Gordons Wine Bar: Quesos y vinos en Londres

Aunque la comida de Londres es bien conocida por todos como “basura”, ya que después de un tiempo allí acabas hasta arriba de italianos, sándwiches con los que siempre acabas pasando un poco de hambre, ese fish and chips tan repetitivo o de supermercados en los que todo está precocinado; también hay lugares que nos permiten olvidarnos de que estamos en Inglaterra, aunque sea en lo referido a la gastronomía. Este bar que quiero mostraros hoy lo conocí hace muchos años y, siempre que voy por Londres, intento repetir. Es el Gordons Wine Bar, situado a orillas del Támesis y cuya especialidad son los vinos y quesos, ¡buenísimo!

Sus interiores con aspecto envejecido, de madera y que puede llegar a recordarnos a una tasca o bodega, siempre están a reventar de gente, de ahí a que también cuenten con una enorme terraza en su lateral donde podemos coger mesa y disfrutar de la cena si el frío londinense nos lo permite (hace años tenían calefactores, ahora no se si continúan con ellos). Aviso, ésta también suele estar hasta la bandera.

La especialidad del local, los quesos, están nada más entrar, detrás de un mostrador junto al pan. Aquí nos encontramos con quesos importados desde varias zonas de Europa: Francia, Holanda, España, etc. Lo venden en generosas porciones junto con un par de rodajas de pan. Normalmente, en el cartel de encima siempre tienen promociones de dos, tres y hasta cuatro rodajas que salen a mejor precio que por separado. Asimismo, justo al lado hay un mini buffet de ensaladas y diferentes mermeladas para acompañar los quesos.

En la barra encontramos una gran selección de vinos europeos: tintos, rosados o blancos. El precio ya es algo más caro, ya que la mayoría de ellos son de renombre. No obstante, te puedes pedir tanto una copa como una botella a compartir si sois unos cuantos. Todo se ordena en las diferentes barras, no sirven en la mesa.

Aunque no es un lugar muy económico, creo recordar que en nuestra última visita nos gastamos unas 30 libras por una tabla de diferentes quesos y una botella de vino que no estaba nada mal, si repartís entre varios siempre sale a cuenta. Así nos olvidamos por un día de la odiosa y repetitiva comida londinense.

Dónde está el Gordons Wine Bar


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Periodista digital especializada en viajes

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