Dramas de una viajera IV: Orígenes

Día del padre viajero

Este es mi padre. Él dice que es el Capitán Haddock y quién soy yo para contradecirle (a mí en cambio se me parece más a John Goodman. Lo siento papá). Antes de que yo naciese, él hacía lo que más le gustaba: navegar. En sus largos viajes a veces arrastraba a mi madre con él. Una vez uno de sus barcos se hundió, creo que fue en el mar del Norte. Lo sé porque yo estaba ahí, en el vientre de mi madre, y naufragué con ellos. Supongo que por eso me gusta tanto el mar.

Mi padre es de pocas palabras, pero cuando las suelta éstas suelen ser sobre viajes e historias (además del Barça). “¿Estás hablando de Senegal? Pues cuando yo navegaba en el litoral senegalés nos asaltaron unos piratas”, “¿Qué has dicho de Colombia? Pues cuando yo navegaba había navieras obligadas a transportar droga de los narcos, tenían muy controlada la costa”, “¿Qué te vas a Liverpool? Pues cuando yo navegaba, bla bla bla”. Nunca suele estar enfadado, aunque por el gesto de su cara parece que siempre lo esté.

Él geolocaliza los países por sus coordenadas, como aquel capitán tan extraño de Mary Poppins. Y en cada viaje en coche nos hacia jugar una y otra vez a adivinar capitales: “Niñas, ¿capital de Madagascar?”. Nunca la acertábamos. También a las matrículas: “¿PO?”, “¡Pontevedra!”. Lo que ha hecho que con el tiempo nuestros amigos nos miren raro cuando les decimos los colores de tal bandera y sabemos situarles los países más remotos. Mis padres se encargaron de colocarnos un mapa bien grande cuando aún no sabíamos ni leer. Hoy, no concibo una casa sin uno. Como tampoco concibo una vida sin viajes.

Al contrario que muchas familias, mis padres se pusieron muy contentos cuando nos fuimos de casa. Mi madre quizá lloró un poco. Mi padre, en cambio, lo primero que dijo es “Qué bien hija, así podremos ir a visitarte. Voy a mirar billetes”. Quizá, si no fuera por ellos ahora mismo no estaría buscando desesperadamente dinero en los bolsillos para comer algo más que macarrones cada mes porque el poco dinero que entra me lo gasto en vuelos. Xcity

Y, aunque esta viñeta y la historia (sin venir a cuento) es bastante personal, he decidido colgarla para explicar el origen del nombre del blog. De cuando mi hermana y yo (adolescentes) fuimos a comprar un mapa de Tahití y la dependienta no lo encontraba porque no sabía dónde estaba. De cómo tuvimos que llamar a mi padre (por entonces no había smartphones) sin que éste nos sirviese de gran ayuda. Su respuesta nos quedó grabada desde entonces.

A todos los papás viajeros que quieren inculcarle el mundo a sus hijos, ¡feliz día!

Periodista digital especializada en viajes

6 Comments

  1. Precioso Laura! Ya sabia que tu blog debía el nombre a tupapi. Me ha encantado leer la historia completa y el cariño que desprende. Muchas felicitaciones al capitán en este día tan especial

  2. Nos ha encantado el relato, descubrir el orígen del nombre del blog pero sobretodo el cariño y amor que desprendes en él.
    Un olé por los padres/madres viajeras, porqué se apuntan a lo que haga falta para ver a sus hijos!

    Las viñetas son geniales! 🙂

    Un abrazo muy fuerte guapa!!!

  3. Me ha encantado la historia, la verdad que es curioso como esos detalles que vives de pequeño son los que indirectamente marcan tu futuro. Yo aun recuerdo que por ejemplo el mejor regalo que me han hecho mis padres de siempre fue un atlas universal que devore años y años con pasión, creo que fue eso lo que hicieses que que acabase amando viajar y conocer nuevos lugares.

    Con todo lo que no acabo de entender es que hacían dos adolescentes intentando comprar un mapa de Tahiti, eso si que es extraño ja ja un beso

  4. Gracias Miguel Angel 🙂 Es que los mapas y los atlas siempre son un gran regalo. Puedes estar horas y horas entretenido y aprendiendo.

    jajajaja el mapa era para un amigo, que decía que su sueño era viajar a Tahití XD Desde aquel día nunca más lo olvidamos jajaja

    Un abrazo!

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