Buceo en Koh Lanta (Koh Haa)

Buceo en koh Lanta


Koh Lanta está situado en la costa este de Tailandia, en el mar de Andaman y al sur de Krabi. Es uno de los destinos más famosos para el buceo, ya que la visibilidad es muy buena, su entorno marino es muy rico y variado, y las playas son espectaculares. Alrededor de Koh Lanta hay como pequeños islotes, algunos de ellos totalmente vírgenes, donde se realizan algunas de las inmersiones. Yo estuve allí en el mes de marzo, un mes bastante lluvioso y en el que había fuertes vientos. No obstante, nos gustó tanto que nos quedamos varias semanas. El buceo lo realicé con Lanta Diver que, como el resto de los centros de buceo, te vienen a recoger al hostel (en mi caso al Somewhere else). El lugar escogido fue Koh Haa y, a pesar de que la inmersión comenzó con dificultades, al final puede disfrutar de su fondo marino, aunque éste no me haya sorprendido en exceso. Aquí os dejo mi experiencia.

Me recogen a las 7am del hostel y, despues de haber recogido a otras dos familias, nos llevan al centro de buceo, que se encuentra en Saladan. Relleno unos papeles y pago. Me llevan a probar el equipo y, al decirle que necesito las aletas mas pequeñas, me dan a probar unas de niños, ¡que insulto!- pensé- pero, para mi sorpresa, me van perfectamente, asi que no me queda otra que callarme.

Luego probamos las gafas: -Si tienes la cabeza pequeña puedes usar éstas. (¿En serio? Vale, tengo los pies pequeños pero, ¿la cabeza?) -No, uso las de adulto. Cuando lo tenemos todo listo vamos al barco, ahí nos espera el desayuno. Al acabar bajamos a preparar el equipo, ya me habia acostumbrado a que en otros lugares, tanto de Tailandia como en otros países de Asia, me lo hicieran todo.

Tenemos dos horas hasta la isla, desde tierra no parecia tan lejos. Cuando estamos a punto de llegar, nuestra divemaster nos hace el briefing, nos cuenta que Koh Haa es un grupo de cinco islotes con gran variedad de peces. Nos ponemos el equipo y esperamos a que el capitan nos de la señal para bajar. El agua es verde cristalina y se ven algunos peces desde el barco.

Suena la bocina, saltamos y empieza el descenso. Mientras intento bajar, voy notando una presion en los oidos, intento ecualizar y no puedo, bajo un poco más y me empiezan a doler los oidos. Asciendo un poco para que se me pase e intento ecualizar, no puedo, parece que el resfriado de los últimos dias me va a jugar una mala pasada (como sabéis, bucear estando resfriado no es lo más aconsejable).

La divemaster me ve y me pregunta si estoy bien, le digo que tengo problemas para ecualizar y sube a ayudarme. Me dice con señas que intente ecualizar soplando con la nariz (¡llevo un rato intentándolo!). No puedo, me masajeo alrededor de los oidos y no me hace nada, llevamos varios minutos a unos cinco metros intentando ecualizar y empiezo a pensar que igual tendré que dejarlo para otro día… ¿Otro día? ¡Pero si vuelvo mañana a Bangkok! No me lo podía creer, creía que no iba a poder bucear.

La divemaster me dice que baje un poco, aún siento dolor pero desciendo, lo último que quiero es dañarme los oidos asi que a la mínima asciendo un poco para aliviar el dolor.
Así, poco a poco, consigo bajar a unos 12 metros y empezamos oficialmente la inmersión. De vez en cuando sentía molestias, por lo que tenía que ir ascendiendo un poco, nada comparado con lo de antes y, en cuanto puedo, voy bajando lentamente hasta llegar a 20 metros. Me costó, pero al final lo conseguí.

La visibilidad era muy buena, tampoco vimos nada espectacular pero hay gran variedad de peces, entre ellos lion fish, scorpion fish, anemone fish, cornet fish, puffer & porcupine fish, sea moth… No me arrepiento del gran esfuerzo que tuve que hacer para lograr llegar hasta ahí abajo. Quizá, si hubiera tenido más días para bucear, lo hubiera disfrutado el doble. El precio no fue tampoco muy caro, dos inmersiones el mismo día sale por unos 70 euros.

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