Ruta por Gambia: las inestables cabañas de Bintang Bolong

Bintang Bolong Lodge, Gambia

Bintang Bolong Lodge, Gambia

Hacemos parada en, personalmente, uno de los lugares más tranquilos, naturales y maravillosos de Gambia: Bintang Bolong, que aunque a muchos les suene a cerveza (la cerveza Bintang es originaria de Indonesia), en realidad no tiene nada que ver con el alcohol, aunque sí con los líquidos, en este caso algo más salado. Bolong es quien se encarga de ello, este nombre único en Gambia y Senegal significa río en mandinka (lenguaje originario de una de las tribus del país), aunque si juntamos ambos nombres: Bintang Bolong, lo que obtenemos es un pequeño afluyente del río senegalés Bolong que se funde con  el río Gambia. De ahí a que esta zona sea bastante amplia, esté llena de meandros, manglares y, por consecuencia, sea uno de los mejores lugares para el avistamiento de aves.


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Nuestra visita poco tuvo que ver con las aves. Sin entender de la materia, y más bien poco interesados, nos dejamos caer por allí durante nuestro largo trayecto hacia George Town. Sólo hicimos noche, aunque llegamos lo suficientemente temprano como para disfrutar de un paisaje que no volvimos a repetir en el resto del viaje. De esos lugares que con un “wawww” parece que lo dices todo porque apenas encuentras palabras que le hagan justicia.

No sé cuántos alojamientos puede haber en Bintang Bolong pero en el caso de duda: Bintang Bolong Lodge es EL ALOJAMIENTO. Estas cabañas tan encantadoras como inestables (la que no está torcida está medio hundida) cuentan con unas vistas espectaculares. Están fabricadas de madera y, aunque disponen de balcón con vistas al río, os aconsejo que no os asoméis demasiado. El ruido de las tablas y su barandilla medio comida por el salitre dan muy poca confianza y, aunque a uno le entren ganas de tirarse hasta el primer manglar, lo cierto es que en aquella zona no nos lo aconsejaron ya que, además de estar lleno de lagartos, el agua está bastante turbia y puedes salir de allí con dos cabezas(que pensándolo bien no suena tan mal).

Bintang Bolong Lodge, Gambia

Bintang Bolong Lodge, Gambia

Lo mejor del lodge es su restaurante, la terraza de éste es impresionante y cenar en él una vez se ha puesto al sol, con la única luz de una lámpara de esas de camping es una pasada, aunque el festín se lo lleven los millones de mosquitos que habitan la zona. También es ponérselo a huevo, por mucho relec que lleves puesto.

¡Inciso! El relec no sirve para nada. Es más, en este viaje he corroborado que cuanto más untada iba, más venían a mí; algo que ya sospechaba desde Filipinas. No, no tiene sentido, pero ese día llevaba hasta en las pestañas y acabé con un total (porque sí, las contamos) de unas 43 picaduras. Otros días que ni lo usé, tres o cuatro. Datos científicos, como lo leéis.

Bintang Bolong Lodge, Gambia

El principal encanto de Bintang Bolong Lodge es que no tiene electricidad, al igual que los pueblos y demás locales del centro de Gambia. Aquí los generadores parecen no existir, así  que junto con la llave de tu habitación te dan una lamparilla para evitar que al anochecer acabes en el fango o manglares que se encuentran bajo las roídas tablillas de madera que unen las diferentes cabañas con el restaurante, y recepción al mismo tiempo.

Aquella fue la primera noche que no estuvimos solos en un hostel, ¡festival! Así que pudimos cenar acompañados de las dos chicas madrileñas, Julia y Meche, de las que ya os hablé en Gambia, primeras impresiones y con las que más tarde volvimos a coincidir en el Kajamor Lodge, el hotel del mismo chico que nos acercó hasta allí, Joachim. Esta casualidad me hace pensar que Gambia es un poco pueblo. No para nosotros, quizá, que a muchos, sobre todo a los chicos, los confundíamos (eran prácticamente iguales. Muy guapos, eso sí), sino porque Joachim sí que iba saludando a todo el mundo ahí donde iba.

Volviendo a los lagartos, ¿cuán histéricos sois con ese tema? Porque aunque éstos en realidad no hacen nada, estarán presentes durante toda tu estancia. Y esto es precisamente lo que le pone un poco de emoción a tanta tranquilidad. Estos lagartos, bastante grandes (como de un poco menos de medio metro), se suben a los tejados de las cabañas con una facilidad asombrosa. Lo sabes no porque los veas, recuerda que estás a oscuras, sino porque los oyes. Oyes como se arrastran, tanto que más de una vez durante la noche he tenido que encender la lamparita pensando que se nos había colado alguno en la habitación. Les encanta, de ahí saltan al agua y, como tú estás durmiendo prácticamente encima de ésta, también les oyes chapotear. El sonido es como si estuvieran en una competición de Mira quién salta, pero en versión reptiliana.

Bintang Bolong Lodge, Gambia

Consejos para sobrevivir una noche en Bintang Bolong:

–          Dúchate antes de que se vaya el sol, la luz de la lámpara resulta insuficiente como para verte el ombligo.

–          Como en todos los alojamientos de Gambia (a muchos no hará falta especificarlo, pero conozco a gente que sí), no te vas a encontrar champú, ni gel, a veces ni papel, vete con provisiones.

–          Si compras champú en algunas de sus tiendas locales, ¡cuidado! El que usan ellos es para pelo encrespado, por lo que lleva mucho aceite y podrás freír hasta un huevo en él. El look no mola nada, y lo dugo desde la experiencia.

–          Apaga la luz de la lámpara cuando estés en la terraza del restaurante si aún no ha llegado el plato, los mosquitos te comerán vivo. Tampoco te acerques a la piscina si ésta no está abierta (el agua estancada hace que aún haya más mosquitos en la zona y, aunque no los veas, te irás con cientos de regalos).

–          No te preocupes, es complicado que los lagartos entren a la habitación, aunque por si acaso cierra la puerta cada vez que entres y salgas.

Bintang Bolong Lodge, Gambia

El pueblo de Bintang está justo a la entrada del logde. Poco pudimos ver de él, ya que eran las cinco de la mañana, hora en la que pasa el autobús hacia el este, y en mitad de la oscuridad (aunque recuerdo la luz de una farola) se intuía una mezquita, el mercado de pescado y algunas pocas casas. Su tesoro, aunque os encontraréis con muchos más por el camino, es el árbol elefante que preside el lodge. Son una pasada.

Sobre Bintang Bolong Lodge

Este encantador conjunto de cabañas de madera fue levantado por un alemán (¿u era holandés?) que sólo se deja caer por allí  durante el verano, tal y como nos comentó el chico de la recepción del hotel. Quienes se encargan del hostal son los propios empleados, que además se quedan con todas las ganancias. Esto no es muy frecuente en el resto de alojamientos de Gambia, donde la mayoría fueron levantados por europeos. También nos dijo que el dueño solía quedarse en una de las cabañas con su familia, pero que él pagaba las comidas como el resto de inquilinos. Admirable, ojalá otros sigan su ejemplo. Para el 2014 están planeando reformar todo el lodge, supongo que poniendo rectas las cabañas que, aunque sea bastante comprensible, me genera parte de tristeza, ya que es uno de sus encantos especiales: nunca se sabe si te despertarás en mitad del río rodeado de lagartos.

Bintang Bolong Lodge, Gambia

¡Bienvenido a uno de los mejores lugares del mundo!

Periodista digital especializada en viajes

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