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Carhenge, el Stonehenge hecho de coches, en venta
Que Stonehenge es uno de esos lugares más admirados del mundo no es ninguna sorpresa, sino sólo hace falta acercarse hasta allí y ver la cantidad de turistas (demasiados) que rodean sus menhires sin a penas dejar a uno fotografíar el alineamiento completo. Este problema no lo tienen en Nebraska, donde un estudiante apasionado de la historia de Stonehenge, Jim Reinders, creó en 1987 este monumento homenaje con materiales bastante inusuales: coches. Empezó con unos 38 automóviles vintage de los años 50 y 60 (entre ellos hasta hay un Cadillac del 62), aunque con el tiempo otros artistas han ido aportando más coches a la estructura.
La Cisterna Basílica y la Medusa, Estambul

Es uno de los monumentos más visitados de Estambul, así como uno de los más bonitos a mi parecer. Es la Cisterna Basílica, situada a escasos metros de Santa Sofía, una antigua reserva de agua construida por Justiniano I y que abastecía el agua del antiguo palacio de Constantinopla, así como el de Topkapi años más tarde.
Ésta entró en desuso con la conquista del imperio otomano hasta que en el siglo XVI los turcos descubrieron que, en sus alrededores, había algunas casas que contaban con pozos subterráneos. Esto llevó a los invetigadores hasta ella, haciendo que tuvieran que moverse por sus aguas en pequeñas barcas . Actualmente, sin embargo, se han construído unas pasarelas de madera por donde los turistas pueden pasear y acceder hasta las Medusas, esculpidas en las últimas columnas de la reserva.
Monumento al Holocausto en Berlín
Seguimos en Berlín, aún no nos hemos ido (bueno físicamente sí) pero allí hay tantas cosas que ver que podría seguir allí perfectamente. De momento, iré resumiendo lo más importante. Hoy cruzamos la Puerta de Brandenburgo y giramos hasta la izquierda. No harán falta más indicaciones, ya que enseguida te encontrarás con un lugar tan sombrío que es fácilmente identificable. Efectivamente, es el Monumento a las víctimas del Holocausto judío. Esa era la intención de su arquitecto Peter Eisenman y el ingeniero Buro Happold, crear un lugar oscuro en donde el visitante se sintiera desorientado, igual que las víctimas del nazismo. Este conjunto de bloques de hormigón, de 2.711 losas más concretamente, lo consigue. Sino haz la prueba y adéntrate allí acompañado. En nada no os encontraréis. Al mismo tiempo, este lugar también se asemeja a un cementerio, donde cada lápida está perfectamente colocada.
El Monumento al Holocausto es bastante reciente, ya que fue inaugurado en 2005. Entonces se pensó en grabar el nombre de las víctimas en los bloques de hormigón, sin embargo este proyecto acabó siendo rechazado. Por ello, en uno de sus extremos existe un punto de información subterráneo en que se ha creado un museo con los nombres y la vida de las víctimas. Dicen que, quién quiera conocer a todas ellas en detalle podría estar allí metido escuchando la historia durante seis meses seguidos. Al parecer, estos datos fueron obtenidos del museo israelí Yad Vashem.
Otro aspecto que me llamó la atención, y que nuestro guía Denise nos contó es sobre la polémica que se causó por la participación de Degussa en el proyecto. Esta compañía fue la encargada de cubrir las losas con una sustancia anti grafiti para que el monumento se mantuviera intacto ante cualquier acto vandálico. Una obra muy agradecida si no fuera porque esta misma empresa estuvo involucrada en la persecución nazi contra los judíos. Hay que joderse…
Puedes conocer más Berlín en:
Desaparecen los candados del amor de Paris
Este fin de semana, una parte de Meridiano 180 se ha desplazado hasta la ciudad del amor: Paris, el destino romántico por excelencia, aunque todavía nos estemos preguntándo el por qué de esa etiqueta. Suponemos que será por lo ceremoniosos que son los franceses, o quizá por lo romántico que resulta navegar por el Sena con tu pareja.
Igual, si hubiésemos visto los candados que colgaban de la reja del Pont des Arts, nuestra pregunta hubiese tenido una respuesta inmediata. Hasta hace poco la tradición de los enamorados era dejar un candado sujeto a la reja del puente y tirar su llave al rio, pues esto significa que el amor será eterno.
Sin embargo, los dos mil candados que hasta ahora colgaban de la reja han desaparecido a penas hace unos días. El Ayuntamiento de Paris y la policía ignoran quién ha podido arrrancar los candados, aunque hace tiempo ellos mismos habian admitido que atentaban contra el patrimonio de la ciudad.
Parece que las autoridades se han salido con la suya, sin embargo, esta costumbre no está prohibida, por lo que es cuestión de tiempo que el Pont des Arts vuelva a estar repleto de candados de enamorados, devolviéndole al puente el aspecto que le caracterizaba y a la ciudad su etiqueta.

Roma en un fin de semana
Arte en todas las esquinas, y nunca mejor dicho. Recorrer Roma es viajar en el tiempo a una ciudad Imperial en el que los soldados romanos no tenían piedad, o al menos eso demostraron en el Coliseo, donde los gladiadores han sido sustituidos por turistas, los mismos que horas más tarde puedes encontrarte tirando una moneda en la Fontana Di Trevi, o sacándose una foto con los centuriones de la entrada por el precio de 5 euros. Normalmente, las colas para entrar al Coliseo (8 euros) son bastante largas, aunque la visita es obligada.

Desde aquí, tomando la Vía Sacra, llegaremos hasta el Foro Romano, lugar en donde discurría la vida de sus habitantes en la Antigua Roma, ya que era el centro político, económico y social. En él, podemos encontrarnos con el famoso Arco de Tito, el Templo de Venus y Roma, o el Arco de Septimio Severo, uno de los monumentos que mejor conservados están, ya que se puede ver hasta los restos de la tribuna del César. El deterioro del Foro Romano se debe, principalmente, a los incendios y actos vadálicos que tuvieron lugar en la Edad Media y en el Renacimiento.

Hoy en día, el glamour se vende en muchas de las calles concentradas alrededor de Plaza de España, en donde puedes encontrarte marcas como Gucci, Prada, Louis Vuitton o Armani, repartidas por la Via Condotti. La Plaza de España representa la Roma moderna y es uno de los puntos de encuentro de muchos turistas en la ciudad, al igual que Piccadilly Circus lo es en Londres. Lo que más llama la atención son sus interminables peldaños, que llegan hasta la iglesia de Trinità dei Monti.

Roma es una ciudad marcada por el catolicismo, por lo que no es de extrañar que por cada metro cuadrado haya una iglesia. Aunque ninguna abarcará las dimensiones de San Pedro del Vaticano, la más importante y célebre de todo el mundo. Su poder es tan grande que hasta se ha constituido así mismo como una ciudad-estado. Su extensión es de 439 kilómetros cuadrados y debe albergar unos 900 habitantes, entre ellos el Papa, al que se puede ver frecuentemente en celebraciones especiales soltando su discurso desde el balcón (en miniatura, por supuesto). Normalmente, para este tipo de eventos, la plaza suele llenarse de sillas desde donde los creyentes (o curiosos) pueden escuchar la misa.
La entrada a la Basílica (en cuya construcción participaron artistas como Rafael, Miguel Ángel o Bernini) es gratuita, las grandes colas se deben al control de metales que hay en su entrada. Para poder visitarla, el requisito más importante es que vayas con las piernas cubiertas hasta las rodillas y con una chaqueta o jersey, sino no te dejarán entrar. Lo más aconsejable es llegar hasta la cúpula, pues aunque os hartaréis de subir escalones, lo cierto es que las vistas desde allí arriba son espectaculares, pues se ve toda Roma. Aquí también se pueden visitar las catacumbas, en donde se encuentran antiguos Papas enterrados o embalsamados. Además, aquí se encuentra una de las mejoras obras de Miguel Ángel: La Piedad. (sus otras obras están repartidas por diferentes iglesias de la ciudad).

Sin salir del Vaticano, no podemos dejar pasar la visita a la Capilla Sixtina, uno de los tesoros más preciados de esta ciudad. La capilla es conocida por los frescos bíblicos repartidos tanto por el techo como por las paredes laterales. En ellos han participado Boticelli y Roselli, entre otros, aunque los más conocidos se encuentran en la bóveda de la capilla: son La Creación de Adán y El Juicio Final, ambos creados por el maestro Miguel Ángel.
Sin embargo, aunque el Vaticano sea la iglesia más monumental y poderosa de Roma, ésta ni siquiera es la Catedral de la ciudad, que es San Juan de Letrán, aunque sea menos conocida. No puedes dejar pasar de ver el Panteón de Agripa, una iglesia circular cuya cúspide está abierta; la iglesia de San Pietro in Vincoli, pues guarda en su interior El Moisés; o la Columna Trajana.
Pero después de tanto paseo, que mejor que relajarse en una de las terrazas de la Piazza Navona, la más famosa de Roma y una de las más bellas de todo el mundo. Su planta ovalada se debe al antiguo estadio que allí construyó el Emperador Domitian en el año 86. Hoy, uno de los principales atractivos de esta plaza es la Fuente de los Cuatro Ríos, de Bernini, y llamada así porque cada figura representa un río (El Nilo, Danubio, Ganges y el Río de la Plata), que representan cuatro áreas del mundo en la época de Borromi.

Aunque cada piedra de Roma es digna de observar, un fin de semana no da para tanto. Una antigua escultura romana situada en el pórtico de la Iglesia de Santa Maria en Cosmedin, es la gran olvidada por las guías de viajes y que no puede faltar en nuestro recorrido. Se trata de la Boca de la Verdad, una máscara de mármol que se hizo famosa por aparecer en Vacaciones en Roma, una película protagonizada por Audrey Hepburn. Según la leyenda, todo mentiroso que meta la mano dentro de la boca de la máscara, la perderá.
Antes de irte, no olvides acercarte hasta La Fontana Di Trevi, inmortalizada en la película La Dolce Vita, de Fellini. La tradición es ponerse de espaldas a la fuente y tirar una moneda hacia atrás, de manera que caiga dentro del agua. El deseo siempre es el mismo: volver. Y, aunque esto sólo es un mito, yo lo he conseguido y tengo pensado volver a hacerlo
Dónde comer
Una de las mejores zonas para cenar o tomarse una copa es el barrio Trastévere, situado en la ribera oeste del Tíber. Aquí encontrarás gran variedad de pizzerías y restaurantes para que, sin salirte de la zona, después puedas ir a alguno de sus bares o discotecas a echar un baile antes de volver al hotel.

Asimismo, alguno de los restaurantes que recomendamos en Roma son:
Pizzería DA Baffeto, Via del goberno Vecchio, 114. En nuestra opinión la mejor pizzería.
Luzzy, S.Giovanni laterano,88 esquina via celimontana,1-3. Para estar al lado del Coliseo es bastante barato, aunque ahy que ir antes de las 15h, pues la cocina cierra.
La Pace Del Palato, Via Del Teatro Pace. Aquí no suele haber muchos turistas y podrás disfrutar de la comida local por unos 8 euros, es de lo más barato que hay en Roma.
Luna di Roma, Via Gallia 168. Aqí puedes tomarte uno de los mejores helados de Roma.
Aunque también hay otras heladerías buenísimas como:
Il Gelato di San Crispino, en Via della Panetteria, muy cerquita de la Fontana Di Trevi.
Il Gelato Fantasia, en Vle Aventino, erca de la parada de Circo Máximo.
Dónde alojarte
Si viajas en plan económico y buscas un albergue de jóvenes, entonces te recomendamos el Freestyle Hostel, situado en Via Príncipe Amadeo 132, muy cerca de la estación de autobuses Termini. Este es el hostel recomendado por Interrail, ya que es uno de los más baratos (unos 8 euros la noche) y, además, la fiesta está asegurada, puesto que el ambiente es muy joven. El único problema es que superes los 35 años, pues cuenta con límite de edad por mucho espíritu festivo que tengas.
Muy cerca también de Termini están el hostel Carlito´s Way, por 8 euros la noche, o el Bed and Breakfast Vittoria B&B, ideal para los que buscan un ambiente mucho más tranquilo (aquí se pohíben las fiestas).
Aunque si tu presupuesto es mayor, y buscas un hotel en condiciones, entonces puedes reservar en el Accommodation Planet 29, en pleno centro y por unos 74 euros la noche; o por algo menos (50 euros) está el Pacific, muy próximo a los museos del Vaticano.
Cómo llegar
Si llegas al aeropuerto Leonardo Da Vinci, más conocido como Fiumicino, hay autobuses con los que puedes llegar hasta el centro por sólo unos 6 euros. La compañía es Terravisión, y tarda unos 40 minutos hasta la ciudad (está a unos 32 kilómetros). Es conveniente estar en la parada unos 15 minutos antes de que salga el autobus. Puedes mirar aquí los horarios. Sino, también puedes ir en tren, que llegará a la estación de Termini en sólo 35 minutos.
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