Túnez, primera toma de contacto

La medina de Túnez
La medina de Túnez
La medina de Túnez

Hace exactamente una semana estaba dándoos a todos las buenas noches desde el Tunisia Palace Hotel, nuestra primera parada en la capital tunecina y el comienzo de mi primer #minubetrip gracias a Castresana, quien me propuso unos días antes unirme a Ainara, Zai, Pak y a él para recorrer los diferentes puntos de interés de este país africano. Imposible rechazarlo, este viaje iba a estar lleno de novedades: primer blogtrip, primera toma de contacto con Túnez y primer encuentro con el resto de compañeros (a excepción de Pak, a quien tuve la suerte de conocer en Filipinas).

Calle de Túnez
Túnez

Y, si bien he de reconocer que Túnez nunca antes había estado en mi lista de destinos, éste me ha sorprendido y me he quedado con ganas de introducirme un poco más en su historia y cultura. Ya no sólo por la belleza de sus medinas, llenas de tiendecitas, teterías y vendedores ambulantes; de sus pueblos pesqueros teñidos de blanco y azul, o su invasión de mezquitas; sino porque difería mucho a la imagen que podía haber obtenido de la ciudad a través de los medios de comunicación (¡Qué novedad!).

Túnez capital no presenta ningún peligro para el turista, a pesar de las revueltas y manifestaciones que en ella se suceden desde el 2010 en contra del gobierno (sí, hay países que aún persisten y siguen luchando en la eterna primavera árabe que tanto nos emocionó en sus comienzos). Durante el trayecto en coche del aeropuerto al hotel, y en el recorrido por Túnez de la mañana siguiente, Chiheb, el guía que nos acompañó durante toda nuestra estancia, nos iba mostrando los emblemas tunecinos donde se luchó (y aún se lucha) por el cambio: la avenida Bourguibas, nombre del primer presidente tunecino y que actualmente se la conoce como la avenida de la Revolución; el Ministerio de Justicia, en cuyo parque fue donde se pidió la dimisión de Ben Ali (hoy está vallado y cuenta con seguridad); y, como no, también estuvimos en el lugar donde se inició la revuelta tunecina (la Revolución de los Jazmines) aquel 17 de diciembre de 2010, Sidi Bou Said, el pueblo pesquero azul y blanco de todas las postales.

Sidi Bou Said, Túnez
Sidi Bou Said

Una historia que aún no tiene final y que, inevitablemente, recuerda un poco a la revolución iraní de finales de los 80, cuando el pueblo se levantó por el cambio y se encontró de bruces con un gobierno islamista en donde las mujeres viajaron sin retorno a la pérdida absoluta de sus derechos. Una situación que en Túnez se está viendo venir de forma paulatina y que hace que surjan pequeñas manifestaciones en los alrededores del ministerio. Con todo ello, la capital tunecina es un lugar seguro para el turista, pues no se ve violencia ni enfrentamientos en sus calles. Nosotros nos movíamos como pez en el agua, aunque a toda prisa. Había mucho que explorar.

Artesanos en la medina
Artesanos en la medina

Entre sus encantos se encuentran las numerosas azoteas de sus locales. Rincones que uno no se encuentra porque sí, pero que son imprescindibles en el viaje a Túnez. Entrad en una tienda de souvenirs, de alfombras o de objetos varios y llegad hasta su último piso, donde muchos establecimientos incluso lo tienen habilitado para que los visitantes puedan disfrutar de un té con vistas a Túnez. Impresionante. Su gastronomía, rica en especias y que se caracteriza por la abundancia de sus platos (en Túnez nunca pasarás hambre); o su cultura, donde siempre hay una sonrisa, un esfuerzo por hablar tu idioma y un saludo, además del té, momento sagrado y sociable del día.

Azotea en Túnez
Vista desde una de las azoteas
Vistas de Túnez
Vistas de Túnez

El tema de los idiomas es bastante curioso. Los oficiales, como ex colonia francesa, son el francés y el árabe, pues el tunecino no lo habla toda la población. Existen gran variedad de lenguas árabes. Como en muchos otros países del norte de África, también entienden y hablan el inglés, al menos en las zonas más turísticas. EscortNavi En el pueblo bereber que tuvimos la ocasión de conocer, Takrouna, por ejemplo, sí que es imposible entenderse, aunque como ya sabéis, los gestos son el idioma universal.

Pueblo bereber de Takrouna, Túnez
Takrouna, pueblo bereber

En lo que respecta a la religión, aunque en Túnez hay una mayoría musulmana, también se ve algún católico, hebreo y, sorprendentemente, ateos. En cuanto al islám, la interpretación de los fieles es mucho más abierta que en otros países árabes. Eso sí, los cánticos del Imán han estado presentes durante todo nuestro viaje, incluso a las 3h a.m. (hay exceso de mezquitas). No todas ellas siguen el Corán de la misma manera, igual que no todas son iguales. Por ejemplo, aquellas cuyo minarete (torre) es cilíndrico es de influencia otomana, mientras que las cuadradas fueron levantadas por los árabes. Las segundas abundan mucho más, llegando a haber incluso mezquitas de apenas 40 metros cuadrados, o camufladas en edificios donde un pequeño minarete sobresale de su tejado cual chimenea. Lo curioso es que, muy cerca de ellas, hay unos pequeños baños donde los fieles se lavan los pies antes del rezo.

Sousse, Túnez
Sousse

En los próximos post os iré desvelando algunos de los rincones visitados durante #minubetrip, que también podéis ver a través de la App de Mi Nube, así como aquellas curiosidades de Túnez que más me han llamado la atención.

Periodista digital especializada en viajes

2 Comments

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