Claves para entender la danza de los Derviches, aunque te vayas a quedar dormido

Derviches Turquía
Derviches Turquía

Esos chicos de la foto son los Derviches, el icono folclórico de Turquía. Un Derviche es un señor que da vueltas. Su imagen seguramente estaréis cansados de verla, aunque sea en imanes de las tiendas de souvenirs turcas.

Serían como para nosotros la flamenca, pero con algunas diferencias más que evidentes: en vez de animarte a ponerte ciego a rebujitos y salir a darlo todo a la pista, los Derviches tienen un importante efecto narcótico.

Ellos lo llaman viaje espiritual. Y posiblemente lo sea, solo que tú no estás participando en él y, como espectadora, a mí me pareció un poco aburrido.

Nota: Durante el ritual no dejan grabar ni sacar fotos, de ahí a que en la imagen sólo aparezcan dos de ellos. En realidad eran como 8 o 9, aunque para contentarnos y no marchar con las manos vacías, después del acto dos de ellos salieron a dar vueltas.

¿Por qué dan vueltas los Derviches?

La danza de los Derviches es una forma de meditación sagrada cuyo objetivo es llegar al éxtasis. Peligrosa, sí, no intenten imitarlos en sus casas. El espectáculo es el fruto de meses de ensayo y, aunque estamos acostumbrados a ver siempre a hombres, también hay mujeres.

Las vueltas no son gratuitas, sino que siguen todo un ritual: el Sema, compuesto por siete partes.

Pero empecemos por el principio.

El traje de los Derviches

La vestimenta que les caracteriza, como veis, está muy cuidada. La túnica blanca sigue el mismo corte que los antiguos trajes de los sultanes, una vestimenta tradicional de Turquía y de Oriente Próximo en general, aunque con más vuelo.

También llevan un sombrero, generalmente rojo, aunque puede ser de otros colores como el de la foto, mostaza, que es el clásico fez turco pero más alargado. Esto simboliza el pensamiento y el control de las emociones.

Antes de comenzar la danza también visten una bata negra con la que salen a la pista. Ésta alude a la muerte. Los Derviches danzan para cobrar la vida (y esto responde a la primera pregunta)

¿A qué secta o religión pertenecen?

Pues a ninguna en concreto, aunque son originariamente sufís, los Derviches aceptan entre ellos a religiosos de todas las órdenes. El fin de este ritual es llegar al éxtasis y comunicarse con el Señor.

El Señor no es un turco con bigote y fez (no la ciudad, sino el sombrero). El Señor es Rumi, o Mevlânâ, un antiguo poeta, pensador y religioso persa de origen afgano cuyos seguidores a su muerte crearon la orden sufí Mevleví y comenzaron a danzar como locos convirtiéndose en los famosos Derviches Giróvagos. Los sufís pertenecen al sufismo, una ideología mística dentro del Islam.

La danza de los Derviches

El ritual (Sema) está compuesta por siete partes, aunque como no he estado al 100% atenta a pesar de los esfuerzos, os lo voy a explicar a grosso modo y con listas, que es lo que gusta (y porque siempre me enrollo demasiado, lo se). Todo muy profesional.

  • El espectáculo comienza como se haría en un funeral: caras largas, hombres vestidos de negro y una oración por Mevlânâ. Una parte en árabe, persa y otra en turco. Se conoce que ni los propios turcos lo entienden, aunque esto también pasa con los rezos del Iman. Esta oración es eterna.
  • Entonces, cuando creías que te habías confundido de sala (¿dónde está la danza?), empieza el festival (fúnebre, no os alejéis de esa imagen): tambores, flautas y otros instrumentos. En su conjunto se llaman Mutrip. También hay cánticos con tono melancólico.
  • No obstante, el ritual va cogiendo forma. Los Derviches se levantan (hasta el momento todos estaban sentados en el suelo con la cabeza cabizbaja junto a los músicos), se liberan de la túnica de la muerte y salen a bailar.
  • Primero lo hacen con movimientos suaves con los que van levantando los brazos cual bailarinas. Una vez los tienen señalando al señor, apoyan su cabeza sobre los hombros. Esto también tiene su porqué, y es precisamente para no marearse. Si te fijas, una de las manos está abierta hacia el cielo: a la vida; la otra hacia el suelo: a la muerte, a lo que han dejado. Esto simboliza la unión entre lo finito e infinito.
  • Además de dar vueltas sobre sí mismos, también lo hacen por la pista como si fueran planetas girando por el  universo. En realidad lo hacen por eso. Entre ellos hay un líder, el Seyh, que camina lentamente entre los Derviches con una habilidad asombrosa para no arrollarlos. Este líder es Mevlânâ, o el sol.
  • Los rezos continúan, la mayoría aluden a los profetas, mártires y a las almas. Los Derviches siguen a buen ritmo, cierran los ojos para llegar al Señor. Buscan la perfección, la verdad, vencer el ego y encontrar el amor hasta alcanzar el éxtasis. Luego aminoran la marcha, se vuelven a poner la bata de la muerte y se van. No hay aplausos.

La danza de los Derviches no es exclusiva de Turquía, aunque en otros países es algo diferente. Por ejemplo, en Egipto es mucho más turístico y colorido; para los turcos es algo más tradicional, aunque también se usa como reclamo turístico.

Dependiendo de donde vayas a verlos tiene un precio u otro, nosotros fuimos a una asociación que se encontraba en Avanos, Capadocia, y el precio es de unos 12 euros. No obstante, se dice que el mejor sitio para ver los Derviches danzantes es Konya, ya que es donde tiene la sede la orden, donde murió y se enterró el maestro.

Conclusión: La danza de los Derviches stá muy bien para verlo al menos una vez en la vida (aunque yo repetiría). Interesante es y algunos de ellos están buenos. Para que os hagáis una idea os dejo un vídeo que, aunque no es mío, es en el mismo lugar donde los vimos nosotros.

Venga, va, confesad. ¿Quién no ha pegado una cabezadita?

Periodista digital especializada en viajes

15 Comments

  1. Laura, al final no se si te gustaron o te aburrieron. se ve que son “santos de tu devoción”… jejeje
    bromas aparte lo dificil de esta danza es mantener el “equilibrio” mientras giras sobre ti mismo y todo ese tiempo. debes tomar un punto de referencia fijo para que no termines rondando como un “canto”.
    yo lo vi, bueno algo parecido… en egipto y es cierto que es un poco aburrido. lo divertido es imaginarte que caen como si fueran unos bolos, como tropiezan, etc pero no hubo suerte.
    un saludo.-

  2. jajjajaj…una coreografía de lo más difícil y compleja! A ver si te has perdido lo mejor por quedarte dormida… 😛

  3. ¡Gracias chicas por los comentarios! 😉 jajajaja María, no se me había ocurrido lo de los bolos, qué bueno. Totalmente. Si tropieza uno caen todos. No se qué decirte, en su momento como no me había documentado lo suficiente se me cerraban los ojos y me pareció un poco tostón, pero en el fondo es súper interesante y ver las caras que van poniendo de concentración máxima engancha jaja

    Gracia, es cierto, tienen mucho mérito, yo no podría dar ni dos vueltas seguidas. Es muy complicado :)La próxima estaré más atenta.

    Un besin!

  4. Cuando estuve en Estambul me quedé con las ganas de ver la danza de los Derviches, pero leyendo tu entrada me parece que hice bien perdiéndomelo. Aunque me da a mí que muchos de los sitios donde los publicitaban debían ofrecer un espectáculo más “light” para turistas.
    Sabía que era una danza de origen religioso, pero no que podía llegar a ser tan tostón!

  5. jajajaja más light 😉 Sí, o más corta al menos jajaja En realidad está bien para verlo, es interesante. Si vuelves te recomiendo al menos ver una Sandra, aunque sólo sea para experimentar ese sopor XD

    ¡Gracias por tu comentario!

    Un besin

  6. El de los bostezos que estaba a tu lado era yo, jejeje. Pero afortunadamente, a pesar de las cabezadas, no perdí la consciencia, y aún en estado de duerme-vela, pude grabar íntegra la danza de los derviches (sí, la parte prohibida para cámaras). En cuanto la edite, te la paso para incluir en este post, si te parece oportuno.

  7. jajajajaja ¡quién iba a ser sino! Menos mal que ronquidos no hubo XD Claro, me encantaría incluirlo ¡Gracias! Tengo muchas ganas de ver ese vídeo jajaja ¡Edita Luis, edita! 😉 ¡Un besin!

  8. Tus descripciones solo denotan intolerancia, ignorancia y egocentrismo. Perdona mi osadía, pero tendrías que profundizar y permitirte ver más de lo que tus ojos te permiten ver. El sike (gorro) simboliza la piedra de sus sepulcros, la tumba del ego (obsérvate en tu propia piedra, serás feliz).

  9. Lo siento si te ha molestado u ofendido. Este es el único lugar de todos los que escribo donde puedo dar mi visión personal y lógicamente no puedo gustar a todo el mundo. Quizá no fue el mejor modo de explicarlo, pero me salió así. Mi experiencia ha hecho que todos los del público nos quedásemos dormidos. ¿Lo repetiría? Posiblemente, aunque me pareció un coñazo. Igual que me lo parece ir a misa. Gracias por haberte pasado por aquí y por tus explicaciones. Me observaré en mi piedra, aunque te aseguro que soy muy feliz. Un saludo y gracias!

  10. Hola
    Tu información me ha servido un poco, te agradezco. Pero encuentro que has sido irrespetuosa al momento de referirse a una danza sagrada, que para ti no significa lo mismo que para ellos. Puede que te haya aburrido, pero la forma como acompañas la descripción con tus palabras es despectiva, mucho. Lo cual es terrible para alguien que escribe sobre viajes, porque debes entender que cada lugar tiene su propia cultura y su propia manifestación. También, terrible para una periodista, que aunque esté manifestando su propia percepción (la cual es válida) debe tener mínimo un tacto y una prudencia al momento de contar sobre algo ajeno.
    Saludos

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