Tag Archives: Gran Bretaña
Londres se llena de mesas de ping pong
Londres es de esas ciudades donde aburrirse es prácticamente imposible, pues siempre sorprende a sus habitantes con actividades o propuestas de lo más originales que, a los que estamos lejos, nos dan ganas de coger el primer vuelo e instalarnos allí una larga temporada (creo que no puedo evitar mostrar mi pasión por esta ciudad).
Entre las últimas noticias que llegan desde Inglaterra, hoy nos hemos encontrado con una muy curiosa: El ping pong invade Londres (literalmente). Y es que, aunque todavía quedan dos años para que se celebren los Juegos Olímpicos 2012 en la capital, ésta ya ha empezado a motivar a sus habitantes. Por ello, se han instalado hasta 100 mesas públicas de ping pong en toda la ciudad, desde Soho Square hasta la terminal 3 del aeropuerto de Heathrow, en las que cualquier persona que lo desee podrá jugar hasta el 22 de agosto.
Asimismo, el ayuntamiento ha organizado distintos eventos relacionados con este deporte como el Singles for Singles, que se celebra esta misma tarde en Golden Square y que va dirigido a los solteros, con la idea de que en este encuentro puedan encontrar a su pareja perfecta (algo practicamente imposible en una ciudad como Londres). Mañana, en cambio, se celebrará el Fusion the Circuit, para jugar a dobles y competir con otros jugadores, en distintas zonas del sur. Puedes ver aquí el calendario de eventos.
Si quieres ver el mapa con las localizaciones exactas de las mesas de ping pong, o buscarte en las imágenes de los participantes, puedes visitar la página oficial Ping!
Por otra parte, las tareas de construcción del Parque Olímpico, donde se celebrarán los juegos dentro de dos años, están bastante avanzadas. Al menos, así se puede ver en las imágenes publicadas por Sirventés en Un mundo perplejo, donde también informa sobre los distintos edificios que se están construyendo, así como la ubicación de cada uno de ellos.
No te pierdas: Las tiendas más baratas de Londres; Estudiar inglés gratis en Londres; Visita al meridiano de Greenwich; Dónde encontrar Abbey Road; o El metro de Londres en tiempo real
Las tiendas más baratas de Londres
Si algo abunda en Londres son las tiendas (que no ingleses), por eso no es de extrañar que, cuando se visita esta ciudad, uno vuelva con la maleta a rebosar de ropa nueva y, sobre todo, barata. Aunque la capital tiene fama de ser una de las más caras de Europa, como bien he explicado otras veces, hay que saber moverse y encontrar gangas. Y de eso vamos a hablar hoy, de las mejores tiendas de Londres, al menos para nuestra cartera.
Primark
La tienda favorita de españoles y latinoamericanos en Londres es, sin duda alguna, Primark. Y es que esta tienda nada tiene que ver con las que han abierto recientemente en España. En el Primark de Londres puedes encontrarte ropa actual, de la última temporada, super fashion y a partir de 1 libra (creo que nunca he visto nada que superase las 20-30 libras). Lo más curioso, además de los pijamas, es que tienen un montón de maletas con diseños super chulos, además de abrigos, chaquetas y calzado. Desde luego, si visitas Londres y quieres renovar tu armario, esta es la opción más acertada. El Primark más grande de Londres está situado en Oxford Street, justo enfrente de la estación de metro de Marble Arch. Ver mapa.
TK Maxx
Si, por el contrario, lo que buscas son marcas, entonces tu tienda es TK Maxx, un outlet donde encontrarás auténticas gangas de tus marcas favoritas. Aquí podrás comprar desde artículos de baño como toallas, bikinis, sandalias; hasta abrigos, gorros, gafas de sol, bolsos, etc. La mayoría de estos artículos están fuera de temporada, pero es que en Londres siempre van por delante, por lo que cualquier cosa que te compres en esta tienda, en otros lugares del mundo seguro que aún se llevan o están por venir. Existen varias TK Maxx en Londres, la más grande de todas ellas es la que se encuentra en Hammersmith, sin embargo, por localización, quizá te venga mejor la que está en Kesington Road, al sur de Hyde Park. Ver mapa.
Lillywhites
Los amantes de los deportes encontrarán todo lo que buscan en Lillywhites, una enorme tienda deportiva en pleno centro de la ciudad, en Picadilly. Compuesta por unas cinco plantas, esta tienda dispone de un montón de equipamientos deportivos, accesorios, ropa, maletas, etc. para practicar fútbol, golf, baloncesto, tenis, patinaje… Lo mejor son sus precios, pues siempre cuentan con ofertas. Se trata de una de las tiendas más emblemáticas de Londres, y no sólo por su situación y antigüedad, sino porque es la tienda de deportes favorita de los residentes en la capital. Ver mapa.
Poundland
Y, aunque no tiene nada que ver con la moda, no podemos dejar Londres sin mencionar Poundland, el supermercado por excelencia de todos aquellos que deciden pasar allí una temporada y que tienen que ajustarse el cinturón. Aunque este no sea tu propósito, lo cierto es que con la cantidad de cosas que tiene, también puede interesarte. En esta tienda lo que más abunda son los combustibles, aunque también cuenta con artículos de cosmética, de higiene y otros accesorios como juguetes, electrónica, etc. a un precio de risa. Como su nombre indica, todo lo que te compres en Poundland te costará un pound, sea lo que sea.
Lo más curioso es que todo es en grandes cantidades y no son marcas blancas, sino las mismas que te puedes encontrar en el Tesco o Sainsbury´s: bolsas grandes con seis paquetes de patatas Lays de distintos sabores, champús de L´Oreal, crema Colgate, etc. Y no, aunque yo también pensaba lo mismo, no está caducado (si alguien sabe por qué es todo tan barato, por favor que nos lo explique). Londres cuenta con varios Poundlands, por lo que lo mejor es que entres en su web y busques la tienda más cercana a tu área.
Oxfam
Ya puestos a descubrir gangas, no vamos a dejarnos las charities, tiendas de segunda mano, muchas de ellas concentradas en Notting Hill, aunque también hay por el resto de Londres. En estas tiendas de caridad, donde uno lleva todo aquello que no le sirve, podemos encontrarnos no sólo con ropa, sino también con libros, artículos de decoración, juguetes, etc. Al ser de segunda, tercera o cuarta mano, cuanto más viejo más barato, puedes encontrate auténticos chollos. Y aunque en algunas cosas, como la ropa, por ejemplo, puede dar bastante repelús, lo cierto es que en libros es una pasada. La mayoría de ellos están muy bien cuidados y son títulos conocidos, por lo que te puedes hacer con una buena novela por sólo 2 o 3 libras, depende del estado de éste (también los hay más caros). Un ejemplo de charity repleta de libros es Oxfam, repartidas por todo Londres. Mismamente, en una de las calles perpendiculares al British Museum, Bloomsbury Street, hay una que es bastante grande. Como son libros donados, los hay de diversas lenguas, aunque lo que más abunda es el inglés. Ver mapa.Seguro que hay muchas más tiendas baratas en Londres, o mercadillos, como el de Sheperds Bush, así como bares tirados de precio (cuya lista la dejaremos para el próximo día), y es que en tiempo de crisis hay que buscar alternativas sin renunciar a lo que más nos gusta: ¡Viajar! Y, aunque en Inglaterra esto parezca imposible, la verdad es que hay sitios de lo más económicos. Lo mejor es preguntar siempre a los que han vivido o aún residen allí. Si crees que nos hemos olvidado de alguna, nos dudes en contárnoslo, ya que la visitaremos en nuestro próximo viaje.
Ver también: Estudiar inglés gratis en Londres
Ruta por Escocia en siete días
Qué visitar, dónde dormir y restaurantes recomendados
Verde, frondosa, con montones de lagos y castillos por todos los rincones, así podríamos describir la increíble Escocia. Sin embargo, querer abarcar toda la nación, sería escribir páginas y páginas pero, como no hay espacio suficiente para ello, nos centraremos en uno de los muchos recorridos que realizan los turistas que tienen la suerte de visitar este paraíso.
El mapa de Escocia tiene muchas peculiaridades. Una de ellas es la división que han realizado los escoceses sobre él: Escocia del sur, donde se encuentra la capital, Edimburgo; el centro de Escocia, por encima de Glasgow; y las Highlands (las tierras altas), que llegan hasta el círculo polar. Otra peculiaridad es que el lado oeste del país está lleno de islas y de fiordos.
Edimburgo
Nuestro recorrido comienza en Edimburgo, situado en la costa este y a orillas del Fiordo de Forth. Es la segunda ciudad más grande de Escocia (después de Glasgow), la capital del país y donde se encuentra la sede del gobierno escocés. Esta ciudad, que hace que retornemos a la Edad Medieval, no sólo te encandilará por su hermosa arquitectura, sino también por toda la historia que discurre por sus calles, monumentos, pubs o cementerios.

Durante las últimas semanas de agosto, Edimburgo celebra su Festival Internacional, conocido también como Fringe. Sin duda, esta es una de las mejores fechas para poder visitar la capital de Escocia, ya que la ciudad se llena de artistas callejeros, cómicos que ofrecen monólogos gratuitos en pequeñas cafeterías, conciertos y mucho, mucho teatro.
Durante esta época es conveniente reservar el alojamiento con bastante antelación, ya que al ser un festival bastante importante a nivel internacional, la ciudad estará a rebosar de gente de cualquier parte del mundo. Lo mejor de todo es que muchas de las actuaciones son gratuitas, por lo que se puede disfrutar del arte sin necesidad de que tiemble la cartera.

A pesar de ser la capital, Edimburgo es una ciudad bastante pequeña, por lo que bastarán dos o tres días para que te la recorras entera. Si quieres ver más información sobre la ciudad, pulsa aquí.
Alojamiento y comida en Edimburgo
La ciudad de Edimburgo está llena de hostels para jóvenes, por lo que no resultará difícil encontrar sitio en ninguno de los que estén en el centro de la ciudad. Sin embargo, te recomiendo que, si hay sitio, te alojes en el Castle Rock, situado justo detrás del castillo y a tres minutos andando de la calle principal Lawnmarket. Una noche, la habitación te puede salir por sólo 13 euros, además dispone de cocina que, en el caso de que estés más tiempo, también ayuda a ahorrar.

Para comer hay un montón de restaurantes de comida rápida, ya que al igual que en Inglaterra, la comida tampoco es que sea un manjar. Sin embargo, Escocia tiene su propio plato típico que está buenísimo. Se llama Huggies y es una especie de carne picada pero que (explicado a la española) sabe a morcilla, normalmente te lo sirven con puré de patatas y te ofrecen la opción de añadirle salsa de Whisky. La verdad es que merece la pena probarlo, ya que es un plato único de allí.
Existen un par de pubs conocidos donde mejor cocinan los Huggies, se trata del pub Maggie Dickson´s o, en el que está a su lado, The Last Drop, ambos situados en la plaza de Grassmarket. No son los sitios más baratos pero, según la gente de allí, es donde están más ricos.
Comienza la ruta
Lo mejor para moverse por toda Escocia es alquilar un coche, ya que si sois varios no os saldrá mal de precio y os podréis mover a vuestro antojo. Podéis alquilarlo en Arnold Clark, pues es uno de los sitios más económicos y normalmente suelen tener alguna oferta.
Una vez que se tenga ya el coche alquilado, nos ponemos en marcha rumbo al Lago Ness, pasando por pueblos como St Andrews, Perth, hasta llegar a Inverness. Luego bajaremos por Isla de Sky, Fort William, Oban, Stirling, hasta llegar nuevamente a Edimburgo.
Si salimos pronto de Edimburgo, nos dará tiempo a llegar a Inverness ese mismo día. Aunque la capital de las Highlands cuenta con varios hostels en donde puedes pasar la noche, si sois muchos os recomendamos que reservéis primero, pues aunque parezca que estáis en donde se acaba el mundo, como capital (que sea diminuta no le quita el título), está llena de turistas.
St Andrews
St Andrews es un pequeño pueblo pesquero cuyo nombre debe de sonar a todos los amanetes del golf, ya que fue aquí donde se inventó este deporte. Aparentemente, da la sensación de ser un lugar bastante tranquilo, al menos en los meses de verano, pues ni es grande, ni se ve que haya muchos sitios de recreo. Sin embargo, además de por el golf, St Andrews también es conocido por contar con la Universidad más antigua de Escocia. Los pocos edificios que hay en el pueblo corresponden a diferentes facultades dispuestas al borde de los acantilados y cuyas vistas dan al mar. Además, esto ya no sé si es cierto o no, se rumorea que en una de estas facultades estudió el príncipe William.

Lo más llamativo de St. Andrews es el enorme cementerio que se encuentra en el lateral del pueblo y que da al mar; una impresionante iglesia en ruinas, de la que a penas queda más que parte de su monumental estructura y cientos de lápidas que sobresalen del suelo, algunas incluso bastante actuales. Se nota que es un pueblo deportista, ya que hay más de un panteón dedicado a golfistas que, posiblemente, por la envergadura de las imágenes esculpidas en las tumbas, puede que fueran jugadores relevantes en su tiempo. En St Andrews hasta su playa es famosa, ya que en ella se rodó la mítica escena de la carrera en la arena de la película Carros de fuego.

Perth
Conocido como The Fair City (La ciudad hermosa), Perth está en el camino hacia Inverness por la A-9. Se trata de uno de los destinos turísticos más populares de Escocia y está a orillas del río Tay. No es muy grande, pero se corresponde perfectamente con su nombre, ya que esta ciudad es preciosa. Aquí podrás visitar su antiguo teatro, la Galería de Fergusson (del célebre artista escocés John Duncan Fergusson) y la sala de conciertos Horsecross. Muy cerca de aquí está también el Palacio Scone, donde se celebran carreras de caballos.

Aunque por el camino os encontraréis con varias señales que anuncian un desvío hasta Aberdeen, no os recomendamos que vayáis, ya que esta ciudad es bastante fea y no hay gran cosa que ver. Y, siguiendo el recorrido, a pocos kilómetros de Perth, posiblemente pasaréis al lado de Dundee.
Inverness
La capital de las Highlands es una ciudad bastante pequeña. Su centro neurálgico se compone de unas pocas calles, repletas de tiendas, iglesias y algunos restaurantes. Además de poder equiparte con unas Katiuskas (muy recomendadas si no llevas calzado adecuado para el barro) para ir al día siguiente hasta el Lago Ness, en Invernes también puedes visitar el Castillo que se encuentra a un lado de la ciudad y muy próximo al río Ness.

Aquí puedes pararte a hacer noche pues, como capital cuenta con bastantes alojamientos. Si te decantas por la opción económica, al lado del castillo hay unos cuantos hostels de backpackers o Bed and Breakfast. Por ejemplo, si has estado en el hostel que te hemos recomendado en Edimburgo, en el MacBackpackers, seguramente habrás visto que es una cadena con hostels en diferentes partes de Escocia. Pues bien, el de Inverness también está justo al lado del Castillo. Es más pequeño que el de Edimburgo, pero es igual de acogedor: tiene dos salas de reuniones, chimenea, las habitaciones están bastante bien y el ambiente es muy bueno.
El Lago Ness está a unos 7 kilómetros al suroeste de Inverness, por una estrecha carretera rodeada de vegetación. Os recomendemos que, si queréis daros un baño en él, preguntéis en vuestro hotel donde está la playa del Lago Ness, ya que éste es el lugar más indicado para darte un chapuzón. Y sí, el agua está congelada, pero es una vez en la vida

Podéis continuar vuestro trayecto hasta el museo del Lago Ness que se encuentra en una especie de área de servicio apartado del lago y en el lateral derecho, según lo bajas. Sin embargo, aquí sólo te encontrarás la mítica tienda de souvenirs, una exhibición de vídeo que proyecta la historia del monstruo y una estatua gigante de Nessie. Más abajo, sin embargo, siguiendo la carretera que va hasta el sur, se podrá ver el Castillo Urquhart, en ruinas al pie del lago (aquí si que hay que pagar para entrar).
Antes de llegar a la Isla de Skye, por el camino hay otros dos lagos más pequeños que el de Nessie, son el Loch Cluanie y el Loch Duich. La verdad es que Escocia es una tierra donde lo que más abunda, a parte del verde, son los lagos y los castillos. Y, precisamente, uno de los más bonitos, se encuentra en el camino, en el segundo lago. Se trata del Elian Donan Castle, uno de los lugares más emblemáticos de Escocia. Este castillo se ha hecho famoso por servir de escenario a películas como “Los Inmortales” (Highlander) o “El Mundo Nunca es Suficiente” de 007.

Isla de Skye
Skye es la segunda isla más grande de Escocia, aunque no por ello es de las más habitadas. Si buscas pasar la noche allí, pronto te darás cuenta que, quitando los B&B de carretera, los hoteles están en su capital Portree. En el caso de que se haga tarde y no os de tiempo a llegar hasta allí, en la entrada a la isla, en Kyleakin, está otro MacBackpackers donde podemos quedarnos. La diferencia de este hostel respecto a los demás es que cuenta con un jardín con un par de caravanas que están totalmente reformadas y habilitadas para dormir. Quizá esto es una de los aspectos que más te van a sorprender de Escocia y es que, a pesar del frío, la mayoría de los escoceses tienen una caravana.

Aunque Kyleakin es un pueblo muy pequeño, con unos tres pubs y una docena de casas, la mayoría de éstas alquilan habitaciones a huéspedes, por lo que hacer noche aquí no supone un problema. Para tomarte una pinta, puedes visitar el Pub King Haakon, a tres minutos del hostel, ya que a veces tiene actuaciones en directo que están bastante bien (al menos cuando nosotros estuvimos actuó un joven grupo escocés que mezclaba la música celta con la electrónica y que me encantó, se llamaban Face The West).

Portree, es una pequeña ciudad pesquera en donde podrás comer quizá el mejor pescado de Escocia, ya que en su puerto hay una especie de caseta donde llega la mercancía y la puedes comprar directamente. Sus restaurantes son algo caros, aunque en el Lower Deck Seafood puedes comer pescado fresco por 30 euros, además, dispone del mejor fish and chips para llevar por unos 10 euros. Al contrario que en Kyleakin, que está prácticamente muerto, Portree tiene vida y gran variedad de tiendas. Te puedes alojar en el centro de la ciudad en el Portree Independent Hostel.

Si quieres tomarte un whisky escocés o una birra, entonces te recomendamos que vayas a Isles Inn, situado en Somerled Square, zona de más bares. Este pub a veces tiene actuaciones en directo y está bastante bien. La fiesta la puedes continuar en el puerto, donde hay más locales. La verdad es que éste te llamará la atención por sus casitas de diferentes colores.
En esta isla está la destilería de Talisker, que se encuentra a un costado del lago Harport; el Castillo de Armadale, que actualmente es un museo que explica la cultura gaélica y cuya entrada vale unos 7 euros; el Skye Museum of Island Life, una reconstrucción de casas de piedra cubiertas de paja; la cordillera Cuillins, que se eleva a 1.000 metros de altitud y desde donde hay unas increíbles vistas del lago Coruisk; y el Quiraing y el Old Man of Storr, una región lleno de acantilados y de molinos.
La Isla de Skye se caracteriza por su niebla, por lo que su cielo está siempre gris. Hay que tener especial cuidado en la entrada a la isla, pues me acuerdo que fue bajar del coche y cientos de mosquitos se abalanzaron sobre nosotros, llevándonos de recuerdo unos cuantos en el coche. Como la isla es grande, y hay muchas cosas que ver, lo más recomendable es que, al menos, se esté allí un día entero.
Oban
Aquí se encuentra una de las destilerías más famosas de Escocia y, aunque a nosotros no nos dio tiempo a verla por dentro, compramos algunas botellas de Whisky en la tienda de la entrada y os aseguro que estaba de muerte. Allí os daréis cuenta de que el Whisky escocés nada tiene que ver a lo que estábamos acostumbrados.

Oban es un pueblo muy pequeño junto al mar, lo que más llama la atención sobre éste es su enorme puerto donde los barcos están continuamente yendo y viniendo. Aunque no me acuerdo muy bien del nombre, en la acera derecha del puerto hay una tienda de paninis que estaban buenísimos, además el menú incluía una sopa de tomate que estaba de muerte. Más adelante, en la acera que da directamente al mar, puedes encontrarte con varios restaurantes donde se puede comer pescado. Aunque uno de los mejores restaurantes se trata del Seafood Temple, en el que debes de reservar con antelación porque normalmente está bastante lleno y sólo abre de jueves a domingo.
Para visitar en Oban está el McCaig’s Tower, imponente sobre el pueblo y que se ve, prácticamente, desde cualquier punto de éste; y el Dunstaffnage Castle, que no es ni mucho menos uno de los mejores que te encuentres por el camino.
Fort William
Se trata de la ciudad más extensa del oeste de las Highlands y es el final de éstas. La ciudad vive en torno a la High Street, que es la calle principal en donde puedes encontrar un montón de tiendas (¡peligro! al principio de la calle hay un poundland, todo por 1 pound), restaurantes y alojamientos. Aquí se puede visitar el West Highland Museum.

A los fans de Harry Potter: la escena inicial de la película, Harry Potter y la Orden del Fenix, fue filmada en Fort William.
En los alrededores de Fort William se encuentra la montaña más alta de Reino Unido, Ben Nevis, en la cabeza del Loch Linnhe y que se puede ver desde cualquier esquina de la ciudad, ya que domina todo el paisaje. Si quieres hacer deporte de montaña o escalada, entonces estás en el lugar ideal. Además, si continuamos unos kilómetros dirección oeste por la carretera de Mallaig desde Fort William, podréis llegar a Corpach, donde se encuentra el Neptune’s Staircase of locks en el Canal Caledonian.
Seguimos nuestro rumbo hacía el último destino antes de volver a Edimburgo: Stirling.
Stirling
William Wallace, es lo primero que se me viene a la cabeza cuando alguien me pronuncia el nombre de esta ciudad. Pues es aquí, precisamente, donde se encuentra el monumento nacional del hombre de “Podrán quitarnos la vida, pero no nos quitarán la libertaaaaad”
Aunque éste está a las afueras de la ciudad, en una colina.

El Castillo de Stirling es uno de los monumentos que hay que visitar, la iglesia de Holy Rude y el Puente de Stirling. Aunque la ciudad también es famosa por las leyendas de fantasmas como La Dama de Rosa del castillo, pues varios soldados dicen haberla visto, o el motel Settle Inn, uno de los lugares más populares de Escocia por sus historias de fantasmas.
Y de Stirling partimos directamente hacia Edimburgo, donde, unos seis días después (esta ruta es el tiempo que lleva) devolveremos el coche para volver a la realidad y oír eso que tanto odiamos: ¡Las vacaciones se han terminado!
Y, si después de tanto rollo, lo que te estás preguntando es ¿dónde están las vacas peludas?, pues lo siento, no tenemos respuesta para ello pero, cuando logres averiguar donde se esconden, dínoslo, porque en una semana debimos de intuir sólo una ¡y a lo lejos!
Buscando a Nessie
57 14 23.58N, 04 32 26.13W
Llegamos a Inverness una tarde lluviosa de un 25 de agosto de 2009. La capital de las Highlands era una ciudad pequeña que servía de albergue a todos aquellos que se acercaban hasta las tierras altas de Escocia para ver a Nessie. A pesar de seguir en verano, hacía frío y a las seis de la tarde ya era casi de noche.
Habíamos viajado en coche desde Edimburgo y, a pesar de haber tenido viaje suficiente para llamar y reservar habitación en alguno de los hostels de la ciudad, llegamos allí sin reserva y con la esperanza de que algún B&B tuviera habitaciones.

Con la suerte de la primera vez que las cosas no se planean pero salen bien, encontramos cuatro camas en uno de los hostels de la ciudad que se encontraban al lado del castillo. Era un hostel pequeño pero, que al igual que el resto de albergues de backpackers, era acogedor y barato. Nos llamó la atención de que tuviera hora de cierre, pues normalmente éstos suelen estar abiertos toda la noche.
Sin embargo, a pesar de ser una capital, Inverness era una ciudad bastante triste y apagada. Puede que la lluvia no invitase a salir a recorrer sus calles, pero por ellas a penas se veía gente. La mayoría de los viandantes estaban todos parados frente a una pequeña iglesia en la que tres escoceses tocaban la gaita, mientras que dos chicos de origen hindú tocaban los bongos. Se trataba de una boda entre un escocés y una india, por lo que resultaba gracioso ver a todos los invitados, tanto escoceses como hindús con kilt y los típicos complementos tradicionales; Las mujeres, en cambio, vestían elegantes túnicas típicas de la india. Aquella mezcla de culturas, de invitados y de música se convirtió en un espectáculo que atraía a todos los que por allí pasaban.
De camino al hostel nos encontramos con un restaurante español “la tortilla asesina” sin sorprendernos lo más mínimo, ya que desde que habíamos salido del coche no habíamos hecho más que cruzarnos con turistas españoles en nuestro camino.

A las 9:00 de la mañana del día siguiente ya habíamos puesto rumbo al lago Ness. La chica de recepción, con cara de sorpresa al revelarle nuestra intención de querer bañarnos en el lago, nos recomendó que parásemos en una de las playas que había en el extremo norte de éste. La carretera que llevaba al Lago Ness era estrecha, llena de vegetación y a penas te cruzabas con más coches durante el corto trayecto.
Una vez llegados a la playa, paramos el coche y nos pusimos el bañador. La playa estaba desértica, ningún turista había llegado todavía, aunque lo que más nos sorprendió es que en la hora que debimos de estar allí parados sólo llegaron un par de coches más. No era una zona muy transitada para ser un destino que parecía de lo más turístico.

El agua, limpia y transparente, estaba en proceso de congelación. Fue poner un pie en su orilla y empezar a paralizarse todo el cuerpo. Nuestro propósito (y uno de los sueños de mi vida) era meternos enteros, así que sin pensarlo mucho nos adentramos en el lago. Para ser sincera, no duramos mucho: una sesión de siete fotos y un vídeo con voz entrecortada del frío y que daba fe que allí estábamos. Una vez fuera, no sentíamos ni los 5 o 6 grados a los que debíamos de estar y agradecimos como la llovizna caliente caía sobre nuestro cuerpo desnudo.
Una vez tuvimos los vaqueros, el jersey y el abrigo puesto, nos llamó la atención la vieja caravana que se encontraba a nuestro lado aparcada. La puerta estaba abierta y en su exterior había una mesa llena de figuritas de Nessie con un cartel con el precio de cada una. Nos acercamos a mirar aquellas figuras cuando, al lado de la mesa, pudimos ver una noticia que hablaba sobre el inquilino de aquella caravana.

Allí vive Steven Feltham, un escocés que había dejado a su novia y a su familia para irse a buscar a Nessie. Feltham estaba convencido de que el monstruo existía, por lo que tenía un enorme telescopio a la entrada de la caravana con el que se pasaba horas mirando al lago.
Aquel hombre, que vivía allí desde hacia algo más de veinte años, pasaba ya la mediana edad, era frío, de pocas palabras y no parecía muy amigable. Cuando nos acercamos a preguntarle acerca de su vida, corrió a esconderse en su caravana. Esperamos un rato largo a que saliera para que al final sólo quisiera indicarnos dónde se encontraba la estatua de Nessie.
Seguimos conduciendo por la orilla del lago, sin apenas ver nada de la cantidad de vegetación que se abalanzaba sobre la carretera, hasta llegar a una pequeña área de servicio en donde proyectaban la historia del Lago Ness. Aunque muchos escoceses insisten en que es cierto que Nessie vive en aquellos casi 40 Kilómetros de longitud y 2 kilómetros de ancho, para otros la la explicación es que los dos hombres que aseguraron ver al monstruo habían ingerido grandes cantidades de Whisky y que habrían sufrido algún tipo de alucinación.

El Lago Ness, al igual que otros lagos de la zona (decir que Escocia se compone de lagos y castillos básicamente, además de destilerías), tenía su propio castillo. A la altura de la mitad del lago, aproximadamente, estaban las ruinas del Castillo Urquhart, en donde nos volvimos a reencontrar con todos aquellos turistas españoles que habían desaparecido desde la noche anterior en Inverness.
Para entrar al castillo había que pagar, aunque las vistas eran impresionantes. Quizá esta sea la única parte turística del Lago Ness, ya que el resto de orillas, playas y carreteras que lo rodean están prácticamente desérticas.

A contrario que cualquier otro destino turístico, que suelen estar masificados, viajar por las Highlands es un reencuentro con uno mismo. Una aventura por la naturaleza que te permite disfrutar del sonido de las gotas de lluvia golpear suavemente sobre sus lagos, u oler las hojas mojadas de sus árboles. Como sabor me quedo con una vaso de Whisky solo, ya que rebajarlo sería un sacrilegio.


















