Georgetown, la primera ciudad de Gambia y la isla de los mil nombres

Georgetown, Gambia

Georgetown, Gambia
Georgetown es, posiblemente, una de las ciudades de Gambia con más historia: primera ciudad colonial, mercado de esclavos, posterior liberalización de los mismos, hipopótamos, bla bla… Razones de nuestro viaje a esta isla que acabaron resumiéndose en el recuerdo de esa ciudad a la que deseábamos llegar, pero que parecía que todos nos querían desviar hacia otro lado. Y así habría caído en un bucle infinito en el que todavía podría estar metida si no tuviera una cabeza pensante a mi lado.

Y es que, si una de las partes más complicadas de un viaje es el recordar los nombres de los lugares a los que nos dirigimos, aunque después del mismo te salgan más naturales que pronunciar Cuenca (porque somos así), referirse a una misma ciudad con tres, incluso cuatro nombres distintos es ya para nota. Y así de sencilla es Georgetown, o Janjanbureh, o Makaaty (MacCarthy Island), o Lemain Island, o… ¡Ya basta, oiga!

Georgetown, Gambia

El más repetido es Janjanbureh. A los locales les gusta usarlo porque saben que para nosotros es el más complicado y no lo decimos bien. Vale, es mentira, pero seguro que se han echado más de una risa a nuestra costa, tendría sentido. En realidad, cada uno de ellos se corresponde a una época de la historia.

Algunos dicen que el primero fue Janjanbureh, antes de ser conocida como Lemain island. Esto es sólo una suposición, pues ni los locales nos lo aclararon ni tampoco hay mucha información al respecto. Lo que si se conoce es que los británicos ocuparon Lemain, una isla que hasta la época colonial fue uno de los lugares estratégicos en la comercialización de esclavos a América. De hecho, actualmente a orillas de su puerto aún se pueden visitar las ruinas del mercado. Del nombre de Lemain ignoramos su procedencia, aunque teniendo en cuenta que es uno de los más comunes entre los varones del país, podría ser cualquiera de sus locales.

La captura y venta de esclavos duró hasta la llegada de los colonos británicos, 1823, que compraron la isla y aprovecharon este enclave para montar allí su base militar y liarse a cañonazos contra los franceses que ocupaban Senegal. La obra más importante que dejaron fue el puerto, al que rápidamente llamaron Georgetown, por el rey George IV, extendiendo el nombre al resto de la ciudad (bueno, por aquel entonces no era ni ciudad, ellos mismos la crearon). A pesar de la ocupación, no fue hasta la llegada del general MacCarthy, un soldado irlandés que fue gobernador en varios territorios británicos en África, quien abolió la esclavitud en el país y favoreció la educación de los huérfanos cuyos padres habían sido vendidos a otros países.  De ahí a que, en agradecimiento, los locales (que son muy majos ellos) se refieran coloquialmente a la isla como MacCarthy, aunque el oficial desde la autodeterminación sea Janjanbureh, donde se refugiaban los antiguos esclavos y que, según los locales es la unión de los nombres de Janjang y Bureh, dos hermanos que ocuparon la isla originariamente.

Georgetown, Gambia

De esta historia queda uno de los monumentos más importantes de la ciudad, al que nos llevaron casi del brazo nada más llegar con el autobús local y sin apenas haber posado las mochilas: el Freedom Tree Monument, un árbol que los esclavos debían de tocar y abrazar para lograr que la armada británica les ofreciese su libertad.

He aquí el ejemplo.

Freedom Tree Memorial, gambia

Freedom Tree Memorial, gambia

Llegar hasta Janjanbureh no es fácil, sobre todo si viajas como nosotros en transporte público (ahora hay un puente que une la isla a la península). En total son más de once horas desde el centro-oeste del país con varios cambios de autobuses (aunque en el mapa parezca que a pie lo ventilas en la mitad de ellas, no lo descartamos), horas muertas en sus “estaciones” y un calor sofocante. No obstante, algunos lo conseguimos. Que no todos, pues por la escasa e imprecisa información que ofrece la Lonely Planet de esta ciudad parece que hay algunos que se han quedado por el camino o no han aguantado mucho allí (más abajo tenéis las posibles razones, entendibles).

Y por ciudad olvidaos del concepto occidental. Aquí la mayoría de ellas están prácticamente sin asfaltar, no hay edificios, sólo casas bajas, alguna que otra tienda de ultramarinos, varios alojamientos y, en el caso de Janjanbureh cuentan  hasta con una high school, la más antigua del país y la única de la Central River Division (el área del centro-este). Es la  Armitage High School, fundada en 1923, donde incluso han estudiado líderes políticos posteriores a la independencia de Gambia. Ésta es bastante grande y, ya que a ella acuden estudiantes de diferentes zonas del este del país, cuenta con varios pabellones de mujeres y de hombres donde se quedan a dormir. Aquí os dejo algunas imágenes de nuestra visita.

Armitage High School, Gambia

Armitage High School, Gambia

Georgetown o cómo perder la paciencia

Nota: Aunque prefiero llamarla Janjanbureh, como les gusta a ellos, el nombre inglés lo pongo para ver si por algún casual se posiciona, ya que entiendo que la búsqueda es mucho más fácil. Odio el SEO. Sigamos.

Cinco minutos después de poner los pies sobre la ciudad, ya nos estábamos arrepintiendo. Claro que dar marcha atrás daba una pereza loca. Esta parte de Gambia poco tenía que ver con el resto del país. Al principio pensamos que era por ser una de las zonas más turísticas: hipopótamos y cocodrilos; a pesar de su difícil accesibilidad (luego descubrimos que alquilar un coche con un local que te lleve hasta la puerta del hostel salía más rentable), pero teniendo en cuenta que las anteriores paradas eran igual de visitadas por los viajeros, descartamos esta opción. Los gambianos son muy majos pero, los de aquí exactamente pueden llegar a ser muy pesados. Mucho.

¿En qué se diferencian? Os expongo varias situaciones que, hablándolo con otros viajeros durante el camino, parecen repetirse una y otra vez. Bueno, de la historia de amor no estoy muy segura, casi prefiero pensar que es mía.

  • En cuanto llegues irán a recibirte en manada. Y no precisamente porque se alegren de tu llegada, que también, sino porque una vez te hayan dejado en el hostal, aunque esté justo enfrente de tus narices, te pedirán dinero a cambio.
  • Antes de eso te preguntarán dónde te albergas y, sin casi dejarte acabar la frase (pronunciar algunos de sus nombres lleva su tiempo), ya te estarán liando para que les sigas hacia otro hostal que, casualmente, se llama casi igual pero que, seguramente, no será el tuyo. Desconozco si se llevan comisión pero ¡ojo! Lo hacen siempre.
  • Llegar al hostal no es la salvación. Mientras crees haberte librado de ellos en tu habitación, éstos se habrán sentado justo delante de tu puerta esperando para acompañarte en tu paseo por la ciudad. Y lo harán, no tienen otra cosa que hacer.

Georgetown, Gambia

  • Te dirán que por la noche hacen un concierto especial para vosotros de música tradicional gambiana. ¡Qué guay! Sí, esta parte mola. Aquí te sentirás mal porque al final resulta que van a ser majos y todo. Y bueno, lo son.
  • El más guapo del grupo te sacará a bailar y pensarás que has triunfado. Incluso tu cabeza ya se imagina cómo sería esa historia de amor y la presentación a tus padres. En África triunfó el amor, aunque tus pies no puedan seguirle el ritmo y a la mañana siguiente quieras morir de agujetas por aquellas zancadas que, cuanto más grandes, más le impresionaban a tu chico. Al marchar, él te preguntará tu nombre con apellido incluido y ya está (el roce no está muy bien visto allí, aún no entendemos cómo pueden tener tanta descendencia). Buenas noches y a la cama.

  • Al día siguiente los volverás a tener a todos en tu albergue. Se sentarán a tu lado mientras desayunas y, mientras hablan y hablan, te sacarán toda una artillería de artículos supuestamente creados por ellos: pulseras, bongos , figuritas de madera y… el timo estrella: un CD con la música que te tocaron la noche anterior. Querrán vendértelo todo.
  • ¿Cómo no lo vas a comprar? Lo haces. Por la noche, por el baile y por el amor, que te dejó tan cegada que al final ni siquiera te planteas el ¿cómo cojones lo han grabado si no tienen absolutamente nada de tecnología? Tarde, muy tarde.
  • Por último, cuando llegas a España ya tendrás una solicitud de amistad de Musa (después de Lemain es el siguiente nombre más común. Utiliza cualquiera de estos dos y nunca te equivocarás). ¿Cómo pudo encontrarte si sólo le diste tu nombre y apellido (Fernández, que hay pocos) y ni siquiera lo apuntó? Misterio sin resolver. El caso es que a ti con las siguientes once horas de vuelta al centro de Gambia, otras cuatro hacia la costa y los fugaces enamoramientos de la siguiente parada (los chicos de Gambia son muy pero que muy guapos), ya se te había hasta olvidado. Él, sin embargo, sigue pensando en que te lo traigas a España. ¿Perdona?

Georgetown, Gambia

A tener en cuenta: Si te traes a un gambiano, que no sea de Janjanbureh, creo que nunca han existido chicos más vagos. La mayor parte del día estaban dormitando por los bancos de los hostels y, cuando les preguntabas cuál era su ocupación y si no les parecía un poco abusivo que mientras ellos estaban ahí tumbados las mujeres tuvieran que ir a hacer los trabajos del campo te respondían un: “Nosotros tenemos que cuidar de la casa y los alojamientos, es un trabajo mucho más duro que el de ellas”. Y seguían durmiendo. Hasta la aparición de un nuevo viajero, claro.

Hipopótamos y cocodrilos

Para no enrollarme demasiado, la excursión en barca alrededor de las Islas Baboon mejor las dejo para el siguiente post y explayarme a gusto. Es una de las actividades prácticamente obligadas en Janjanbureh/Georgetown y de la que más hemos disfrutado.

Fuentes: Wikipedia; Access Gambia; Columbia.edu

Periodista digital especializada en viajes

5 Comments

  1. Parece que muy trabajadores no son los muchachos, jeje! Aunque esa esa manera de ser ya nos la suponíamos, seguro que hay otras cosas que valen la pena para ir a Gambia, no? Tendremos que ir, a ver si son tan guapos como dices! 🙂

    Un abrazo recién llegados de Irán!

  2. Parece que muy trabajadores no son los muchachos, jeje! Aunque esa esa manera de ser ya nos la suponíamos, seguro que hay otras cosas que valen la pena para ir a Gambia, no? Tendremos que ir, a ver si son tan guapos como dices! 🙂

    Un abrazo recién llegados de Irán!

  3. ¡Bienvenidos, pareja! Si si, son muy muy guapos jajajaja Hay millones de motivos para ir a Gambia, sobre todo ahora que aún no está muy explotada y no se ve casi turismo. Claro que allí no hay el riesgo que os gusta tanto a vosotros 😉

    A ver si nos vemos pronto, que os vaya muy bien por Palma.

    Un besin y gracias por el comentario!

  4. Para nombres, los de este lugar de Vizcaya:

    Muskiz
    Musquiz
    Musques
    San Julián
    San Julián de Musques
    Triano
    Somorrostro

    Aunque no originalmente, al final todos los nombres han terminado correspondiendo al mismo lugar.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: