Tag Archives: Roma
Historias de Roma
Dicen que todos los caminos llevan a Roma; la corresponsalía de Enric González también lo hizo. Después de Londres y Nueva York, el periodista catalán vuelve a deleitarnos con un libro lleno de historias que desnudan la capital de los césares. Una ciudad dominada por el desorden y el caos diario y que ha servido como escenario a numerosos hechos históricos cuyos restos aún perviven. De lo primero, seguro que los que hayais estado en ella, aunque haya sido por un tiempo muy breve, os habréis percatado. Sólo hace falta intentar cruzar por Piazza Venecia. Aquí se me viene a la cabeza la frase más repetida en mi primer viaje a Roma: No miréis atrás, cruzad lo más rápido posible. Y es que uno hasta teme por su vida cuando se trata de pasar al otro lado. No hay semáforos, los coches, motos, bicicletas y peatones luchan por salir de allí como pueden ante las órdenes de Il Vigile, una figura esencial en todo el desorden que González recupera recordándonos aquella película italiana de Alberto Sordi de los años 60. Lo que muchos no sabemos, tras esa breve visita, es que la vida allí es igual de caótica en todos los aspectos, sobre todo en los trámites burocráticos, que siempre son muy largos y complicados (cabe destacar la anécdota del paquete que Enric intenta enviar a Madrid)
Cómo evitar las colas en el Coliseo y en el Vaticano
Aunque las vacaciones siempre han tenido fama de relax, lo cierto es que la realidad es bien distinta. Piensa en la última vez que hayas visitado algún país o ciudad: madrugones, colas para entrar en los sitios, carreras para ver lo máximo en el mínimo tiempo, etc. Por lo que cuando uno llega de nuevo a la oficina suele estar más cansado que cuando se ha ido, aunque no podemos quejarnos.
La capital de La Bella Italia, Roma, es precisamente una de esas ciudades masificadas, gente ocupando toda la calle, colas que dan la vuelta a las esquinas, etc. Y que mejor prueba de ello que intentar sacarse una foto en la Fontana Di Trevi donde uno acaba saliendo con la sonrisa forzada tras haber tenido que esquivar a los cientos de turistas allí aglomerados que, por muchas fotos que ya se hayan tomado, son incapaces de irse y dejar paso a los siguientes. Lo mejor, aunque no garantizamos que vayas a tener éxito, es que vayas o a primera hora de la mañana (ya que no suele ser la primera parada de un turista) o a última hora cuando está anocheciendo. Aunque, por si acaso, ármate de kilos de paciencia.
Sin embargo, la gran pesadilla de los viajeros en Roma son las desesperantes colas que se forman en el Coliseo y el Vaticano. Para evitarlas, existen unos trucos que, personalmente, a mi me han ido muy bien las veces que he viajado a esta increíble ciudad. Empecemos por el Coliseo.
Sin colas en el Coliseo
Normalmente las colas para ver este circo romano sólo se producen para comprar la entrada de acceso (unos 12 euros). La entrada al Coliseo incluye también la visita al Foro romano y al Palatino, por lo que para evitar las aglomeraciones, en vez de comprar el ticket a la puerta del Coliseo, como hace todo el mundo, lo mejor es irse hasta la taquilla del Palatino, pues de ahí ya puedes pasar al Coliseo y tu decides el orden en el que quieres ver los monumentos.
Esta es la opción más económica. Sin embargo, si insistes en querer entrar primero en el Coliseo y te da pereza ir hasta el Palatino a comprar la entrada, entonces deberás pagar por ello. Existen dos opciones de pago: una de ellas es comprarte el Roma Pass (unos 25 euros), que permite tener acceso al transporte público durante tres días y la entrada a museos o monumentos es gratuita o, sino, contratar a un guía de los que se acercan a ti en la cola (suele costar unos 4 euros), con ambas opciones puedes entrar directamente sin esperas.
Sin Colas en el Vaticano
Posiblemente esta sea la cola más larga de la ciudad, y es que no creo que haya nadie dispuesto a perderse las mejores obras del Renacimiento italiano. Incluso madrugando tendrás que comerte la interminable espera asi que, si quieres evitar este momento, puedes optar por algunas opciones como: contratar un guía, con el que pasarás sin tener que esperar o, al igual que en el Coliseo, hacer el recorrido a la inversa de como lo hacen la mayoría de los turistas. Si éstos empiezan por ver la Basílica y los Museos Vaticanos, dejando para lo último la Cúpula, nuestra propuesta es empezar por la Cúpula, para evitar el calor y las aglomeraciones, y finalizar en los Museos Vaticanos, que a última hora habrá menos gente. Lo mejor es que vayas por la mañana, ya que el museo cierra sobre las 17:00h a más tardar.
Esperemos que estos pequeños trucos os sirvan de ayuda. Si vais a Roma y los aplicáis, no dudéis en contárnoslo. Suerte y ¡Buon viaggio!
Ver también: Roma en un fin de semana
Roma en un fin de semana
Arte en todas las esquinas, y nunca mejor dicho. Recorrer Roma es viajar en el tiempo a una ciudad Imperial en el que los soldados romanos no tenían piedad, o al menos eso demostraron en el Coliseo, donde los gladiadores han sido sustituidos por turistas, los mismos que horas más tarde puedes encontrarte tirando una moneda en la Fontana Di Trevi, o sacándose una foto con los centuriones de la entrada por el precio de 5 euros. Normalmente, las colas para entrar al Coliseo (8 euros) son bastante largas, aunque la visita es obligada.

Desde aquí, tomando la Vía Sacra, llegaremos hasta el Foro Romano, lugar en donde discurría la vida de sus habitantes en la Antigua Roma, ya que era el centro político, económico y social. En él, podemos encontrarnos con el famoso Arco de Tito, el Templo de Venus y Roma, o el Arco de Septimio Severo, uno de los monumentos que mejor conservados están, ya que se puede ver hasta los restos de la tribuna del César. El deterioro del Foro Romano se debe, principalmente, a los incendios y actos vadálicos que tuvieron lugar en la Edad Media y en el Renacimiento.

Hoy en día, el glamour se vende en muchas de las calles concentradas alrededor de Plaza de España, en donde puedes encontrarte marcas como Gucci, Prada, Louis Vuitton o Armani, repartidas por la Via Condotti. La Plaza de España representa la Roma moderna y es uno de los puntos de encuentro de muchos turistas en la ciudad, al igual que Piccadilly Circus lo es en Londres. Lo que más llama la atención son sus interminables peldaños, que llegan hasta la iglesia de Trinità dei Monti.

Roma es una ciudad marcada por el catolicismo, por lo que no es de extrañar que por cada metro cuadrado haya una iglesia. Aunque ninguna abarcará las dimensiones de San Pedro del Vaticano, la más importante y célebre de todo el mundo. Su poder es tan grande que hasta se ha constituido así mismo como una ciudad-estado. Su extensión es de 439 kilómetros cuadrados y debe albergar unos 900 habitantes, entre ellos el Papa, al que se puede ver frecuentemente en celebraciones especiales soltando su discurso desde el balcón (en miniatura, por supuesto). Normalmente, para este tipo de eventos, la plaza suele llenarse de sillas desde donde los creyentes (o curiosos) pueden escuchar la misa.
La entrada a la Basílica (en cuya construcción participaron artistas como Rafael, Miguel Ángel o Bernini) es gratuita, las grandes colas se deben al control de metales que hay en su entrada. Para poder visitarla, el requisito más importante es que vayas con las piernas cubiertas hasta las rodillas y con una chaqueta o jersey, sino no te dejarán entrar. Lo más aconsejable es llegar hasta la cúpula, pues aunque os hartaréis de subir escalones, lo cierto es que las vistas desde allí arriba son espectaculares, pues se ve toda Roma. Aquí también se pueden visitar las catacumbas, en donde se encuentran antiguos Papas enterrados o embalsamados. Además, aquí se encuentra una de las mejoras obras de Miguel Ángel: La Piedad. (sus otras obras están repartidas por diferentes iglesias de la ciudad).

Sin salir del Vaticano, no podemos dejar pasar la visita a la Capilla Sixtina, uno de los tesoros más preciados de esta ciudad. La capilla es conocida por los frescos bíblicos repartidos tanto por el techo como por las paredes laterales. En ellos han participado Boticelli y Roselli, entre otros, aunque los más conocidos se encuentran en la bóveda de la capilla: son La Creación de Adán y El Juicio Final, ambos creados por el maestro Miguel Ángel.
Sin embargo, aunque el Vaticano sea la iglesia más monumental y poderosa de Roma, ésta ni siquiera es la Catedral de la ciudad, que es San Juan de Letrán, aunque sea menos conocida. No puedes dejar pasar de ver el Panteón de Agripa, una iglesia circular cuya cúspide está abierta; la iglesia de San Pietro in Vincoli, pues guarda en su interior El Moisés; o la Columna Trajana.
Pero después de tanto paseo, que mejor que relajarse en una de las terrazas de la Piazza Navona, la más famosa de Roma y una de las más bellas de todo el mundo. Su planta ovalada se debe al antiguo estadio que allí construyó el Emperador Domitian en el año 86. Hoy, uno de los principales atractivos de esta plaza es la Fuente de los Cuatro Ríos, de Bernini, y llamada así porque cada figura representa un río (El Nilo, Danubio, Ganges y el Río de la Plata), que representan cuatro áreas del mundo en la época de Borromi.

Aunque cada piedra de Roma es digna de observar, un fin de semana no da para tanto. Una antigua escultura romana situada en el pórtico de la Iglesia de Santa Maria en Cosmedin, es la gran olvidada por las guías de viajes y que no puede faltar en nuestro recorrido. Se trata de la Boca de la Verdad, una máscara de mármol que se hizo famosa por aparecer en Vacaciones en Roma, una película protagonizada por Audrey Hepburn. Según la leyenda, todo mentiroso que meta la mano dentro de la boca de la máscara, la perderá.
Antes de irte, no olvides acercarte hasta La Fontana Di Trevi, inmortalizada en la película La Dolce Vita, de Fellini. La tradición es ponerse de espaldas a la fuente y tirar una moneda hacia atrás, de manera que caiga dentro del agua. El deseo siempre es el mismo: volver. Y, aunque esto sólo es un mito, yo lo he conseguido y tengo pensado volver a hacerlo
Dónde comer
Una de las mejores zonas para cenar o tomarse una copa es el barrio Trastévere, situado en la ribera oeste del Tíber. Aquí encontrarás gran variedad de pizzerías y restaurantes para que, sin salirte de la zona, después puedas ir a alguno de sus bares o discotecas a echar un baile antes de volver al hotel.

Asimismo, alguno de los restaurantes que recomendamos en Roma son:
Pizzería DA Baffeto, Via del goberno Vecchio, 114. En nuestra opinión la mejor pizzería.
Luzzy, S.Giovanni laterano,88 esquina via celimontana,1-3. Para estar al lado del Coliseo es bastante barato, aunque ahy que ir antes de las 15h, pues la cocina cierra.
La Pace Del Palato, Via Del Teatro Pace. Aquí no suele haber muchos turistas y podrás disfrutar de la comida local por unos 8 euros, es de lo más barato que hay en Roma.
Luna di Roma, Via Gallia 168. Aqí puedes tomarte uno de los mejores helados de Roma.
Aunque también hay otras heladerías buenísimas como:
Il Gelato di San Crispino, en Via della Panetteria, muy cerquita de la Fontana Di Trevi.
Il Gelato Fantasia, en Vle Aventino, erca de la parada de Circo Máximo.
Dónde alojarte
Si viajas en plan económico y buscas un albergue de jóvenes, entonces te recomendamos el Freestyle Hostel, situado en Via Príncipe Amadeo 132, muy cerca de la estación de autobuses Termini. Este es el hostel recomendado por Interrail, ya que es uno de los más baratos (unos 8 euros la noche) y, además, la fiesta está asegurada, puesto que el ambiente es muy joven. El único problema es que superes los 35 años, pues cuenta con límite de edad por mucho espíritu festivo que tengas.
Muy cerca también de Termini están el hostel Carlito´s Way, por 8 euros la noche, o el Bed and Breakfast Vittoria B&B, ideal para los que buscan un ambiente mucho más tranquilo (aquí se pohíben las fiestas).
Aunque si tu presupuesto es mayor, y buscas un hotel en condiciones, entonces puedes reservar en el Accommodation Planet 29, en pleno centro y por unos 74 euros la noche; o por algo menos (50 euros) está el Pacific, muy próximo a los museos del Vaticano.
Cómo llegar
Si llegas al aeropuerto Leonardo Da Vinci, más conocido como Fiumicino, hay autobuses con los que puedes llegar hasta el centro por sólo unos 6 euros. La compañía es Terravisión, y tarda unos 40 minutos hasta la ciudad (está a unos 32 kilómetros). Es conveniente estar en la parada unos 15 minutos antes de que salga el autobus. Puedes mirar aquí los horarios. Sino, también puedes ir en tren, que llegará a la estación de Termini en sólo 35 minutos.
Te interesará también: Cómo evitar las colas en el Coliseo y el Vaticano













