Si te decantas por la opción económica, al lado del castillo hay unos cuantos hostels de backpackers o Bed and Breakfast. Por ejemplo, si has estado en el hostel que te hemos recomendado en Edimburgo, en el MacBackpackers, seguramente habrás visto que es una cadena con hostels en diferentes partes de Escocia. Pues bien, el de Inverness también está justo al lado del Castillo. Es más pequeño que el de Edimburgo, pero es igual de acogedor: tiene dos salas de reuniones, chimenea, las habitaciones están bastante bien y el ambiente es muy bueno.

El Lago Ness está a unos 7 kilómetros al suroeste de Inverness, por una estrecha carretera rodeada de vegetación. Os recomendemos que, si queréis daros un baño en él, preguntéis en vuestro hotel donde está la playa del Lago Ness, ya que éste es el lugar más indicado para darte un chapuzón. Y sí, el agua está congelada, pero es una vez en la vida :D

Podéis continuar vuestro trayecto hasta el museo del Lago Ness que se encuentra en una especie de área de servicio apartado del lago y en el lateral derecho, según lo bajas. Sin embargo, aquí sólo te encontrarás la mítica tienda de souvenirs, una exhibición de vídeo que proyecta la historia del monstruo y una estatua gigante de Nessie. Más abajo, sin embargo, siguiendo la carretera que va hasta el sur, se podrá ver el Castillo Urquhart, en ruinas al pie del lago (aquí si que hay que pagar para entrar).

Antes de llegar a la Isla de Skye, por el camino hay otros dos lagos más pequeños que el de Nessie, son el Loch Cluanie y el Loch Duich. La verdad es que Escocia es una tierra donde lo que más abunda, a parte del verde, son los lagos y los castillos. Y, precisamente, uno de los más bonitos, se encuentra en el camino, en el segundo lago. Se trata del Elian Donan Castle, uno de los lugares más emblemáticos de Escocia. Este castillo se ha hecho famoso por servir de escenario a películas como “Los Inmortales” (Highlander) o “El Mundo Nunca es Suficiente” de 007.

Isla de Skye

Skye es la segunda isla más grande de Escocia, aunque no por ello es de las más habitadas. Si buscas pasar la noche allí, pronto te darás cuenta que, quitando los B&B de carretera, los hoteles están en su capital Portree. En el caso de que se haga tarde y no os de tiempo a llegar hasta allí, en la entrada a la isla, en Kyleakin, está otro MacBackpackers donde podemos quedarnos. La diferencia de este hostel respecto a los demás es que cuenta con un jardín con un par de caravanas que están totalmente reformadas y habilitadas para dormir. Quizá esto es una de los aspectos que más te van a sorprender de Escocia y es que, a pesar del frío, la mayoría de los escoceses tienen una caravana.

Aunque Kyleakin es un pueblo muy pequeño, con unos tres pubs y una docena de casas, la mayoría de éstas alquilan habitaciones a huéspedes, por lo que hacer noche aquí no supone un problema. Para tomarte una pinta, puedes visitar el Pub King Haakon, a tres minutos del hostel, ya que a veces tiene actuaciones en directo que están bastante bien (al menos cuando nosotros estuvimos actuó un joven grupo escocés que mezclaba la música celta con la electrónica y que me encantó, se llamaban Face The West).

Portree, es una pequeña ciudad pesquera en donde podrás comer quizá el mejor pescado de Escocia, ya que en su puerto hay una especie de caseta donde llega la mercancía y la puedes comprar directamente. Sus restaurantes son algo caros, aunque en el Lower Deck Seafood puedes comer pescado fresco por 30 euros, además, dispone del mejor fish and chips para llevar por unos 10 euros. Al contrario que en Kyleakin, que está prácticamente muerto, Portree tiene vida y gran variedad de tiendas. Te puedes alojar en el centro de la ciudad en el Portree Independent Hostel.

Si quieres tomarte un whisky escocés o una birra, entonces te recomendamos que vayas a Isles Inn, situado en Somerled Square, zona de más bares. Este pub a veces tiene actuaciones en directo y está bastante bien. La fiesta la puedes continuar en el puerto, donde hay más locales. La verdad es que éste te llamará la atención por sus casitas de diferentes colores.

En esta isla está la destilería de Talisker, que se encuentra a un costado del lago Harport; el Castillo de Armadale, que actualmente es un museo que explica la cultura gaélica y cuya entrada vale unos 7 euros; el Skye Museum of Island Life, una reconstrucción de casas de piedra cubiertas de paja; la cordillera Cuillins, que se eleva a 1.000 metros de altitud y desde donde hay unas increíbles vistas del lago Coruisk; y el Quiraing y el Old Man of Storr, una región lleno de acantilados y de molinos.

La Isla de Skye se caracteriza por su niebla, por lo que su cielo está siempre gris. Hay que tener especial cuidado en la entrada a la isla, pues me acuerdo que fue bajar del coche y cientos de mosquitos se abalanzaron sobre nosotros, llevándonos de recuerdo unos cuantos en el coche. Como la isla es grande, y hay muchas cosas que ver, lo más recomendable es que, al menos, se esté allí un día entero.

Oban

Aquí se encuentra una de las destilerías más famosas de Escocia y, aunque a nosotros no nos dio tiempo a verla por dentro, compramos algunas botellas de Whisky en la tienda de la entrada y os aseguro que estaba de muerte. Allí os daréis cuenta de que el Whisky escocés nada tiene que ver a lo que estábamos acostumbrados.

Oban es un pueblo muy pequeño junto al mar, lo que más llama la atención sobre éste es su enorme puerto donde los barcos están continuamente yendo y viniendo. Aunque no me acuerdo muy bien del nombre, en la acera derecha del puerto hay una tienda de paninis que estaban buenísimos, además el menú incluía una sopa de tomate que estaba de muerte. Más adelante, en la acera que da directamente al mar, puedes encontrarte con varios restaurantes donde se puede comer pescado. Aunque uno de los mejores restaurantes se trata del Seafood Temple, en el que debes de reservar con antelación porque normalmente está bastante lleno y sólo abre de jueves a domingo.

Para visitar en Oban está el McCaig’s Tower, imponente sobre el pueblo y que se ve, prácticamente, desde cualquier punto de éste; y el Dunstaffnage Castle, que no es ni mucho menos uno de los mejores que te encuentres por el camino.

Fort William

Se trata de la ciudad más extensa del oeste de las Highlands y es el final de éstas. La ciudad vive en torno a la High Street, que es la calle principal en donde puedes encontrar un montón de tiendas (¡peligro! al principio de la calle hay un poundland, todo por 1 pound), restaurantes y alojamientos. Aquí se puede visitar el West Highland Museum.

A los fans de Harry Potter: la escena inicial de la película, Harry Potter y la Orden del Fenix, fue filmada en Fort William.

En los alrededores de Fort William se encuentra la montaña más alta de Reino Unido, Ben Nevis, en la cabeza del Loch Linnhe y que se puede ver desde cualquier esquina de la ciudad, ya que domina todo el paisaje. Si quieres hacer deporte de montaña o escalada, entonces estás en el lugar ideal. Además, si continuamos unos kilómetros dirección oeste por la carretera de Mallaig desde Fort William, podréis llegar a Corpach, donde se encuentra el Neptune’s Staircase of locks en el Canal Caledonian.

Seguimos nuestro rumbo hacía el último destino antes de volver a Edimburgo: Stirling.

Stirling

William Wallace, es lo primero que se me viene a la cabeza cuando alguien me pronuncia el nombre de esta ciudad. Pues es aquí, precisamente, donde se encuentra el monumento nacional del hombre de “Podrán quitarnos la vida, pero no nos quitarán la libertaaaaad” :D Aunque éste está a las afueras de la ciudad, en una colina.

El Castillo de Stirling es uno de los monumentos que hay que visitar, la iglesia de Holy Rude y el Puente de Stirling. Aunque la ciudad también es famosa por las leyendas de fantasmas como La Dama de Rosa del castillo, pues varios soldados dicen haberla visto, o el motel Settle Inn, uno de los lugares más populares de Escocia por sus historias de fantasmas.

Y de Stirling partimos directamente hacia Edimburgo, donde, unos seis días después (esta ruta es el tiempo que lleva) devolveremos el coche para volver a la realidad y oír eso que tanto odiamos: ¡Las vacaciones se han terminado! :(

Y, si después de tanto rollo, lo que te estás preguntando es ¿dónde están las vacas peludas?, pues lo siento, no tenemos respuesta para ello pero, cuando logres averiguar donde se esconden, dínoslo, porque en una semana debimos de intuir sólo una ¡y a lo lejos!

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Con su tradicional Kilt, Whisky, Folk y su verdoso escenario, Escocia se ha creado una seña de identidad conocida hoy en día en todo el mundo. Su capital, Edimburgo, está situada en la costa este y a orillas del Fiordo de Forth. Es la segunda ciudad más grande de Escocia, después de Glasgow, y es aquí donde se encuentra la sede del gobierno escocés. Esta ciudad, que hace que retornemos a la Edad Medieval, no sólo te encandila por su hermosa arquitectura, sino también por toda la historia que discurre por sus calles, monumentos, pubs o cementerios.

La urbe está dividida en dos partes por Princess Street (calle repleta de comercios): la New Town (la ciudad nueva) y la Old Town (la parte antigua). En la Old Town es donde se encuentran todos los edificios históricos y emblemáticos, que se distribuyen a ambos lados de la Royal Mile, la avenida principal que está compuesta longitudinalmente por cuatro calles.

Esta gran avenida recorre todo el casco antiguo desde el Castillo hasta el Palacio de Holyrrood. El Castillo de Edimburgo, uno de los principales iconos de la ciudad, está construido encima del corazón de un volcán extinguido, por ello, también es llamado Castle Rock. Su recinto se compone de diferentes edificios levantados desde el siglo 12 y tuvo diferentes usos como palacio real, fortaleza militar o prisión.

Sus puertas se encuentran abiertas para los turistas, aunque lo más recomendable es que si quieres ver esta ciudad en todo su esplendor viajes hasta allí las últimas semanas de agosto, ya que Edimburgo celebra su Festival de Teatro (Fringe) y, además de poder disfrutar de miles de obras, muchas de ellas gratuitas, es en la explanada del Castillo donde se celebra el tradicional Tattoo, un espectáculo de las fuerzas armadas al que acuden militares de todo el mundo.

Dentro del castillo podemos encontrarnos con exposiciones como la de las joyas de la corona escocesa; la Piedra de Scone (la piedra de destino), sobre la que se coronaban a los reyes; el cañón de las trece horas, que dispara cada día a la 1 de la tarde; y la capilla de Santa Margarita, la zona más antigua de toda la ciudad.

Si seguimos el Royal Mile nos encontraremos con otros edificios emblemáticos de la ciudad como la Catedral de St. Giles, en donde fueron coronados muchos de los reyes y en donde John Knox (sacerdote fundador del presbiterianismo) comenzó la reforma protestante escocesa. Además, justo enfrente de la Catedral, bajo tierra, antiguamente se encontraba la cárcel.

Hoy en día, sobre la antigua prisión se encuentra el Corazón de Midlothian, unos adoquines en forma de corazón en donde solían escupir los prisioneros y cuya tradición se sigue manteniendo hoy en día, ya que según los escoceses trae buena suerte. Para ello debes de escupir justo en el centro del corazón y con los pies fuera de éste, sin pisar el límite. Este es el único punto en el que se permite escupir en Edimburgo, ya que si lo haces fuera, los policías tienen derecho a multarte.

Justo al otro lado de la Catedral se encuentra la Mercat Cross, una columna situada enfrente del ayuntamiento de Edimburgo que servía como centro de las torturas. En la cara que da para la Royal Mile se colocaban a los presuntos culpables para que el pueblo les abuchease y les juzgase por su delito tirándoles artilugios o insultándoles. El condenado permanecía allí con una oreja clavada a la pared, por lo que cuando le levantasen el castigo, quedaría marcado para siempre y, así, los ciudadanos sabrían que no era una persona de fiar.

La ciudad de Edimburgo está repleta de pequeñas callejuelas que nacen o desembocan en las avenidas principales. En una de ellas, que parte de la Royal Mile se encuentra el museo de los escritores, una casa construida en 1622 y que hoy en día rinde homenaje a escritores escoceses como Robert Burns, Sir Walter Scott y Robert Louis Stevenson.

¿Quién no conoce la famosa historia de ficción de Dr Jakyll y Mr Hyde de Stevenson? Aunque existen muchas teorías sobre en qué se inspiro el autor para escribir tal novela, bien es cierto que por Edimburgo hay gran cantidad de leyendas sobre personajes supuestamente reales que sufrían de doble personalidad. Una de las historias más conocidas es la de William Burke y William Hare, que debido a la miseria por la que estaba pasando la ciudad, y que las Universidades de medicina compraban a buen precio los cadáveres frescos, se dedicaban a la profanación de tumbas.

El problema llegó cuando los cadáveres frescos empezaban a escaquear, entonces tanto Burke como Hare empezaron a asesinar a personas que no tuvieran quien les echara de menos, como vagabundos o prostitutas. Pero un día, una de las prostitutas que Burke quería asesinar era la amante de Hare. Al final, éste acabó delatando a su amigo Burke, quien fue condenado a la horca. Según los registros ambos asesinos acabaron con la vida de unas diecisiete personas. Una vez ahorcado, Burke pasó a pertenecer a la Facultad de Medicina, donde todavía está su esqueleto.

La horca estaba situada en Grassmarket (aún se pueden ver sus marcas en el suelo), muy cerca del cementerio municipal. Otra curiosa historia relacionada con la horca es la de Maggie Dicksons, una mujer condenada por haber estado embarazada sin haberse casado. La ahorcaron en mitad de la plaza y cuando ya estaba en el ataúd y a punto de ser sepultada, los allí asistentes sintieron como, por dentro, se estaban dando golpes a la caja. En cuanto supieron que estaba viva, como si fuera obra de Dios, la dejaron en libertad. Como homenaje, en esa misma plaza uno de los pubs lleva su nombre.

Justo delante de la horca, también se encuentra el pub The Last Drop (la última gota) y, al parecer, el nombre hace alusión a la última voluntad de los condenados: un trago de whisky. Y, aunque después de tantas ejecuciones parece que se nos ha quitado el apetito, es en este mismo pub en donde sirven uno de los mejores Huggies de Edimburgo. Los Huggies es una de las comidas típicas de Escocia, y aunque visualmente se asemeja a la carne picada, su sabor puede recordarnos a la morcilla española, aunque es más suave.

Pero sin duda, el personaje más apreciado y querido en Escocia, y sobre todo en Edimburgo, es Bobby. Este Terrier se hizo famoso porque, tras morir su amo, Bobby se trasladó a vivir al cementerio, justo al lado de la tumba de su dueño. Nunca quiso marcharse de allí y, es por eso, que los vecinos que lo cuidaban lo enterraron justo a su lado (no me digáis que no era adorale).

Considerado como un ejemplo a seguir del amor y la fidelidad, Bobby cuenta con su propia estatua y pub. Además, si entras en el cementerio podrás ver que el Terrier tiene dos lápidas. Justo en la entrada se encuentra una de ellas, aunque ésta corresponde al homenaje que la protectora de animales ha querido hacerle en su día. La auténtica se encuentra un poco más alejada, aunque podrás localizarla por la cantidad de peluches que hay depositados sobre ella.

Pero Edimburgo está lleno de historias y leyendas sangrientas y de terror. Una de las visitas preferidas por los turistas es la de la ciudad subterránea. Debido a que en la Edad Media el centro estaba sobre poblado, muchas personas sin recursos económicos residían bajo el suelo de la ciudad. Y, precisamente, es aquí en el subsuelo donde nacen muchas de las leyendas de la capital escocesa. Si decides hacer la visita guiada, podrás pasear por un montón de callejones oscuros donde antiguamente era el hogar de muchos pobres.

Asimismo, la famosa historia de Deacon Brodie´s ha hecho que a este fabricante de llaves también le dedicasen uno de pubs más frecuentados de la Royal Mile. Brodie tenía un negocio de copias de llaves de las casas y, en plena crisis, empezó a dedicarse a entrar en los hogares de la gente más adinerada de Edimburgo. Es por ello, por lo que en el cartel del pub, Brodie sujeta una llave dorada. Aunque como todas las historias, el final también es la horca.

Al final de la Royal Mile se encuentra el Palacio de Holyrood house, actual residencia de la Reina Isabel II en Escocia. La torre del castillo es conocida por ser el escenario en el que, en 1670, el Rey James V, en un ataque de celos, asesinó al secretario italiano de su esposa la Reina Mary y lo cortó en 56 piezas, según cuenta la leyenda.

Y dejando a un lado las historias y la parte antigua de la ciudad, nos vamos hasta Princess Street, en donde antes de llegar a la calle principal se puede disfrutar de un largo paseo por sus jardines. En ellos, se encuentran La Galería Nacional de Escocia, la Academia Real y el monumento homenaje a Sir Walter Scott, uno de los escritores escoceses más prestigiosos. Su impresionante torre de estilo gótico se puede observar desde muchos puntos de la ciudad.

Al este se encuentra Calton Hill, una montaña que alberga el observatorio municipal, un monumento que se asemeja al Partenón, y una torre en homenaje a Nelson. En esta colina se tienen unas increíbles vistas de Edimburgo, pues desde la mitad de la montaña se ve Leith, el puerto de la ciudad.

Edimburgo no es una ciudad muy grande, en un día y medio puede recorrerse entera, sin embargo, es una de esas ciudades a las que hay que dedicarle tiempo para no perder detalle. Visitar la capital de Escocia es como retroceder al pasado, ya no sólo por su arquitectura medieval, sino por todas las curiosas historias que recorren cada rincón de la ciudad envolviéndote con su encanto y misterio.

Y, si después de tanta historia aún te queda la duda de si es verdad que los escoceses no llevan nada debajo de la kilt (a los escoceses no les gusta que la llamen falda), la respuesta es depende. Depende porque aunque la tradición es no llevar nada, sólo los más tradicionales la siguen, ya que con tanto frío muchos prefieren ponerse medias, leotardos o leggins debajo.

¿Te has quedado con ganas de más leyendas e historias de miedo? Pulsa aquí para ver el especial Halloween ambientado en Edimburgo.

Buscando a Nessie

By Laura Fernández on marzo 1, 2010

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Llegamos a Inverness una tarde lluviosa de un 25 de agosto de 2009. La capital de las Highlands era una ciudad pequeña que servía de albergue a todos aquellos que se acercaban hasta las tierras altas de Escocia para ver a Nessie. A pesar de seguir en verano, hacía frío y a las seis de la tarde ya era casi de noche.

Habíamos viajado en coche desde Edimburgo y, a pesar de haber tenido viaje suficiente para llamar y reservar habitación en alguno de los hostels de la ciudad, llegamos allí sin reserva y con la esperanza de que algún B&B tuviera habitaciones.

inverness

Con la suerte de la primera vez que las cosas no se planean pero salen bien, encontramos cuatro camas en uno de los hostels de la ciudad que se encontraban al lado del castillo. Era un hostel pequeño pero, que al igual que el resto de albergues de backpackers, era acogedor y barato. Nos llamó la atención de que tuviera hora de cierre, pues normalmente éstos suelen estar abiertos toda la noche.

Sin embargo, a pesar de ser una capital, Inverness era una ciudad bastante triste y apagada. Puede que la lluvia no invitase a salir a recorrer sus calles, pero por ellas a penas se veía gente. La mayoría de los viandantes estaban todos parados frente a una pequeña iglesia en la que tres escoceses tocaban la gaita, mientras que dos chicos de origen hindú tocaban los bongos. Se trataba de una boda entre un escocés y una india, por lo que resultaba gracioso ver a todos los invitados, tanto escoceses como hindús con kilt y los típicos complementos tradicionales; Las mujeres, en cambio, vestían elegantes túnicas típicas de la india. Aquella mezcla de culturas, de invitados y de música se convirtió en un espectáculo que atraía a todos los que por allí pasaban.

De camino al hostel nos encontramos con un restaurante español “la tortilla asesina” sin sorprendernos lo más mínimo, ya que desde que habíamos salido del coche no habíamos hecho más que cruzarnos con turistas españoles en nuestro camino.

restaurante español

A las 9:00 de la mañana del día siguiente ya habíamos puesto rumbo al lago Ness. La chica de recepción, con cara de sorpresa al revelarle nuestra intención de querer bañarnos en el lago, nos recomendó que parásemos en una de las playas que había en el extremo norte de éste. La carretera que llevaba al Lago Ness era estrecha, llena de vegetación y a penas te cruzabas con más coches durante el corto trayecto.

Una vez llegados a la playa, paramos el coche y nos pusimos el bañador. La playa estaba desértica, ningún turista había llegado todavía, aunque lo que más nos sorprendió es que en la hora que debimos de estar allí parados sólo llegaron un par de coches más. No era una zona muy transitada para ser un destino que parecía de lo más turístico.

lago ness

El agua, limpia y transparente, estaba en proceso de congelación. Fue poner un pie en su orilla y empezar a paralizarse todo el cuerpo. Nuestro propósito (y uno de los sueños de mi vida) era meternos enteros, así que sin pensarlo mucho nos adentramos en el lago. Para ser sincera, no duramos mucho: una sesión de siete fotos y un vídeo con voz entrecortada del frío y que daba fe que allí estábamos. Una vez fuera, no sentíamos ni los 5 o 6 grados a los que debíamos de estar y agradecimos como la llovizna caliente caía sobre nuestro cuerpo desnudo.

Una vez tuvimos los vaqueros, el jersey y el abrigo puesto, nos llamó la atención la vieja caravana que se encontraba a nuestro lado aparcada. La puerta estaba abierta y en su exterior había una mesa llena de figuritas de Nessie con un cartel con el precio de cada una. Nos acercamos a mirar aquellas figuras cuando, al lado de la mesa, pudimos ver una noticia que hablaba sobre el inquilino de aquella caravana.

hombre que busca a Nessie

Allí vive Steven Feltham, un escocés que había dejado a su novia y a su familia para irse a buscar a Nessie. Feltham estaba convencido de que el monstruo existía, por lo que tenía un enorme telescopio a la entrada de la caravana con el que se pasaba horas mirando al lago.

Aquel hombre, que vivía allí desde hacia algo más de veinte años, pasaba ya la mediana edad, era frío, de pocas palabras y no parecía muy amigable. Cuando nos acercamos a preguntarle acerca de su vida, corrió a esconderse en su caravana. Esperamos un rato largo a que saliera para que al final sólo quisiera indicarnos dónde se encontraba la estatua de Nessie.

Seguimos conduciendo por la orilla del lago, sin apenas ver nada de la cantidad de vegetación que se abalanzaba sobre la carretera, hasta llegar a una pequeña área de servicio en donde proyectaban la historia del Lago Ness. Aunque muchos escoceses insisten en que es cierto que Nessie vive en aquellos casi 40 Kilómetros de longitud y 2 kilómetros de ancho, para otros la la explicación es que los dos hombres que aseguraron ver al monstruo habían ingerido grandes cantidades de Whisky y que habrían sufrido algún tipo de alucinación.

Nessie

El Lago Ness, al igual que otros lagos de la zona (decir que Escocia se compone de lagos y castillos básicamente, además de destilerías), tenía su propio castillo. A la altura de la mitad del lago, aproximadamente, estaban las ruinas del Castillo Urquhart, en donde nos volvimos a reencontrar con todos aquellos turistas españoles que habían desaparecido desde la noche anterior en Inverness.

Para entrar al castillo había que pagar, aunque las vistas eran impresionantes. Quizá esta sea la única parte turística del Lago Ness, ya que el resto de orillas, playas y carreteras que lo rodean están prácticamente desérticas.

castillo

A contrario que cualquier otro destino turístico, que suelen estar masificados, viajar por las Highlands es un reencuentro con uno mismo. Una aventura por la naturaleza que te permite disfrutar del sonido de las gotas de lluvia golpear suavemente sobre sus lagos, u oler las hojas mojadas de sus árboles. Como sabor me quedo con una vaso de Whisky solo, ya que rebajarlo sería un sacrilegio.

lago ness