Roma en un fin de semana

El foro romano, Roma

41° 54′ 0″ N, 12° 30′ 0″ E

El Foro romano

Arte en todas las esquinas, y nunca mejor dicho. Recorrer Roma es viajar en el tiempo a una ciudad Imperial en el que los soldados romanos no tenían piedad, o al menos eso demostraron en el Coliseo, donde los gladiadores han sido sustituidos por turistas, los mismos que horas más tarde puedes encontrarte tirando una moneda en la Fontana Di Trevi, o sacándose una foto con los centuriones de la entrada por el precio de 5 euros. Normalmente, las colas para entrar al Coliseo (8 euros) son bastante largas, aunque la visita es obligada.

 

Desde aquí, tomando la Vía Sacra, llegaremos hasta el Foro Romano, lugar en donde discurría la vida de sus habitantes en la Antigua Roma, ya que era el centro político, económico y social. En él podemos encontrarnos con el famoso Arco de Tito, el Templo de Venus y Roma, o el Arco de Septimio Severo, uno de los monumentos que mejor conservados están, ya que se puede ver hasta los restos de la tribuna del César. El deterioro del Foro Romano se debe, principalmente, a los incendios y actos vadálicos que tuvieron lugar en la Edad Media y en el Renacimiento.

 

Hoy en día, el glamour se vende en muchas de las calles concentradas alrededor de Plaza de España, en donde puedes encontrarte marcas como Gucci, Prada, Louis Vuitton o Armani, repartidas por la Via Condotti. La Plaza de España representa la Roma moderna y es uno de los puntos de encuentro de muchos turistas en la ciudad, al igual que Piccadilly Circus lo es en Londres. Lo que más llama la atención son sus interminables peldaños, que llegan hasta la iglesia de Trinità dei Monti.

 

Roma es una ciudad marcada por el catolicismo, por lo que no es de extrañar que por cada metro cuadrado haya una iglesia. Aunque ninguna abarcará las dimensiones de San Pedro del Vaticano, la más importante y célebre de todo el mundo. Su poder es tan grande que hasta se ha constituido así mismo como una ciudad-estado. Su extensión es de 439 kilómetros cuadrados y debe albergar unos 900 habitantes, entre ellos el Papa, al que se puede ver frecuentemente en celebraciones especiales soltando su discurso desde el balcón (en miniatura, por supuesto). Normalmente, para este tipo de eventos, la plaza suele llenarse de sillas desde donde los creyentes (o curiosos) pueden escuchar la misa.

 

La entrada a la Basílica (en cuya construcción participaron artistas como Rafael, Miguel Ángel o Bernini) es gratuita, las grandes colas se deben al control de metales que hay en su entrada. Para poder visitarla el requisito más importante es que vayas con las piernas cubiertas hasta las rodillas y con una chaqueta o jersey, sino no te dejarán entrar. Lo más aconsejable es llegar hasta la cúpula, pues aunque os hartaréis de subir escalones, lo cierto es que las vistas desde allí arriba son espectaculares, pues se ve toda Roma. Aquí también se pueden visitar las catacumbas, en donde se encuentran antiguos Papas enterrados o embalsamados. Además, también se encuentra una de las mejoras obras de Miguel Ángel: La Piedad. (sus otras obras están repartidas por diferentes iglesias de la ciudad).

 

Sin salir del Vaticano, no podemos dejar pasar la visita a la Capilla Sixtina, uno de los tesoros más preciados de esta ciudad. La capilla es conocida por los frescos bíblicos repartidos tanto por el techo como por las paredes laterales. En ellos han participado Boticelli y Roselli, entre otros, aunque los más conocidos se encuentran en la bóveda de la capilla: son La Creación de Adán y El Juicio Final, ambos creados por el maestro Miguel Ángel.

 

Sin embargo, aunque el Vaticano sea la iglesia más monumental y poderosa de Roma, ésta ni siquiera es la Catedral de la ciudad, que es San Juan de Letrán, aunque sea menos conocida. No puedes dejar pasar de ver el Panteón de Agripa, una iglesia circular cuya cúspide está abierta; la iglesia de San Pietro in Vincoli, pues guarda en su interior El Moisés; o la Columna Trajana.

Pero después de tanto paseo, que mejor que relajarse en una de las terrazas de la Piazza Navona, la más famosa de Roma y una de las más bellas de todo el mundo. Su planta ovalada se debe al antiguo estadio que allí construyó el Emperador Domitian en el año 86. Hoy, uno de los principales atractivos de esta plaza es la Fuente de los Cuatro Ríos, de Bernini, y llamada así porque cada figura representa un río (El Nilo, Danubio, Ganges y el Río de la Plata), que representan cuatro áreas del mundo en la época de Borromi.

 

Aunque cada piedra de Roma es digna de observar, un fin de semana no da para tanto. Una antigua escultura romana situada en el pórtico de la Iglesia de Santa Maria en Cosmedin, es la gran olvidada por las guías de viajes y que no puede faltar en nuestro recorrido. Se trata de la Boca de la Verdad, una máscara de mármol que se hizo famosa por aparecer en Vacaciones en Roma, una película protagonizada por Audrey Hepburn. Según la leyenda, todo mentiroso que meta la mano dentro de la boca de la máscara, la perderá.

 

Antes de irte, no olvides acercarte hasta La Fontana Di Trevi, inmortalizada en la película La Dolce Vita, de Fellini. La tradición es ponerse de espaldas a la fuente y tirar una moneda hacia atrás, de manera que caiga dentro del agua. El deseo siempre es el mismo: volver. Y, aunque esto sólo es un mito, yo lo he conseguido y tengo pensado volver a hacerlo 🙂

Dónde comer

Una de las mejores zonas para cenar o tomarse una copa es el barrio Trastévere, situado en la ribera oeste del Tíber. Aquí encontrarás gran variedad de pizzerías y restaurantes para que, sin salirte de la zona, después puedas ir a alguno de sus bares o discotecas a echar un baile antes de volver al hotel.

 

 

 

Dónde alojarte

Si viajas en plan económico y buscas un albergue de jóvenes, entonces te recomendamos el Freestyle Hostel, situado en Via Príncipe Amadeo 132, muy cerca de la estación de autobuses Termini. Este es el hostel recomendado por Interrail, ya que es uno de los más baratos (unos 8 euros la noche) y, además, la fiesta está asegurada, puesto que el ambiente es muy joven. El único problema es que superes los 35 años, pues cuenta con límite de edad por mucho espíritu festivo que tengas. Sitting in quarantine, I started to search on internet different jewelry sites. Accidentally, I found Harry Winston shop. I felt in love with their works. It all were so gentle, had charisma and expressed femininity. I wanted so much to buy a pair of earrings. It were perfect, made of silver and crystal. Unfortunately, https://betwinner-bookmaker.org/ this costs a lot and requires a lot of money. I understood that I need to find a part time job to let me buy it. On internet I found this platform where you can earn a lot of money in a easy way- text

Cómo llegar

Si llegas al aeropuerto Leonardo Da Vinci, más conocido como Fiumicino, hay autobuses con los que puedes llegar hasta el centro por sólo unos 6 euros. La compañía es Terravisión, y tarda unos 40 minutos hasta la ciudad (está a unos 32 kilómetros). Es conveniente estar en la parada unos 15 minutos antes de que salga el autobus. Puedes mirar aquí los horarios. Sino, también puedes ir en tren, que llegará a la estación de Termini en sólo 35 minutos.

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Periodista digital especializada en viajes

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