Entrevista a Claudia Kettner

Claudia Kettner

"Me siento libre, me puedo mover sin mi silla de ruedas"

Desde los 16 años Claudia Kettner se mueve mediante una silla de ruedas, no tiene sensibilidad del pecho para abajo y su brazo izquierdo también está paralizado parcialmente. Cuando la vi por primera vez en Malapascua estaba saliendo del agua, había estado buceando, como la mayor parte de sus días en Filipinas donde, esta alemana afincada en Francia, tiene pensado quedarse un año. Actualmente trabaja en un dive center en Palawan.

¿Desde cuando buceas?

Comencé a bucear en agosto de 1999, aunque siempre pasaba mucho tiempo entre unas inmersiones y otras. Primero lo hice en un centro de Alemania donde realicé la teoría y sólo podía bucear en aguas confinadas de piscinas públicas. Después de eso me fui a Egipto a sacarme el Open Water, ya que mi instructor me habló de un centro de buceo para personas discapacitadas donde tenían instructores del “Handicapped Scuba Association – HSA”. Desde hace poco más de un año el buceo se ha convertido en una parte muy importante de mi vida.

¿Por qué te sentiste atraída por el buceo?

Supongo que fue la combinación de dos factores: Sólo tenía 16 años cuando tuve un accidente de moto que me dejó paralizada, estuve herida de gravedad y me sentía impotente, temerosa y dependiente. Ante eso me uní a un grupo de personas discapacitadas que estaban realizando un curso de esquí para personas con movilidad reducida. Me caí, me hice heridas, pero al final de esa semana perdí el miedo. Me sentí como, “Hey, si hago esto puedo hacer cualquier cosa”. Estaba bastante preocupada por ese cambió que hubo en mi vida. Pero esa confianza que había adquirido era sólo una pequeña planta que debía proteger y hacer que creciera.

Al mismo tiempo, mi matrimonio tampoco iba muy bien después de volver de esquiar. El hermano de mi ex marido, que es instructor, nos preguntó si estaríamos interesados en sacarnos el Open Water. Yo entonces lo vi como una oportunidad de salvar nuestro matrimonio y para seguir creciendo personalmente. Él no estaba interesado y al final acabamos en divorcio. Fue entonces cuando decidí inscribirme para el curso de Open Water.

Me gustaban los retos, me gustaba estar con un montón de gente con los mismos intereses y con las mismas ganas de esforzarse que yo, a pesar de que ninguno de ellos tuviera alguna discapacidad física. Yo formaba parte de ese grupo y veía como mi minusvalía no era un tabú para toda esa gente. Al contrario, como hice una cosa tan poco habitual como bucear, el resto del equipo se mostraba más curioso que reticente conmigo.

¿Cómo de diferente es el buceo para una persona con una discapacidad física?

No tengo sensibilidad en la espalda ni en el abdomen, por lo que tuve que aprender a estabilizar mi cuerpo debajo del agua. Tengo que llevar los pesos en la posición adecuada y que estén perfectamente compensados. Por otra parte, en mi vida he tenido que aprender a ser paciente y calmarme ante situaciones difíciles, que es exactamente lo que te enseñan para ser un buen buceador.

Si hay fuertes corrientes, por ejemplo, con mi único brazo no soy lo suficientemente fuerte para nadar. Cuando quiero pararme y mirar un caballito de mar en un coral tengo problemas para quedarme quieta. Además, buceo bastante despacio, no puedo hacer carreras alrededor del coral, por lo que a veces no me da tiempo a verlo entero pero, no importa, puedo volver otro día.

¿Qué sientes cuando estás debajo del agua?

Me siento libre, puedo moverme sin mi silla de ruedas. Me encanta nadar cuesta arriba en los arrecifes, sentirme volando sobre las cosas, respirar profundamente y descender. En la superficie, sin embargo, siempre hay algo que me corta el paso. Me siento ligera, me fascina el comportamiento de las criaturas del mundo submarino y me olvido de todo. Soy yo, mis amigos y el océano.

¿Hay algún curso especial para buceadores discapacitados físicos?

Por supuesto, y cada vez hay más. Antes mencione HAS, aunque también está el IAHD (International Association for Handicapped Divers), y algunas más pequeñas. Lo que hacen estas asociaciones son ayudar a las personas discapacitadas a ser buceadores. Además, también hacen cursos especiales para adiestrar a compañeros de buceo y que guíen a las personas discapacitadas.

¿Cuántos títulos tienes?

OW, AOW y Nitrox Certification.

¿Te resultó muy difícil sacártelos?

No del todo, la clave está en hacer el curso con un instructor que esté preparado para trabajar con gente que padece dificultades físicas. Es fácil encontrarlos.

¿Y en qué lugares has buceado?

En el Mar Rojo, alrededor de Malapascua y ahora estoy en el norte de Palawan. Juega a los mejores juegos de jugar de Mario, Winx, carrera, cañones. La colección más popular de juegos de friv juegos se presenta en este mega portal.

¿Sigues por Filipinas?

Sí, estoy trabajando en un resort con dive center. Allí ayudo con las tareas de oficina: gestiono correos electrónicos, compruebo las reservas, etc. Y, adicionalmente, en los próximos meses tendré que cuidar de todo el resort, ya que los propietarios se han ido una larga temporada a Europa.

¿Has tenido alguna vez algún problema debajo del agua?

En la superficie me siento un poco impotente, ya que el traje hace que mis piernas floten y no hay manera de sumergirlas. Lo mismo con mi espalda, aunque tenga la cabeza ya sumergida, por lo que a veces me siento como una tortuga. Utilizo pesos para las piernas que me ayudan a sumergirme durante el descenso. Una vez abajo, para ponerme en horizontal, mi compañero me quita los pesos, que tienen que volverme a poner para el ascenso. Asimismo, si hay corriente necesito aferrarme a mi compañero hasta salir de ella. Nunca he tenido una mala experiencia buceando. Para evitar los problemas es muy importante que planifiques tu inmersión, sigas las reglas, respetes el océano y no te sumerjas si hay malas condiciones o no te encuentras bien.

¿Y alguna vez te han puesto pegas en algún Dive Center?

Hoy hay centros muy preparados, es muy difícil encontrarse con problemas. Además, nosotros solemos buscar en aquellos sitios más adecuados. Los inconvenientes los vivimos al principio, cuando mi pareja era primerizo y entonces necesitábamos un guía, esto la mayoría de las veces sí que era un problema, ya que algunos guías nunca habían buceado con una persona con problemas físicos y estaban todo el rato preocupados por mi. Intentaban sujetarme por mi botella para salvarme la vida y, agradezco su preocupación pero no se dan cuenta que reducían mi buceo a un discovery [una inmersión de iniciación, en español se conoce como bautizo] y no disfrutaba de ello. Yo siempre les explicaba que iba bien, pero algunos no me hacían mucho caso y no dejaban de sujetarme, yo los llamo los sujetabotellas 🙂

Por suerte, como mi pareja ya es instructor casi nunca necesitamos guía, sólo cuando se trata de un centro nuevo, aunque siempre tenemos que dejar claro que quien se responsabiliza de mí es mi pareja, no el guía. De todas formas, la gente es muy generosa y siempre están dispuestos a ayudarte. Por ejemplo, cuando mi pareja enfermó en Malapascua, pensé que tendría que suspender mis inmersiones hasta que mejorase. Sin embargo, me encontré con un chico español, Rubi, que me dijo “si necesitas a alguien con quién bucear yo puedo ir contigo”. Y me fui a bucear con él y con su pareja, Irati. Me siento muy agradecida cuando pienso en ellos.

¿Qué es lo que más te gusta del fondo marino?

Me encantan los corales, los peces, los arrecifes… y la sensación de libertad que te comentaba. Además, me produce dos efectos terapéuticos: físico, ya que mis músculos, que normalmente están muy tensos, se relajan, incluso después de la inmersión. Y, también entreno el resto de músculos que tengo, así como mi estabilidad, pulmones e incluso noto mejoras mi sistema digestivo. El otro efecto es más mental. Bucear me hace preguntarme ¿por qué debo preocuparme por mi discapacidad? ¡Si puedo hacer todo lo que quiero! estoy moviéndome por todo el mundo y si puedo hacer esto, ¿qué no puedo lograr?

¿Está el mundo preparado para las personas con discapacidad física? ¿Con qué problemas te sueles encontrar por el camino?

La vida de una persona con discapacidad es mucho más fácil hoy en día que hace 25 años.
En Europa ya hay más lavabos para discapacitados en las carreteras, restaurantes, tiendas. Por supuesto, hay un montón de obstáculos en todas las ciudades. Algunas están más preparadas que otras. Por ejemplo, moverse por Barcelona en silla de ruedas es fácil. En Roma se puede entrar en cualquier autobús turístico con la silla, París es horrible, en Andorra me encontré con un aseo para minusválidos a 3000 metros de altura y en el mar mediterráneo francés estuve en un barco de pesca que sí estaba adaptado. Como puedes ver, obstáculos hay en todas partes, aunque buscando un poco y documentándote puedes encontrar lugares accesibles. De todas formas, por experiencia propia, siempre hay gente dispuesta a ayudar, empujarte o llevarte por todo el mundo. Con una sonrisa se pueden superar todos los problemas.

¿Viajas sola o acompañada?

Viajo con mi pareja, Mark, quien enriquece mi vida. Tengo que admitir, además, que me hace la vida mucho más fácil ya que, cuando las cosas se ponen feas, puedo confiar en él.

¿Cuál crees que es el mejor sitio para bucear y por qué?

Si hubiera encontrado el lugar, ahora mismo estaría allí.

¿Practicas más deportes?

Sí, en Europa esquío durante el invierno. Y en Francia tenemos piscina, por lo que suelo nadar todos los días del verano.

Periodista digital especializada en viajes

3 Comments

  1. Magnífica entrevista. Todo un ejemplo de coraje por su parte. Y un ejemplo de buen periodismo por el tuyo. Enhorabuena.

  2. Muchísimas gracias Paco, ¡eres un grande! Cierto, Claudia es todo un ejemplo a seguir. Su ilusión, su fuerza y su empeño nos demuestra que si se quiere se puede. Y eso vale muchísimo. Gracias por pasarte por el blog y por tus palabras. Espero poder coincidir contigo pronto. Un abrazo.

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