Arras, la ciudad flamenca de Norte-Paso de Calais víctima de la Gran Guerra

Plaza de Arrás, Norte Paso de Calais

Debajo de la ciudad de Arrás hay otra ciudad oscura llena de túneles.

Plaza de Arrás, Norte Paso de Calais

La primera impresión al llegar a Arras es que te has confundido de ciudad. “Pero, ¿seguro que seguimos en Francia?” Su arquitectura flamenca nos confunde.

Situarse en su place des Héros (plaza de los Héroes) es como hacerlo en la Gran Place de Bruselas. Busca las diferencias. Bueno, está bien, alguna hay. Por ejemplo, el borde redondeado de la ornamentación superior de los edificios. Quizá también que a la plaza pueden acceder los coches y que incluso aparcan en ella. No obstante, su parecido es más que razonable. El motivo no es que Arras quisiera ser belga, sino que hubo un tiempo que lo fue. Perteneció a los Países Bajos, igual que también cayó bajo el dominio español.

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Quizá hasta el momento no sabías de su existencia. Hay que decir que, a pesar de su belleza, el norte de Francia sigue siendo para muchos el gran desconocido de Europa. Su historia, no obstante, es de las más ricas. La región Norte-Paso de Calais fue escenario de la Gran Guerra.

Arras se encuentra dentro de la ruta Les Chemins de mémoire (Los caminos de la memoria). Porque en ella se libró la homónima batalla que tuvo lugar en 1917 y que dejó su casco urbano prácticamente destruido.

La Cantera de Wellington, una ciudad subterránea

Arras, Francia

Para adentrarse en esa historia habrá que volver a la plaza de los Héroes. Llamada así por la masacre que se llevó en ella durante la Segunda Guerra Mundial.

Allí es donde las bombas alemanas dejaron más estragos. También es donde se encuentra una de las entradas a la Cantera de Wellington. La popular ciudad subterránea construida por los neozelandeses antes de la Gran Guerra.

La idea de los aliados era sorprender las posiciones estratégicas del enemigo. Para ello se crearon un entramado de túneles. Así llegaban a las diferentes zonas de la urbe y que les permitirían moverse por ella con libertad. En total, se cree que allí llegó a haber más de 20.000 hombres, quienes incluso tenían bajo tierra la enfermería del ejército británico.

Cantera de Wellington

Años más tarde, finalizada la guerra, este lugar subterráneo también sirvió como almacén de comida. Y como sótano de aquellos establecimientos que, por su posición, contaban con acceso a los túneles.

Para recorrer la Cantera de Wellington hay que dirigirse a su entrabada. Está ubicada en el Hotel le Ville, donde se ubica el Ayuntamiento de Arras y el beffroi, el campanario de 75 metros. Las entradas para ambas visitas se pueden comprar allí mismo.

Las vistas desde el beffroi son una pasada, ya que es posible rodearla entera y obtener una imagen de 360 grados. Como verás, la arquitectura de Arras es bastante uniforme. A pesar de la I y II Guerra Mundial, sus fachadas lucen espléndidas como si nada de aquello hubiera pasado. Lo cierto es que, tras la ocupación alemana, la ciudad cayó en el olvido.

Cantera de Wellington, Arras

Su victoria fue la apertura de la Universidad de Arras, que la hizo resucitar y llenarse de vida. Motivo por el que los cafés de los soportales de la plaza de los Héroes están a rebosar de jóvenes franceses y extranjeros.

Atención señores pasajeros: Llevamos ya un página de Word y aún no hemos salido de esta plaza. Esto me recuerda a cuando somos un grupo buscando un bar a las 3 de la mañana y, una hora después, aún estamos todos frente a la persiana bajada discutiendo dónde ir. No, no se me ha ocurrido otra comparación peor.

Qué más hay para ver en Arras

(Además de la plaza)

Museo de Arras

Pues muchas cosas, oiga. ¿Estamos todos? Bien, pues sigamos. Cualquier recorrido nos llevaría por la rue de la Taillerie, una de las arterias principales de la ciudad que comunica con la Grand Place. Esta sí, la más grande de Arras donde se monta el mercado por las mañanas.

Aunque las plazas y espacios abiertos cuentan con empedrado y una belleza indescriptible (las fotos no le hacen mucha justicia), en todas ellas hay coches aparcados. Un dato que no dejó de sorprenderme en su momento.

arras_museo

La Grand Place no tiene ningún parecido con la belga, aunque sí con la de los Héroes. La estética flamenca viene a ser muy similar, con la única diferencia de que aquí no hay ningún edificio que sobresalga en tamaño. Y también que los soportales están repletos de pequeños hoteles.

La ventaja de alojarse en uno de ellos es que su estructura es la típica del casco antiguo de Arras. Podrás ver que, a pesar de que por fuera se ven algo estrechos, sus interiores son muy amplios.

Notre Dame

Como ciudad universitaria Arras está llena de vida. Y ya no sólo en los bares, que también, sino en el ámbito cultural. Si eres de museos, uno de los más destacados de la ciudad es el de Bellas Artes, ubicado en la antigua abadía benedictina de Saint-Vaast.

El museo es bastante amplio y, principalmente, lo que abundan son las pinturas y esculturas. Otros lugares de interés son la catedral de Notre Dame de Saint-Vaast o la casa de Robespierre. Esta última está situada en el número 9 de la homónima calle y alberga el museo del Compagnonnage.

Casa de Robespierre

La ciudad de Arras es ideal para visitarla en un fin de semana. Sólo está a unos 43 kilómetros de Lille. Se puede volar hasta la capital de Norte-Paso de Calais y de ahí bajar en coche, autobús o tren. Recomiendo que, si vas en coche, no te pierdas los alrededores ni la costa de Ópalo. Allí continúa la ruta bélica y el entorno es una pasada. 

Como norteña, me encantó su clima, cultura y gastronomía. Shhhh, sobre todo su clima (que llueva, por Dios).

Más información: Turismo de Francia

Periodista digital especializada en viajes

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