Entrevista a Sergio Parra: Cómo saltar del sofá para recorrer Suiza en bicicleta

Sergio Parra

Sergio Parra

La primera vez que leí a Sergio Parra fue en Papel en blanco, el blog sobre literatura para el que escribe desde hace ya unos cuantos años. Era una reseña sobre Bill Bryson, el primer punto en común que encontré con él y que tiempo más tarde me demostró que no fue fortuito. Y es que, igual que lo es para el norteamericano, para Sergio el sarcasmo es una de sus virtudes literarias con la que, incluso en los asuntos más serios, logra sacarnos una carcajada. Sí, de esas que no se pueden disimular en la oficina.

A Sergio Parra te lo puedes imaginar fácilmente sentado frente al mar de Cubelles escribiendo su próximo libro; actualmente cuenta con 10 títulos publicados. También lo imaginas redactando para Xataka ciencia, blog por el que se dio a conocer; para el Diario del viajero; por su libro 300 lugares de verdad que parecen mentira, una obra de curiosidades de diferentes sitios del mundo que sólo él tendría la paciencia y precisión de documentar; redactando para Yorokobu; e incluso para el Instituto de la felicidad de Coca Cola. También lo veríamos, y de hecho lo vimos, en un escenario recogiendo los honores al mejor artículo de divulgación científica de la mismísima Jot Down, revista en la que también colabora. Un texto con premio que, al igual que los anteriores, sólo podría ser de él: Anatomía de un pedo.

Sí, a Sergio Parra nos lo podemos imaginar de muchas maneras, sobre todo sentado en el sofá, como el nombre de su última obra indica. Pero, perdóname Sergio, lo que nunca nos hubiéramos imaginado es verte recorriendo un país en bicicleta.

En el libro te defines como una persona bastante sedentaria, ¿cómo ha surgido la idea de levantarte del sofá y pedalear todo un país?

Recorrerlo a pie sería complicado, es como que no llegas nunca. Si viajas en moto, coche o autocaravana es como que te pierdes las veredas, los lugares que no puedes acceder si no es andando. Además, en coche también da pereza parar cada poco. Sin embargo, en bicicleta vas más pausado, te paras cuando te apetece. Vas viendo las montañas y te ofrece la sensación de libertad.

Y yo quería reproducir esa sensación de libertad que tenía cuando era niño. Quería que el viaje fuera ingenuo, despreocupado e infantil. No quería un equipo de 1.000 euros ni hacer de mi viaje una exhibición, tampoco que fuera muy aparatoso. Quería coger la bicicleta y empezar a tirar. Recorrer un país con lo puesto, en plan aventuras, en plan los Goonies.

Y, ¿por qué Suiza?
Simplemente pensé en un destino cercano que no fuera Francia porque me atraganto con el francés, y porque tampoco quería ir a Francia.

¿No te gusta Francia?
Sí, ahora sí. Pero en aquel entonces tenía un prejuicio extraño. Me habían dicho una vez que si vas en autocaravana no te pares en Francia, que hay hasta mafias. En Suiza es imposible que te roben y lo vi más idílico. La gente es más civilizada, cosa que comprobé. Yo tenía miedo del viaje, no quería pasarlo mal. También quería un país del que no conociera nada, que no estuviera muy lejos y que fuera pequeño, pues la idea era recorrerlo entero. Miré el mapa y lo que más cerca quedaba era Suiza. Estuve leyendo sobre ella y vi que había muchos carriles bicis, que casi no había tráfico y pensé, “venga, pues Suiza”.

Viajar en bicicleta es más barato, ¿qué presupuesto llevabas?
Mi presupuesto era mínimo. Si un día gastábamos un euro, pues un euro. Y era posible. Tirábamos mucho de supermercados: pan, embutidos, etc. Se puede hacer un viaje de este tipo con presupuesto muy bajo. Lo que no hice porque creo que por aquel entonces no existía, y ahora si haría, es couchsurfing.

Pero dicen que Suiza es un país caro
Bueno, eso es un poco mito. Es caro como son los países europeos en general. Los hoteles sí, son caros, pero hay hostels. La comida te sorprendería, puedes comer al mismo precio que aquí. Igual pasa con los supermercados.

¿Qué equipo hace falta para realizar un viaje como ese?
Tal y como cuento en el libro, tenía muy claro que no me quería gastar mucho dinero en la bicicleta. Así que en el primer intento la alquilamos; en el segundo viaje decidí llevar la mia propia y la compré en unos grandes almacenes. Tenían una oferta de dos por una y cada una de ellas salía por unos 70 euros. Nunca me ha dado ningún problema, me ha ido perfecta.

¿Fueron muy duros los preparativos?
Aunque bien es cierto que antes practicaba bastante deporte, hacia tiempo que estaba muy dejado. Comencé el entrenamiento un año antes, cuando empecé a planear el viaje. Y empecé a entrenar todos los días. Sabía que si encontraba una excusa para no hacerlo un sólo día no volvería. De hecho, los médicos dicen que si haces algo durante 80 días seguidos se convierte ya en un hábito. Y así fue, si no lo hacía me sentía mal. Las primeras veces era horrible, tenía agujetas donde no sabía que podrían existir. Pero al mes empecé a flipar, me empecé a sentir en forma. Creo que es bueno a nivel mental, te hace feliz y no me conciencié que el viaje iba a ser real hasta que empecé a entrenar.

En el libro cuentas un montón de curiosidades sobre los lugares que vas atravesando. Todas esas historias, ¿las llevabas buscadas de casa con una ruta ya prefijada o fuiste improvisando y descubriéndolas por el camino?
Mi idea era llevar un guión del viaje, porque dicen que la mejor manera de improvisar es tener un buen guión. Yo lo llevaba, pero también estaba dispuesto a improvisar. Si en un sitio me apetecía estar más tiempo, pues estaría más tiempo. El guión sólo era orientativo. Muchas cosas que incluyo en el libro las leí después, otras ya las llevaba preparadas de casa. De las que me enteré al regresar me supo muy mal no verlas; pero es que es muy difícil asumir todo un país entero. Pensé que allí alguien me explicaría algo y descubriría cosas que no estuvieran en los libros.

¿Qué lugar te quedaste con ganas de conocer?
Creo que no estuve suficiente tiempo en el valle Grindelwald, donde está el tren más caro y alto del mundo para subir al glaciar. Ese valle recuerdo que era impresionante, tenías que pasar por puentes tibetanos. Parecía que estaba en una peli de James Bond porque todo el lugar era como una gran base secreta con instalaciones y estaba en la absoluta nada por encima de las nubes.

El primer viaje tuvisteis que suspenderlo ya que no sabíais que coincidía con la Eurocopa y no había alojamientos disponibles en todo el país. ¿Cómo se siente al tener que abandonar una aventura al tercer día después de llevar un año preparándola?
Me sentí fatal. Fue una sensación de fracaso absoluto. Ya tuve esa sensación al llegar y no encontrar la bicicleta que habíamos alquilado. Al final salió bien, pero después de ese subidón la misma noche asumir que no podíamos seguir el viaje fue horrible. Esa noche tuvimos que pagar una barbaridad por la única habitación que encontramos disponible, por lo que a la mañana siguiente decidimos abandonar la aventura durante el desayuno. Menos mal que la chica de recepción nos lo dejó gratis.

Antes de eso llamamos a un montón de hoteles y no había sitio. Estaba dispuesto a dormir en estaciones en plan vagabundo, incluso comprar una tienda de campaña. Pero la persona que venía conmigo no. Así que al final dijimos “mala suerte, ya lo volveremos a intentar”, y nos fuimos en el primer vuelo que había. Fue un duro golpe. Al volver a Barcelona se me quitaron mucho las ganas de volver a emprender algo así. Pero pasado un tiempo volví a pensar en ello. Y, mientras le daba vueltas, mi amigo me dijo que volvería en autocaravana con su novia y que no tenía pérdida, que al menos tendría donde dormir. Volvimos un año después.

¿Cómo es posible que no supierais que había Eurocopa?
No se nada de fútbol e intento no escuchar nada sobre fútbol. Desconecto o cambio de canal, no me interesa. Tampoco me podía creer que todo estuviera completo por ese evento. Se llenó todo, no es sólo en una ciudad en concreto. Y porque me enteré de casualidad en un Mc Donalds de allí por una chica colombiana.

Tanto tu amigo como su acompañante “la innombrable” tienen bastante protagonismo en tu obra. De hecho, debido a ellos en el segundo viaje, con lo tranquilo que tú eres, explotaste y decidisteis volver un par de días antes, ¿crees que es importante la compañía?
Si es un viaje corto quizá no es muy importante pero, si es un viaje largo donde es casi más una filosofía de vida y donde hay que tener la misma visión de las cosas, sí. Mi amigo no estaba tan motivado en el primer viaje, casi no había entrenado. Y, respecto al segundo intento, yo a su novia no la soportaba. Creo que para un viaje de estas características hay que encontrar a una alma gemela, o incluso hacerlo solo, algo que me estoy planteando pues, aunque solo quizá pasas más miedo,  también tienes más experiencias y te da la oportunidad de conocer y hablar con más gente.

¿Has vuelto a verlos?
A ella no la he vuelto a ver nunca. Con él sí, he hecho algún viaje en coche, trekking, etc.

¿Y qué es lo que más te ha gustado de Suiza?
Un pueblo que me encantó, aunque sea tan comercial, fue Gruyères. De hecho, volví años después para verlo en Navidad, con nieve y decorado. También la ciudad donde estuvo Freddie Mercury, Montreux, muy cerca del castillo de Chillon. Ahí había leído que es donde se monta uno de los mercados navideños más bonitos de Europa, y realmente doy fe. Mira que estuve en mercados, pero ese fue mi favorito de largo: de madera, había una noria, un tren que te llevaba a 1.200 metros de altura para visitar la casa de Papá Noel. Este pueblo lo llevaba buscado desde hacía tiempo, ya que era donde Freddie Mercury había decidido pasar sus últimos años. Por su parte, el castillo de Chillon es uno de los más bellos que hay, cuando hay bruma parece que está dentro del lago. Este mismo castillo es el que inspiró a Lord Byron. Allí hay gente con pasta, con porsches.

¿Y lo que menos?
El lugar que menos me gustó fue Ginebra. Una ciudad muy seria.

¿Igual de seria que los suizos?
Depende de la zona. En el interior la gente es muy amable. Porcentualmente son más secos que nosotros, pero nunca me sentí incómodo. Eso sí, siempre te encuentras españoles en los lugares más remotos.

Comparas Suiza con la Costa azul, ¿qué tienen en común?
Por el tipo de árboles que hay, el clima, el lago que parece una playa. De hecho, no llegas a ver el final del lago y parece que estás en un pueblo costero constantemente.

¿Repetirías el viaje?
Sí, repetiría el viaje y en bicicleta.

Le cogiste el gusto a la bicicleta, ¿la llevarás en tus próximos viajes?
Sí, de hecho estoy planteándomelo. Pero no Suiza. En Europa están conectando muchos países construyendo un montón de rutas en bici por antiguas vías de ferrocarril que pasan por túneles, bosques, etc. Lo malo es que hacer un viaje así serían mínimo seis meses y, tal y como están las cosas, sería complicado; aunque no lo descarto. Podría pedalear cinco horas al día e ir parando. Ahora mismo estoy pensando en recorrerme en bici Irlanda, por ver los escenarios de Juego de Tronos; Holanda, que tiene que ser una pasada; o Escocia, que ya me lo hice en coche y me encantó. Aunque también está la opción hardcore de Noruega o Helsinki en bici; me gustan los lugares fríos, yo en verano siempre huyo del calor.

Qué consejos nos darías a los sedentarios que tras leer tu libro nos dan ganas de coger una bici y embarcarnos en una aventura como la tuya
Que no estén ansiosos por llegar al destino, porque a veces tendemos a hacer muchos kilómetros, pedaleamos muchísimo y el cansancio se va acumulando. Hay que disfrutar del paisaje, de las aventuras, hablar, reírse… En ningún momento pasa por mi cabeza pedalear rápido, o hasta el punto de no poder más. Lo más recomendable es ir al ritmo de las mariposas, que parece que van muy rápido pero se paran un rato aquí, y vuelven atrás. No pasa nada por no llegar a un sitio, disfruta del camino. Si ves que puedes más pedalea sólo equis horas, luego aparca la bici y disfruta.

¡Gracias Sergio!

Este es el vídeo que Sergio grabó durante su primer viaje (2008) por Suiza, para que podáis haceros una idea del increíble paisaje.

Ciclistas de sofá, de Sergio Parra, es un libro de la Editorial Explora que podéis comprar aquí.

Periodista digital especializada en viajes

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