Ruta por la Costa Brava en coche

Vistas desde el castillo de Begur, Costa Brava

Vistas desde el castillo de Begur, ruta por la Costa Brava en coche
La Costa Brava es, posiblemente, una de las costas de más prestigio de nuestro país, al menos la más sonada del Mediterráneo por diferenciarse del turismo de masas, borracheras y demás cosas typical Spanish que tanto achacan a los extranjeros pero que ya estaban aquí antes de que ellos llegaran. Una especie de Costa Azul a pequeña escala donde su principal encanto se encuentra en ir saltando de pueblo en pueblo y que, como todo lugar mediterráneo, durante los meses de verano hay que hacer cola de turista y preparar la cartera. Sí, es caro, de ahí su prestigio.

Aunque su extensión es bastante amplia y lo ideal sería una semana, si no dispones de mucho tiempo con cuatro días será suficiente para hacer una ruta por la Costa Brava en coche visitando sus lugares de interés cultural y darte un buen chapuzón en algunas de sus playas semidesérticas (sí, en Cataluña también existen, aunque nos ha costado encontrarlas). Lo primero que hay que tener en cuenta antes de lanzarse a la aventura es que, en la provincia de Girona, sin coche no eres nadie. Quizá éste sea su principal encanto: la inaccesibilidad.

El tren, a diferencia de Barcelona o Tarragona, no pasa pegado a la costa, pues son zonas de montaña y rocosas. Y, aunque en el caso del autobús sí que hay alguno que sale hacia allí desde la Estación del Norte de Barcelona, para moverse por los pueblos es mucho más cómodo hacerlo en coche a nuestro aire. En la mayoría de los casos nos encontraremos con carreteras secundarias y comarcales (nunca he sabido diferenciar por nombre unas de otras) donde el acceso está complicado. ¡Bien! Un poco de aventura que explica el por qué sí que allí existen playas vacías. Nos gusta.

Ruta por la Costa Brava en coche

Una vez tengamos todo a punto, iniciamos la ruta por la Costa Brava en coche. Si no dispones de uno, desde Barcelona hay alquileres que no están mal de precio. Nuestro recorrido se basó en visitar Cadaqués, Begur, Empúrias, Figueres y la playa de La Gola, aunque en este post voy a incluir otro pueblo que, personalmente, me encanta y que tuve la suerte de conocer durante las prácticas del Open Water Diver: Calella de Palafrugell.

En coche por la Costa Brava bordeando la costa

Calella de Palafrugell

Lo mejor de este pueblo es su arquitectura más que su playa, pues en los meses de verano se pone hasta la bandera y su arena es más bien gruesa. No obstante, desde ésta obtenemos una vista de su pueblo increíble, con las casitas bajas y todas ellas pintadas de blanco. Un pueblo pesquero de lo más tranquilo fuera de temporada y donde, si te gusta bucear, encontrarás buena diversidad marina propia del Mediterráneo. Un poco más arriba, además, pasando el centro de Llafranc, hay un lugar precioso que se llama la montaña de San Sebastián, un acantilado rodeado de calas donde está uno de los hoteles de mis sueños (obviamente nunca he ido porque es casi prohibitivo): un faro de nueve habitaciones con vistas al mar (si decides quedarte prepara la cartera).

Begur

Begur, Costa Brava

Nuestra siguiente parada es en Begur, uno de los pueblos más bonitos y diferentes que no te puedes perder en tu ruta por la Costa Brava. Su principal encanto es que se encuentra situado sobre una colina, por lo que para acceder a él habrá que dejar el coche en los aledaños de éste (existen varios aparcamientos de pago) y ascender a pie por sus callejuelas. El interior del pueblo es una maravilla, a pesar de que en los meses de verano siempre está todo completo y encontrar mesa en una terraza es misión imposible. Si la encuentras, entonces te pasará como a nosotros, 6 euros la cerveza. Un escándalo, aunque he de admitir que el bar era una pasada. Fue en  La Lluna, cuyo jardín interior está repleto de árboles, pequeñas mesas y durante la noche la iluminación es bastante tenue y está iluminado con velas. Lo pagas, claro.

Vistas castillo Begur

La tarde en la que estuvimos nosotros, en la plaza mayor se celebraba la Feria de Indianos, donde todo era a lo grande: barras de pan gigantes, gominolas caseras enormes y, como no, quesos asturianos.
Atardecer en Begur
Como Begur va para arriba, os recomiendo que lleguéis hasta su antiguo castillo, actualmente en ruinas (sólo quedan los cimientos si acaso), sobre todo justo antes del atardecer. Desde allí las vistas son impresionantes, se llegan a ver hasta las Islas Medas (esos tres islotes que de las imágenes y que están protegidas como Parque Natural Marino dado su rica biodiversidad). Uno de los mejores lugares de buceo, aunque para ello hay que pedir un permiso especial que puedes tramitar desde cualquier centro de diving.

La Gola del Ter
Playa de La Gola, Costa Brava

Otro de las paradas imprescindibles en nuestra ruta por la Costa Brava en coche fue La Gola del Ter. Siguiendo la carretera de la costa dirección a Torroella de Montgrí, durante el camino nos encontraremos con el cruce del río Ter. Os aconsejo que paréis. Aunque esta zona no he tenido oportunidad de conocerla muy a fondo, las dos veces que estuve alojada en ella me pareció un sitio increíble. Primero porque ahí se encuentra uno de mis hoteles favoritos de la Costa Brava y que sí tuve oportunidad de conocer en otra ocasión anterior: El Molí del Mig, que ya os he hablado de él. Sus inmediaciones son increíbles para recorrerlas en bicicleta, en el mismo hotel hay servicio de alquiler; y porque en su costa, justo al lado de la desembocadura del Ter se encuentran las playas más desérticas que he podido ver en la Costa Brava (obviamente no os imaginéis que vais a estar solos, no es para tanto. Simplemente no están masificadas).

Islas Medas, Costa Brava

Os recomiendo que os acerquéis hasta la playa de La Gola, justo en el lado inferior de su desembocadura. El coche tendremos que dejarlo donde podamos, ya veréis como en uno de los laterales de esa minúscula carretera llena de vegetación y de un sólo carril los coches se van apilando en el arcén. Cuando veáis una hilera de ellos, ¡para! Si te metes en el meollo será imposible salir de ahí, por lo menos sin paciencia. Unas tablas de madera al final del camino nos indican que ya estamos en la playa. Mira a tu alrededor, ¿no es increíble que apenas haya gente? Además, desde cualquier punto de ésta también se obtienen unas vistas privilegiadas de las Islas Medas.

Empúries

Uno de los lugares más turísticos pero que suele estar en toda ruta por la Costa Brava y donde te volverás un poco loco haciendo cola con el coche ya que aquí se encuentra el Parque Arqueológico de Empúries, un antiguo asentamiento griego y romano cuyas ruinas permanecen conservadas en lo alto de este pueblo, así como el muelle donde atracaron en su primera visita a la Península Ibérica. La entrada sólo cuesta 3 euros.

Cadaqués

Cadaqués, Costa Brava

El pueblo de los artistas se encuentra escondido tras una montaña cuya carretera me ha hecho pasar el mayor miedo de mi vida: una estrecha vía llena de curvas parecida a la de los puertos de montaña por donde circulan coches, autobuses, motos y ciclistas, ¡qué peligro! Sobre todo para estos últimos. Eso sí, su enclave, a orillas del mar, es inmejorable. Cadaqués es conocido, además de por su aspecto blanco y azul, por ser el lugar de veraneo de pintores como Dalí o Picasso, cuya casa nos la encontramos muy cerca de su playa central actualmente reconvertida en una tienda de souvenirs. Para acceder hasta la casa museo de Dalí, sin embargo, tendremos que caminar algo más, pues se encuentra un tanto escondida en el interior.

Dalí, Cadaqués, Costa Brava

Durante todo el paseo, el pueblo está salpicado de pequeñas playas de arena gruesa donde, además de bañistas, también encontramos pequeñas barcas. No son playas espectaculares, aunque si seguimos por el camino que lo rodea podremos ver el verdadero encanto del pueblo: acantilados de fácil acceso donde se puede bajar hasta el mar para darnos un baño. Lo mejor de ello es que la gran mayoría no cuentan con mucha gente, ya que apenas hay espacio para tomar el sol. Una pasada.

Calas, cadaqués, Costa Brava

El pueblo en sí, al igual que Begur, es bastante caro, ya que es uno de los lugares de veraneo de la gente catalana de bien. Por ello, un menú en un bar nos puede salir tranquilamente por unos 20 euros. Uno de ellos que está más que aceptable, a pesar de que el camarero quisiera aprovecharse y cobrarnos dos veces el agua, es el Mos Bar, un restaurante que cuenta con un jardín trasero precioso también rodeado de árboles y flores. La comida, a pesar de que fue más cara que en los de los alrededores, 25 euros el menú sin café incluido (tacaños), estaba buenísima y fue bastante abundante.

Casa Picasso, Costa Brava

Por Por supuesto, me dejo muchísimos otros pueblos de la Costa Brava, aunque de los que he conocido hasta ahora estos son los que más me han gustado. De Roses y Platja d´aro apenas tengo recuerdos porque hace ya muchos años y, Tossa de Mar, la verdad, no me gustó nada.

Figueres

Figueras, Girona

Visita fugaz al pueblo de Figueres que, después de haber visto tanta maravilla brava, tengo que admitir que me decepcionó un poco. El pueblo en sí no tiene mucho encanto, más que la casa museo de Dalí, impresionante; así como otros muchos museos más que hay repartidos por la ciudad.

Encontrar alojamiento barato durante la ruta por la Costa Brava

Tarea difícil sobre todo si vas en temporada alta, pero no imposible. Un consejo. intenta no buscar el hotel a pie de playa, ya que los precios no bajan de los 70 u 80 euros la noche durante el verano. Para ello, lo mejor es mirar en algún pueblo cercano del interior, ya que al contar con un coche podremos movernos fácilmente.

Cerca de La Gola hay un mini pueblo, Verges, que es donde nos quedamos una de las noches. Allí podéis encontrar habitación desde 30 euros en el hostal Alberana, donde se come bastante bien, por cierto. Aunque las habitaciones son de lo más austeras, no tienen ni mesita de noche, están limpias y el servicio es muy agradable. Después de esto, ahora sólo nos queda pensar en la próxima escapada.

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Figueres y Port Lligat de Lugares con Historia

Periodista digital especializada en viajes

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