Fløyen, el bosque de los trolls de Frozen

Bosque de los trolls, Floyen, Noruega

Los trolls existen, yo los he visto

Bosque de los trolls, Floyen, Noruega

Todos nos enamoramos de los trolls después de ver Frozen. ¿Cómo? ¿Qué no has visto Frozen? ¡Fuera de este blog! Perdón, no quería gritarte. Mejor quédate, que no me sobran las visitas. ¡Los trolls existen! Aunque no van a venir a por ti, serás tu quien vaya a por ellos a estrujarlos muy fuerte.

Si no has visto Frozen empieza por aquí:

Frozen es una peli de Disney. Podría ser para niños, pero sabes que no lo es. De hecho llevas semanas esperando para ir a ver los Minions al cine. No se lo diremos a nadie. Y vale, aunque no es lo mismo, Frozen mola. Mucho cántico, baile y amor, aunque sin floripondios ni cursiladas, esta vez entre hermanas.

Una de ellas, la heredera del reino, tiene el poder de emocionarse y convertir todo en hielo. Ojalá pudiéramos hacerlo nosotros aquí y ahora (lo del hielo). Los fiordos noruegos se congelan, todos tienen mucho frío y la hermana pequeña va en busca de la mayor (que se fue, aunque tampoco muy lejos) para recuperar el verano.

En la historia, además de las susodichas, hay varias figuras importantes: un muñeco de nieve, un reno, un grupo de trolls a quienes abrazaríamos muy fuerte y sí, SPOILER: un fofisano. De hecho, ha sido Frozen quien lo ha puesto de moda, que lo sepáis. En realidad este personaje está influenciado por el pueblo Sami. Y todas nos enamoramos. Porque podía haberse quedado con el guapo, pero el guapo ¡sorpresa! Siempre es malo. Malísimo. Bueno, y tampoco era tan guapo.

Troll forest, Norway

Pero volviendo a los trolls. Estos seres, con los que ya nos familiarizamos con David en gnomo, son una figura de la mitología escandinava. Nosotros crecimos temiendo al hombre del saco (y a algo misterioso que se escondía debajo de la cama y que nos impedía sacar el pie), pero los niños noruegos lo hicieron con los trolls. Unos seres que antiguamente eran ogros, grandes, con un aspecto difícil y malvados pero que, gracias a la literatura romántica escandinava, con el paso del tiempo se les acabó cogiendo cariño.

Y más les valió a los noruegos, pues el país está repleto de ellos: en la montaña, tiendas, calles, etc. Los que más, en Bergen, la ciudad de entrada a los fiordos noruegos que sirvió de inspiración para la película.

Floyen, Noruega

Seguramente los dibujantes se inspiraron tras subir al monte Fløyen, una de las siete montañas que rodean la ciudad.

Allí, a sólo unos pasos del funicular, se encuentra el Troll Forest, o lo que es lo mismo, el Bosque de los trolls. Unos cuantos pinchados a lo Ned Stark nos indican el camino (primera imagen). Ahí es cuando empezamos a dudar si cada piedra del suelo será alguno de ellos que está dormido, pues tal y como indican las leyendas escandinavas, y que aprendimos con la película, se ve que si a estos seres les da el sol pueden quedarse petrificados.

En realidad, la mitología tiene muchas más versiones. Para algunos cuentos son grandes y malos, para otros son más pequeños y adorables. Nosotros nos quedamos con esta segunda versión.

Las brujas de Fløyen

Los trolls no son los únicos habitantes de Fløyen. Durante los diferentes recorridos del monte hay varios árboles que nos alertan de que allí hay brujas. Parece que en Noruega también creen que “habelas hainas”. Unas 350 fueron ejecutadas en el país durante los siglos XVI y XVIII. La más conocida fue Anne Pedersdotter, quemada en Bergen durante la caza de brujas en 1590. Una escultura la recuerda en el impoluto barrio de Nordnes.

Según las historias de trolls y brujas, por el olor a comida se les encontrará.

Floyen, brujas. Noruega
Peligro, brujas cocinando

Con tanta fantasía, y viendo el entorno de Bergen, Disney lo tuvo a huevo. Tanto las coloridas casas de Bryggen, el barrio hanseático de Bergen, como los montes Fløyen y Ulriken o la aparición de los fiordos noruegos han logrado inspirar a sus autores, quienes nos han transportado a Noruega cuidando el mínimo detalle.

Por ejemplo, con el atuendo, inspirado en la ropa tradicional del país, la gastronomía o las luces, regalándonos alguna que otra aurora boreal. No obstante, aunque la película está ambientada en Bergen, Fløyen y Ulriken, lo cierto es que el nombre de Arendelle viene de Arendal, una ciudad noruega situada al sureste del país. Y el palacio de hielo que Elsa construye al norte podría encajar con Gudvangen Fjordtell, en los fiordos noruegos a los que se accede en el Flåmsbana y posteriormente en barco.

fiordos noruegos
Fiordos noruegos

A nosotros también nos pilló el invierno.

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El mirador de Bergen

Además de ser escenario de película, Fløyen es una de las siete montañas más visitadas de Bergen. La razón está en las vistas. Desde su mirador no sólo podemos abarcar toda la ciudad, sino también se ven los fiordos noruegos en los que se sitúa. Un lugar increíble de fácil acceso gracias a su funicular, Fløibanen, que sube hasta los 320 metros. Éste se coge en la parte baja de la ciudad, muy cerca del mercado del pescado. El precio ida y vuelta es de unas 85 coronas (unos 10 euros).

Vistas de Bergen desde Floyen
Música en Fløyen

Es uno de los lugares favoritos de los amantes de la naturaleza, ya que en él hay varias rutas para hacer senderismo, unos cuantos lagos y algunas paradas donde se pueden estudiar el tipo de aves de la zona. Estas indicaciones fueron colocadas aquí por los estudiantes de Bergen, para que las familias puedan conocer el entorno con sus hijos.

Floyen, Bergen
Vistas de Bergen desde Fløyen

Como curiosidad, tras pasar uno de los lagos también hay dos saltos de esquí, de 40 y 70 metros respectivamente. Antiguamente, los locales subían hasta Fløyen para verlos, ya que por su altura durante el invierno, la montaña suele quedar nevada. Tal y como vimos en la película.

Este monte también tuvo un papel fundamental durante la II Guerra Mundial, pues aquí es donde se escondían los espías para pasarse información unos a otros.

Actualmente, Fløyen cuenta con varias actividades para las familias. Además del Bosque de los trolls, también hay juegos como la Búsqueda del tesoro, un parque infantil y rutas para ser recorrido en bici.

Vistas desde Floyen, bergen

Y, para los más aventureros, o que los que están en buena forma (te has dado cuenta que aquí no nos incluyo ni a ti ni a mí), también hay posibilidad de pasar de un monte a otro a pie.

Como os comenté en el post de Bergen, el último domingo de mayo los locales se lanzan a recorrer 23 kilómetros por las siete montañas. Los noruegos están bien curtidos, a pesar de ese aspecto de gente guapa porque sí. Si te cansas sólo de pensarlo, también hay un restaurante justo al lado de la estación donde se coge el funicular de vuelta.

De Fløyen a Ulriken

Ulriken, Bergen, Noruega
Teleférico a Ulriken
Ulriken, Bergen, Noruega
Ulriken

Nosotros pasamos de Fløyen a Ulriken cómodamente, cambiando el funicular por el teleférico. Según íbamos subiendo podíamos ver a los atrevidos que llevaban desde las 6 am recorriendo las montañas. Todos llenos de barro y a lo salvaje.

Llegar hasta arriba, a 643 metros, fue otro regalo para nuestra vista (y cámaras, aunque yo no entienda mucho de eso). Otro ángulo de Bergen, pero igual de maravilloso. Aquí todavía había bloques de hielo, y nieve. Lo vimos desde el restaurante que se encuentra en su cima, donde pudimos disfrutar de una buena comida noruega entre paredes de cristal desde donde se veía el monte y la ciudad.

Sólo los dos más atrevidos del grupo soltaron el tenedor para bajar a pie. Sí, #Norueganopara. Obviamente no fui yo, no (yo no me hubiera perdido el postre, y menos para caminar). Eso os lo cuenta mi compañero Miguel en su blog Viaja por libre: ruta Ulriken-Fløyen, por si amas el senderismo y no puedes esperar a lanzarte a esas 4 o 5 horas de caminata.

Si crees que no hay motivos para sufrir, la subida y bajada en teleférico es de 155 coronas (casi 18 euros). ¡Vivan los medios de transporte!

Más información en:

Visit Bergen
Visit Norway
Fløyen

Periodista digital especializada en viajes

2 Comments

  1. Hola no habló su idioma,
    pero eh investigado una foto de un espejo de agua donde descubrí un trolls real en la naturaleza.
    si es posible envía un contacto para compartir imagen.

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