El último pescador de Audresselles, Norte de Francia

Adresselles, Norte de Francia
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Foto: B.navez

Audresselles podría ser el clásico pueblo de pescadores: pequeño, blanco, con algunas notas de color azul y a orillas del mar. De hecho, a simple vista lo es y así se hace llamar. Razón no le falta, si nos acercamos a su Costa de Ópalo, nombre que recibe por el tono esmeralda de sus aguas, varados podremos ver algún que otro flobart: los barcos típicos de los pescadores que antiguamente eran arrastrados hasta el mar por caballos. Lo curioso de Audresselles, sin embargo, es que en él ya no quedan locales que se dediquen al oficio. La mayoría se marcharon a Bolougne sur Mer, el mayor puerto pesquero de toda Francia.

Pero antes de adentrarnos en el epicentro del negocio, volvamos por un momento a este pequeño pueblo semi pesquero. Y decimos semi porque, entre los curiosos que se acercan a fotografiar el mar, o aquellos que disfrutan de la gastronomía local en alguno de sus encantadores restaurantes, está él: Jean Jacques Baillet, el último pescador de cangrejos y langostas de Audresselles. El responsable de que el pueblo pueda seguir teniendo la etiqueta de pesquero.

Adresselles, Norte de Francia

Su furgoneta azul y blanca abre todos los días para recibir a los numerosos clientes que se acercan hasta él para comprar el marisco más fresco. Él mismo es quien se encarga de pescarlo, lavarlo, transportarlo hasta su furgoneta y, posteriormente, venderlo directamente. Aunque a Jacques no le hace falta gritar, todos lo conocen. De hecho, es tan de confianza que, en el caso de no estar presente, pide que le llamen al teléfono que indica en uno de los papeles pegados sobre el auto. Lo más posible es que ya haya vendido toda su mercancía diaria, que no es poca. “Hoy he cogido 40 kilos de cangrejo y 10 de bogavante”, explica el día que nosotros estuvimos. “Este año hay menos, pero se vende bien”. El precio del kilo es de 5 euros.

Adresselles, Norte de Francia

La pesca de marisco era una de las actividades económicas más frecuentes de Audresselles hasta que los profesionales del sector decidieron embarcarse en las navieras de Bolougne sur Mer, que actualmente cuenta con la mayor parte del negocio. Jean Jaques fue el único que se resistió y se quedó solo con el negocio. “Mis hijos trabajan para los grandes barcos, yo me quedé aquí. Esta casa -explica señalando una de las viviendas – era de mi padre”. La ventaja de ser el único es que puede asegurarse de que, al menos en el pueblo, no tiene competencia. Por la cantidad de gente concentrada frente a su mostrador, preguntando por las langostas y cangrejos, no parecía irle mal.

Adresselles, Norte de Francia

Adresselles, Norte de Francia

Si sabes comer bien, que significa que eres de buen marisco, la mejor época para visitar Audresselles es en mayo, cuando se celebra el Festival del cangrejo. Este manjar se puede encontrar en muchos de los platos o comprar a buen precio.

Bolougne sur Mer, la capital francesa del marisco

Conocido por contar con el puerto pesquero más importante de Francia, Bolougne sur Mer es el líder del comercio europeo del marisco. Un título que ya nos dice que allí, comer, no comeremos mal. Y es que, teniendo centralizado casi todo el negocio, los restaurantes del pueblo, la mayoría de ellos especializados en productos del mar, reciben cada día el mejor pescado y marisco de la Costa de Ópalo.

Bolougne sur Mer, Norte de Francia

Su tradición pesquera la podemos encontrar en el barrio marinero, donde aún se conservan algunas de las casas del siglo XIX. En concreto, la “Maison de la Beurière”, construida en 1870 y en cuyos interiores se guardan parte del mobiliario de la familia de pescadores que la habitó. También en “Le calvaire des marins”, la escultura que se levantó en recuerdo de todos aquellos que perdieron la vida en el mar.

Bolougne sur Mer, Norte de Francia

Aunque, quizá, una de las zonas más bonitas es su casco antiguo. Su recinto fortificado, uno de los que mejor se conservan de la época medieval de todo el Norte de Francia, es un entramado de pequeñas callejuelas en donde se pueden encontrar algunas maravillas como la basílica de Notre Dame, inspirada en la catedral de St. Paul, con la virgen viajera “La vierge du grand retour”. Pasen y vean. Igual está un poco sobreiluminada:

Bolougne sur Mer, Norte de Francia

A pocos metros está el Ayuntamiento, rodeado de pequeñas plazas donde se encuentran numerosas marisquerías y comercios de todo tipo.

Bolougne sur Mer, Norte de Francia

Y, aunque cualquier época es buena para visitar Bolougne sur Mer, en septiembre es cuando se celebra la Fiesta de la Beurière, en honor al patrimonio marino de la ciudad; mientras que en noviembre es el Festival del Arenque. Eso sí, aunque esta sea la capital de la Costa de Ópalo, la visita a Audresselles resulta imprescindible. Sobre todo para probar el marisco de Jean Jaques Baillet.

Periodista digital especializada en viajes

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